Artes y Letras

Fábricas y objetos. Entrevista a Viviana Zargón

Viviana Zargón
Viviana Zargón

Fotógrafa y artista multidisciplinaria argentina, Viviana Zargón (Bs. Aires, 1958) abre con su libro Itinerancia (2019), curado por el colectivo Aluna -proyecto editorial concebido, escrito y diseñado por Adriana Herrera y Willy Castellanos-, en Miami, un espacio conceptual dentro del espectro postindustrial contemporáneo. Sus fotos no solo seccionan pedazos de ciudad, de fábricas, de objetos, sino que nos los muestra desde su propio silencio, esa “interrupción” donde lo afectivo deviene investigación, urbanismo, memoria y política.

En un ensayo sobre tu obra, Gonzalo Aguilar dice: “En la Argentina de los noventa, la presencia del vacío se hizo sentir”. ¿Representa en tu fotografía el vacío una construcción política?

En mi obra, lo político entra a través de lo documental.

A partir de 1990, comienzo la producción de una serie de fotografías registrando edificios, generalmente industriales, abandonados. Fui creando un archivo fotográfico de espacios industriales en desaparición. Durante esos años, la Argentina se encontraba envuelta en una serie de cambios políticos y económicos, se produce el cierre de fábricas, el desmantelamiento de la industria, la privatización de empresas públicas, junto con un fenómeno de gentrificación y especulación inmobiliaria. Muchos de estos edificios desaparecidos, que fueron construidos entre finales del siglo XIX y principios del XX, supieron ser parte de una economía de crecimiento de un país pujante.

Todo el archivo fotográfico que compone ‘Itinerancia’ atraviesa lugares vacíos. ¿Te planteaste alguna vez lograr esta “ecología particular” fotografiando espacios llenos o en plena producción?

Desde el principio busqué industrias cerradas o ruinas industriales para fotografiar. No me interesó retratar espacios industriales en plena producción.

No encontré en la industria, específicamente, un motivo de trabajo. Más bien la clausura de esta como un reflejo de las reiteradas frustraciones que vivió una sociedad impotente que nunca tuvo descanso. El reflejo de una época que todavía sigue siendo un presente.

¿Cómo llegaste a las locaciones? ¿Hiciste trabajo previo de archivo, de hemeroteca?

A finales de los años ochenta, yo era profesora de la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova, ubicada en la zona portuaria de Buenos Aires. Durante los viajes que realizaba al trabajo, el paisaje iba cambiando: grandes construcciones que habían sido parte de un puerto pujante estaban siendo demolidas para construir lo que hoy es Puerto Madero.

La primera vez que fui a realizar las tomas de un mundo en transformación, busqué la locación donde trabajaba mi padre. Mis recorridos comenzaron allí, los fui realizando por la ciudad en forma espontánea, principalmente por la zona del Puerto. Después seguí una línea cercana al Río de la Plata, para más tarde recorrer sectores de la ciudad que pertenecieron a barrios donde se supo concentrar la industria. Lo realizaba generalmente acompañada de mi asistente, Mariano Sardón. Los recorridos, en auto, fueron una manera de ir descubriendo fábricas que más tarde iríamos a fotografiar.

Durante otros periodos trabajé en base a documentos históricos que fui hallando en distintos archivos y bibliotecas. Los mismos contenían registros visuales de edificios arquitectónicos. En su origen se trataba de imágenes que dan cuenta de objetos y situaciones cuya temporalidad y localización excedía el espacio y el tiempo personal. Al principio trabajé sobre sueños y frustraciones expresadas en historias locales, luego sobre contenidos englobadores de las decepciones de nuestra cultura.

Una de las series fotográficas que más me gusta es la de los “objetos inútiles”, los “artefactos”, los “carteles”. ¿Qué te interesa más: el objeto o el aura (ideológica, infantil) que se desprende de ellos?, ¿qué le dicen todas estas piezas a Viviana Zargón?

Me interesan las dos cosas. El objeto en sí, su significado, su estética que marca un tiempo; pero también el aura política e ideológica, ya que son objetos que dan cuenta de la historia de un país que tomó un rumbo económico en base a decisiones políticas. Estos objetos fueron construidos por los obreros de una fábrica (funcionan como extensiones de sus cuerpos como para ayudar en su labor) de radiadores cerrada en 1999, por una multinacional que la había adquirido hacía dos años y que termina mudándose a Brasil por la falta de garantías jurídicas y económicas en nuestro país. Esto fue, de alguna manera, una antesala a la crisis del 2001 que nos sacudió tan profundamente.

¿Queda aún algún recinto industrial en Argentina que no hayas fotografiado y desees especialmente hacerlo?

Por problemas de seguridad, muchas veces, y por distancia física, otras, dejé muchas locaciones sin explorar. Algunas son: Jabón Federal, en la Provincia de Buenos Aires (por fuera de Capital Federal); Ingenios azucareros, en la provincia de Tucumán; unos saladeros en la provincia de Entre Ríos; una fábrica que actualmente se encuentra autogestionada por sus trabajadores cerca de Buenos Aires; así como tantos otros recintos industriales que se encuentran en el interior del país.

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