Dos libros que hablan del respeto a los niños, “La noche más noche” y “Sirena y punto”
La mayoría de las personas coinciden en que los cuentos para niños son importantes para el desarrollo de la atención, el diálogo, la concentración, la imaginación, el lenguaje, y para crear lazos con los adultos; también los inician en la motivación a la lectura y a la fantasía de sus propias historias. Sin embargo, creo que lo más importante de forma definitoria, es que los ayuda a pensar, a interpretar el mundo más allá del círculo familiar, más allá de la escuela, de los amigos, más allá de la ciudad y lo tangible, más allá de los temas de amor, amistad, respeto... más allá.
Algunos críticos consideran que los mejores escritores de libros para niños son los que escriben las historias más divertidas y ocurrentes, como Charles Perrault que escribió La caperucita Roja, La Cenicienta, El Gato con botas, La bella durmiente, y otros cuentos inmortales. Y sí, en realidad es muy bueno; pero también lo es Antoine de Saint-Exupéry, que escribió un libro profundo que marcó mi niñez y la de muchos, El Principito, que enseña a lidiar con la soledad y la tristeza y enseña valores como la amistad y la confianza. Mucho más que un libro para los pequeños de la casa, lo es para todos. Un buen libro para niños, a mi entender, debe ser solo un buen libro.
Los buenos libros también introducen a los niños a la solución de interrogantes filosóficos, como la muerte o las diferencias sociales, temas tabúes en una sociedad mojigata que pretende velar este tipo de temas, para “no dañar” a los pequeños, escondiéndoles la realidad y escamoteándoles el derecho a saber y a sentir. Esos niños que luego se convierten en adultos desarmados para enfrentar el desconcierto. Armarlo de una educación emocional, debe ser responsabilidad también de los escritores como de los padres y maestros, enseñarle a enfrentarse a situaciones extremas de un modo adecuado, será posiblemente el mejor regalo para su habilidad posterior ante la vida.
Recientemente leí un libro de cuentos “para niños” que reafirma estas reflexiones, La noche más noche (el naranjo, 2017) de Sergio Andricaín, con magníficas ilustraciones de Quim Torres. El libro cuenta una historia que se repite en varios lugares del mundo de hoy: la experiencia y pérdida de un niño que se adentra en el mar con sus padres, en busca de libertad. La angustia se trasmite al lector que termina sobrecogido y preguntándose, ¿es este un libro para niños? Sí lo es, indudablemente. Está escrito con madurez y respeto por ese niño que lo lee, y escrito de forma tal que pueda comprenderlo; le enseña a cuestionarse sobre la necesidad del riesgo, y sobre todo, la imprescindible y romántica búsqueda de la libertad, uno de los mayores caminos por donde sin dudar debemos llevarlos.
Hace unos días fui a la presentación en el Koubek Center de Miami de otro libro de Andricaín, ese en colaboración con Diego Josué Gontorr, e ilustraciones de Manuel Monroy, Sirena y punto (el naranjo, 2019) “Este es un libro difícil”, dirán algunos, porque ciertos temas tratan sobre la tolerancia y la diversidad de géneros, contenidos muy neurálgicos en estos días. Pero la inteligencia de los autores sumerge a los lectores en una historia natural, fresca, una amistad entre dos niños, una hembra y un varón que no tienen restricciones para divertirse: “Nos gusta montar en bici juntos, pasarlo bien con los videojuegos y escuchar música compartiendo audífonos (…) Otra cosa que nos encanta hacer juntos es bordar”. Ellos son iguales y diferentes, ella quiere ser capitana pirata y él, sirena. ¿Qué mal puede haber en ello? Nada. El mal está en la mente de los otros, de los desafortunados desinformados que terminan cometiendo abuso, en la escuela y en la propia casa.
La noche más noche y Sirena y punto, son dos libros que pueden servir de ejemplo a la hora de escribir y plantear situaciones fuertes “para niños”, porque proyectan las tramas con seriedad, con respeto a sus lectores (quienes sean estos) y sin cuestionamientos, dejando fluir las historias sin hacer de ellas tragedias o un materiales de estudio, se exhiben como son, situaciones naturales de la vida, esa vida que es tan sencilla y fácil, y que somos los adultos los que nos empeñamos en la hacerla parecer difícil.