Artes y Letras

Cecilia Vicuña: Hilar el alma

El pasado 19 de noviembre, Cecilia Vicuña (Santiago de Chile, 1948), para quien la relación con el arte emergió de esa revelación insondable que es esa certeza de que el océano es un ente vivo y consciente -tanto como el humano-, recibió el prestigioso premio Velázquez que otorga el Ministerio de Cultura de España a la carrera de un artista iberoamericano. El jurado premiaba así la particularísima poética de Vicuña caracterizada por un “arte multidimensional, en el que interactúa con la tierra, el lenguaje y los tejidos”.

Me he detenido varias veces en ese pasaje de la adolescencia de Vicuña en el que el océano se revela en esa sinergia indescriptible que es la infinitud y lo perecedero; el constante fluir y el momento justo; la extensión y culminación del yo en el otro.

No habría mejor título para englobar la enjundiosa trayectoria de esta tejedora del tiempo que el título de su exposición más reciente: Cecilia Vicuña: About to Happen, abierta hasta el 29 de marzo en el Museum of Contemporary Art North Miami (MOCA). About to Happen está organizada por el Contemporary Arts Center (CAC), de Nueva Orleans y co-comisariada por Andrea Andersson, curadora de The Helis Foundation en el CAC, y Julia Bryan-Wilson, profesora asociada de la Universidad de California, en Berkeley.

La exposición, que acompasa más de 40 años de ese continuado y denodado proceso de desmaterialización del objeto artístico en su sentido tradicional y su rearticulación en tanto ofrenda de lo cotidiano, es la primera gran exposición personal de esta Moira del arte contemporáneo. Y digo bien, pues Cecilia Vicuña, con su paso certero, ha ido trazando paciente una hebra infinita y magnífica, delicada y portentosa, que es esa de nuestra propia existencia.

Haciendo uso de fragmentos de madera, hilos, conchas, plumas, arena, vidrio, agua, aire, escombros y otros elementos encontrados a su paso que se entretejen con la vida a través de procedimientos tradicionales como el tejido, la artesanía, la música y el verbo, Vicuña nos los devuelve trastocados en poesía visual, ese mundo frágil, en estado de precariedad terminal con el que indolentes convivimos diario.

Precarios, 1966-2017, se compone de alrededor de 130 esculturas de objetos encontrados. Desplegados delicadamente sobre la pared y el cuadrángulo de arena que sirve de delimitación y acogida, la inmersiva instalación parece adentrarnos en un antojadizo firmamento donde cada avatar coexiste en precaria armonía.

Si en Precario cada pequeño objeto es ofrenda y amuleto, el conjunto deviene trazo y continuum de ese flujo constante (el mar si bien omitido está omnipresente en esta pieza) que es la vida cimbrada por el frágil equilibrio entre el yo y el otro, la naturaleza y el hombre.

Por su parte, Balsa Snake Raft to Escape the Flood (2017) incorpora el desecho (madera, redes, hilo de pescar, polietileno, plástico) que es articulado en lo que bien podría ser interpretado como una revisitación de La barca de la Medusa. La impactante pieza es un incisivo comentario acerca de la inminente catástrofe ambiental y la inmoral desigualdad económica que agobia a nuestra era.

Jugando con el sentido de verticalidad que enfatiza la noción cielo-tierra y de interconexión (la mayoría de estas obras son penetrables), destaca la serie de los Quipús en los que Vicuña ha trabajado insistentemente. Inspirada en el dispositivo precolombino compuesto por cordones delicadamente anudados, transmisores de registros y mensajes que hoy nos escapan, este lenguaje semasiográfico es resemantizado en una puesta en escena que activa la memoria y nos incita a la acción.

Podríamos atrevernos a decir que la obra toda de Vicuña transcurre sobre la cuerda de lo liminal. En ese territorio ínfimo donde la fragilidad cimbra el destino de un universo interconectado, marcado por la alteridad, lo mutable y lo perecedero y donde es imprescindible hilar bien, a través del tiempo y desde el alma, en ese gesto sostenido de amor que es la única cura: ese acto transgresor y reconciliador del yo que es la existencia en el otro.

Janet Batet es escritora, curadora y crítica de arte. Escribe para diferentes publicaciones, galerías y museos.

‘Cecilia Vicuña: About to Happen’, hasta el 29 de marzo, Museum of Contemporary Art North Miami (MOCA), 770 NE 125 St., North Miami, FL 33161, (305) 893-6211.

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