Artes y Letras

Maria Martínez-Cañas, constante interrogación del cuerpo fotográfico

Con una fructífera carrera de más de 40 años, la probada obra de María Martínez-Cañas mereció este año el prestigioso premio Michael Richards, emitido por el Oolite Arts con sede en Miami. Fundado en 2018, y como parte del programa de premios Ellies que con carácter anual entrega dicha organización, el Michael Richards es una premio a la excelencia artística de creadores locales.

Con un riguroso proceso de nominación y selección, que involucra a un jurado de curadores y expertos en arte a nivel local y nacional, el premio Michael Richards, es hoy el más importante reconocimiento a la carrera artística en nuestra ciudad. En las dos mociones anteriores los merecedores del mismo han sido Edouard Duval Carrié y Karen Rifas.

Emplazada en medio de la identidad global, la obra de Martínez-Cañas se caracteriza por el desafío creativo, donde la fotografía funciona como punto de partida para un sólido cuerpo experimental donde se integran el collage, la instalación, el sonido, el tiempo y los objetos, en esa constante interrogación del cuerpo fotográfico que asoma como espejo de la identidad contemporánea.

Martínez-Cañas nace en La Habana, Cuba, en 1960. Tres meses más tarde y como consecuencia directa de los cambios que estremecen a su país natal, su familia se muda a Miami y en 1964 se establece en Puerto Rico. Es en la Isla del Encanto, rodeada por el amor al arte y la cultura de origen que alimenta el seno familiar, que por primera vez, a la edad de ocho años, Martínez- Cañas empieza a auscultar el mundo a través del lente fotográfico. La película fotográfica se convertirá desde entonces en esa emulsión capaz de aprehender lo fugaz y revelar lo invisible; la obsesión por devolverle cuerpo a lo intangible: al recuerdo de un país amado aprendido a partir del amor filial, de las historias y mementos que sobreviven la repentina y forzosa partida.

Esta pérdida del enclave originario es medular para entender la obra toda de Martínez- Cañas donde la pregunta abierta en torno al yo y su herencia cultural, lo experimental y el ensayo sin miedo al error, marcan el centro de toda su propuesta. En una primera etapa, la artista experimenta con película de 16 milímetros, e incorpora la música y técnicas de grabado al trabajo fotográfico. Aquí se localizan sus series Concert Book (1980-1981), y Fragment Pieces (1983), esta última marcada por el estudio minimalista de lo espacial y ese carácter seriado que marcará por siempre su obra.

En esta primera etapa de su carrera (1986-1996) se imponen dos series esenciales que actúan como complemento. Son ellas, The Map Series (1986-1988) y Quince Sellos Cubanos (1991-1992). La primera, comprende una treintena de obras donde el dibujo arquitectónico colonial procedente de los Archivos de Indias que la artista fotografía in situ y el collage fotográfico procedente del álbum familiar se entretejen en una potente fábula catártica de reconstrucción de lo personal a través del fragmento fotográfico. También aquí donde lo represivo (lo inaccesible, lo negado) está marcado por la tipología arquitectónica militar, que se erige barrera a la memoria. Como contraste y complemento, Quince Sellos Cubanos (1991-1992) encarna la restauración del nexo roto, siendo revisitados los motivos filatélicos en oníricas imágenes a través de grabados en gelatina de plata. La misma obsesión por la restauración de la memoria lleva a la artista a su serie Black Totems, 1991-1992, inspirada en la obra de Wifredo Lam, que a través del trabajo febril de enmascaramiento, collage, frottage, y la intervención directa sobre el negativo fotográfico, reconecta la historia personal con la herencia cultural escindida.

'Black Totem: I, IV, VIII, XII, XIV + XVI’, 1990-1992, Edición de 2, estampado de plata,  54 x 10 pulgadas cada uno.
'Black Totem: I, IV, VIII, XII, XIV + XVI’, 1990-1992, Edición de 2, estampado de plata, 54 x 10 pulgadas cada uno. Cortesía/Oolite Art Miami, Snitzer Gallery y la artista

