Artes y Letras

Arte abstracto en Cuba: desarrollo, características y particularidades

'Sin título', circa, 1950. de Sandú Darié, óleo sobre lienzo, 43 x 60 cm.
'Sin título', circa, 1950. de Sandú Darié, óleo sobre lienzo, 43 x 60 cm. Cortesía/Ernesto Menéndez-Conde

Ya era hora que el arte abstracto en Cuba contara con un estudio amplio y, a la vez, pormenorizado. Un estudio de profundo calado, sobre sobre su desarrollo, características y particularidades. Esta ausencia acaba de ser cubierta por Trazos en los márgenes. Arte abstracto e ideología estética en Cuba. Tomo I y II (2019), del profesor e investigador Ernesto Menéndez-Conde (Cuba, 1966). Extenso estudio de, entre ambos libros, casi 600 páginas que nos entrega Ediciones Dador. Madrid-Nueva York. Menéndez-Conde es Ph.D en Romances Studies por Duke University, (2009) y actualmente enseña literatura latinoamericana en La Guardia Comunity College. Nueva York.

Un trabajo muy oportuno porque la abstracción cubana, sobre todo aquella de la década de 1950 y los primeros años de la siguiente, ha contado con amplias y contundentes muestras en los últimos años. Un poco a tono con la que también ha tenido en los altos circuitos, sus homologas del resto de Latinoamérica. De las muestras individuales cubanas destacan, entre otras, la muy cuidada Carmen Herrera: Lines of Sight (Whitney Museum of American Art, Nueva York, 2016). Pero con igual rigor y ambición se pueden citar, también, entre otras, Constructing Her Universe: Loló Soldevilla (Sean Kelly, Gallery, Nueva York, 2019) o Rafael Soriano: The Artist as Mystic (MacMullen Museum of Art, Boston, 2017). A estas tres muestras individuales se pueden sumar, otras tantas colectivas como, por ejemplo, Concrete Cuba, David Zwinger Gallery, Nueva York, 2016); la selección Abstraction: Universalism and Artistic Language, exhibida como parte de la muestra Adiós Utopía: Art in Cuba Since 1950 (The Museum Fine Arts, Houston, 2017- Walker Art Center, Minneapolis, 2018). Y, sin ir más lejos, la que se hizo en Miami Between the Real and the Imagined: Abstract Art from CINTAS Fellows (Coral Gables Museum, Miami, 2017).

Entre todas -y no sólo estas- desataron, en apenas tres años, un gran interés en la abstracción cubana, sobre todo, en Estados Unidos. Que en la subasta de Sotheby’s en marzo, 2019, el cuadro Blanco y Verde, pintando entre 1966-7, de Carmen Herrera (La Habana, 1915), desbordara el precio de salida de $2.8 millones y se rematara en $3.9 millones, daba una idea de un interés creciente y tangible. Y ello marcaba un antes y un después en los precios de ventas de la abstracción cubana, en su vertiente más geométrica. De alguna manera fue también un guiño al mercado del resto de sus homólogas latinoamericanas en Estados Unidos, sobre todo.

Pero la historia de este libro Trazos en los márgenes. Arte abstracto e ideología estética en Cuba. Tomo I y II de Menéndez-Conde, comienza antes de que se intensificara este interés. “Cuando estudiaba en la Universidad de La Habana- comenta- ya tenía mucho interés en el arte abstracto”. Su tesis, pensaba, iba a ser sobre Julio Girona, pero las circunstancias hicieron que fuera la obra Relación entre la laguna, la isla y la nube, del pintor Tomás Sánchez. Es una investigación, abundantemente ilustrada, de más de diez años, que tuvo su arranque en Arte Abstracto e ideologías estéticas en Cuba, la tesis de doctorado de Menéndez-Conde en Duke University (2009), dirigida por el gran teórico del postmodernismo cultural estadounidense Fredric Jameson.

Ambos tomos (el Tomo III ya está en camino de publicación) tienen una estructura capitular que suman un total de 9. El primero discurre por 4 que son, en este orden: Arte abstracto y modernidad, Arte abstracto e identidad nacional, y Abstracción y compromiso. Mientras que el segundo tomo se arma en 5 capítulos que, en este orden, son: Arte abstracto y revolución, Abstracciones en grises, La abstracción y las artes aplicadas, Oropel y cuadritos de pizzerías. Las abstracciones Kitch. En estos nueve capítulos se visita más de treinta años de la abstracción en Cuba, tanto la que se produjo anterior al proceso revolucionario como, también, de aquella abstracción que, posterior a él, hoy continua su evolución.

Por ejemplo, hablando de comienzo y revelaciones, se esboza la primera exposición de arte abstracto en Cuba, realizada en septiembre de 1949. Tuvo lugar en el Lyceum de La Habana como una muestra personal titulada Composiciones de Sandú Daríe, (Rumanía, 1908-Cuba, 1991). Esta muestra, tiene sus antecedentes en las ilustraciones que el mismo artista había realizado para la portada de N 8 de Inventario. Una discreta revista sobre temas, fundamentalmente, de arte y literatura en los tiempos que gobernaba Carlos Prío Socarrás, (Bahía Honda, Cuba- Miami, Estados Unidos) la última promesa democrática del Partido Revolucionario Cubano Autentico. Bajo cuyo mandato (1948-1952) el crecimiento económico tirado por aumento de la producción y las exportaciones estaban desarrollando las bases de una próspera clase media con ansias de modernización.

La abstracción en Cuba, como también lo fue en el resto de Latinoamérica, suponía una ideología estética vinculada al concepto de progreso del proyecto de modernidad. Una superación poética y discursiva del academicismo decimonónico que, por ende, estaba en franca y abierta consonancia con el proyecto de modernización del país, abriendo sus horizontes socioculturales tanto en lo nacional como en lo internacional.

De todo ello se hace eco esta investigación, que enfatiza en el estilo de las grandes figuras de la abstracción cubana, abordando con detalles sus distintos procesos creativos. Articulando una meticulosa narrativa en la que se van pautando desde, los comienzos de la abstracción en Cuba, hasta los primeros años de la instauración revolucionaria en 1959.

Trazos en los márgenes (…), tiene más de libro de investigación que de ensayo y es algo perceptible en la ambiciosa perspectiva cronológica que ofrece. Es la perspectiva (histórica) de un historiador del arte cultivado, con buen olfato en la búsqueda del dato, de su carga de premoniciones y de su despliegue en archivo bibliográfico. Es una vocación por desplegar aquellas aristas que sirven para, contrastando la documentación, arrojar nuevas luces. Es una escritura que en el tomo I, a veces se escora al lenguaje del informe, por su vocación de perito, pero donde la infinita curiosidad, le devuelve a los frescos cauces de la prosa histórica. Es una curiosidad que se traduce en rebuscar y desempolvar aquellos detalles cuya carga de significación ha permanecido hasta ahora muy poco reveladas. Este estudio, marca un ante y un después en la bibliografía en torno a la investigación de las artes visuales cubanas del siglo XX, desarrolladas dentro de la constelación expresiva de la abstracción.

Dennys Matos es crítico de arte y curador que reside entre Miami y Madrid.

Trazos en los márgenes. Arte abstracto e ideología estética en Cuba. Tomo I y II” (2019), esta disponible en Amazon.

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