El año 1996 marca un giro vital en la carrera de la artista. En enero abre su colosal instalación Años continuos, en la terminal D del Aeropuerto Internacional de Miami (MIA). La serie, comisionada por Miami-Dade Art In Public Places, actúa como colofón al trabajo realizado a lo largo de estos años. Convenientemente emplazada en el aeropuerto -tipología por excelencia del no-places enunciado por Marc Augé-, la singular cartografía interviene todo el espacio, tapizando el atrio de 40 x 40 pies. El uso del vidrio y el esmalte y el fondo negro hacen emerger una compleja simbiosis de símbolos traslúcidos donde caprichosos mapas, documentos de viaje, iconos culturales y memorabilia personal se entretejen en el único mapa posible: ese de nuestra existencia personal. Allí, donde el sistema de comunicación del aeropuerto, destinado a la ubicación impersonal del aquí y el ahora como inmediato asidero para el yo atomizado en medio de esa tipología de paso e impersonal, Años continuos la suplanta por la cartografía personal resumida a partir la identidad cultural en una suerte de religare. El efecto de dislocación que genera la instalación en una primera lectura es pronto reemplazada por la apelación a la historia personal como único asidero, devolviendo de manera efectiva el insustituible lugar del yo en medio de la era global.

‘Duplicity As Identity: Untitled [50%]’, 2008-2009, impresión montada en aluminio, edición ónica, 43 x 43 pulgadas.
‘Duplicity As Identity: Untitled [50%]’, 2008-2009, impresión montada en aluminio, edición ónica, 43 x 43 pulgadas. Cortesía/Oolite Art Miami, Snitzer Gallery y la artista Collection Cricket Taplin, Miami, FL

Años continuos cierra una década de intenso trabajo de búsquedas en la identidad cubana. La artista se aventura en nuevos derroteros. Le seguirá la exploración crítica del medio fotográfico. El medio devenido su antítesis, puesto al servicio de la manipulación mediática. Aquí destacan dos exposiciones personales esenciales: Humid. Impermanent Evidence (Moore Space, 2001) y Teatrology (Freedom Tower, 2009-2010). Esta última asumida como una pieza en cuatro actos: Lies (2005), Adaptation (2006), Tracing (2007) y Duplicity as Identity (2008-2009).

Basada en los archivos fotográficos de José Gómez Sicre, figura crucial dentro del reconocimiento del arte latinoamericano dentro del arte moderno internacional, Adaptations borra todas las obras dejando únicamente los personajes, el entorno arquitectónico y pedestales vacíos en un eficaz comentario acerca de la omisión histórica en favor de la ideología. Desde una perspectiva mucho más intima, Duplicity as Identity, apoyada en la superposición, la secuencia fotográfica y la transparencia progresiva por medio de incrementos porcentuales estables asoma como reconstrucción dialógica donde el yo y el otro (hija y padre) devienen vasos comunicantes: elongación, devenir y continuidad de la existencia.

‘Años Continuos’, 1994-96, fotografía esmaltada sobre vidrio, mural, Terminal D,  Miami International Airport, Miami-Dade Art in Public Places, 40 x 40 pies.
‘Años Continuos’, 1994-96, fotografía esmaltada sobre vidrio, mural, Terminal D, Miami International Airport, Miami-Dade Art in Public Places, 40 x 40 pies. Carlos Domenech © 1996 Cortesía/Oolite Art Miami, Snitzer Gallery y la artista

Tomando también como punto de partida los archivos de Gómez Sicre, Rebus + Diversions (Fredric Snitzer Gallery, 2017; Contemporary Art Museum Raleigh, Raleigh, North Carolina, 2019), la más reciente exposición personal de Martínez-Cañas, parece anunciar otro giro en su propuesta: ese en el que la imagen fotográfica coexiste con otros medios como la escritura, recortes de periódico y los objetos, desbordando los límites bidimensionales para insertarse en el espacio físico. Cada uno de los veinte ensamblajes integran Rebus… son una suerte de boîte-en-valise y un laberinto en el que se atisban pistas pero cuyo único recorrido posible es a partir de la vivencia personal y el punto de mira de cada receptor inmerso en esta era de realidades alternativas y manipulación de la información.

Graduada del Philadelphia College of Art con una maestría en fotografía de School of the Art Institute of Chicago, no sólo la obra sino la labor pedagógica de Martinez-Cañas, quien es profesora de New World School of the Arts (NWSA) desde el 1996 y antes fue profesora de la Universidad de Miami, ha sido medular en la formación de generaciones de artistas en nuestra ciudad. Su trabajo se encuentra en numerosas colecciones públicas, entre ellas, el Museum of Modern Art (MoMa), el Whitney Museum of American Art, el Walker Art Center, el Perez Art Museum (PAMM), el George Eastman House, el International Center of Photography, el Philadelphia Museum of Art, Los Angeles County Museum of Art, el Museum of Fine Arts, Houston, y el Smithsonian’s American Art Museum.

Janet Batet es escritora, curadora y crítica de arte. Escribe para diferentes publicaciones, galerías y museos.

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA