Artes y Letras

‘P’, los nuevos cuentos de María Cristina Fernández sobre la vida en prisión

Recientemente se presentó P (Ediciones Furtivas, 2020), el libro más reciente de la escritora cubana María Cristina Fernández. La autora no quiso que la pandemia impidiera el festejo. Son 17 narraciones dolorosas. “P no existiría si yo no hubiera traspuesto los dispositivos de seguridad de una prisión en las afueras de Florida City, al sur de Miami, a donde he estado yendo durante los últimos tres años, como instructora de un taller de escritura en español”, dice María Cristina en una entrevista que le realizó el escritor y director editorial Rodolfo Martínez Sotomayor.

“Poco a poco me fui dando cuenta de que entre mi prisión y la de ellos, hay más puntos en común de lo que pude sospechar en un principio”. María Cristina interactúa con criminales que cumplen condena por algún delito, ella trata de paliar la monotonía de estas personas estimulando la imaginación y la lectura. Un trabajo encomiable pero lleno de contradicciones.

La cárcel no modifica espíritus ni elimina la esencia antisocial de un individuo. . Lo que hace la cárcel es frenar a los delincuentes por un tiempo, pero los deseos, las emociones están ahí, punzantes en sus mentes y en la mayoría de ellos brotarán en el momento perfecto en que algo les haga estallar. La higiene mental es la mejor forma de eliminar el delito, por eso, impedir el mal social por medio de una temprana higiene mental es la cura social. Este tipo de trabajo en las cárceles debiera realizarse en las escuelas primarias y secundarias.

“La libertad es salir de la casa diminuta y recorrer las cuatro cuadras que te separan del jardín, territorio dejado de la mano de dios, donde la lluvia fecunda a la tierra y el delineamiento de los canteros es engullido por una voluntad vegetal”, dice la voz del narrador en “Subterráneo”, el primer cuento. El mismo es el encuentro de una niña con un homeless exhibicionista y aparentemente enloquecido.

Hay mucha poesía en los relatos del libro, María Cristina es esencialmente narradora pero tiene un halo lírico que se refleja en toda su obra. En este cuento en especial se evidencia a pesar de la mugre humana, que se disuelve un poco gracias al contraste poético, una jugada inteligente para lo sucio del tema.

Es entendible lo doloroso de los casos que se narran en el libro, pero en vez de volver condescendientes a los lectores con las “victimas”, los predispone contra ellas. El relato “Rebeca”, por ejemplo, cuenta sobre un pedófilo que está convencido ser inocente y justifica cada uno de sus actos. No es posible creer en la reivindicación de algunos, ni en la mansedumbre de otros. Sin embargo, el libro sí es convincente, posee una narrativa clara, concisa y concluyente que deja a los cuentos apretados, sin que les sobre o falte nada, y además son adorables las trampas que crea Fernández para divertirse con el lector y las que crea el propio libro cuando comienza a tomar vida propia. P posee trampas sutiles y deliciosas.

El sistema carcelario no cambia las mentes de los que viven tras sus muros, no los reforma como se quiere hacer ver. Esos lugares, estén donde estén y bajo el tipo de estado o gobierno en que se encuentren, son zonas de represión, castigo y horrores. Lo cuentan los mismos personajes: “En la cárcel uno se las apaña para seguir teniendo una vida sexual, pero no sabe usted lo oscuro y peligroso que es este mundo ahí dentro”. La cárcel enseña al preso a enmascarar su condición para regresarlo a la comunidad, pero es sólo eso, simulación aprendida para la jugada: salida -regreso- salida -regreso…, un círculo vicioso difícil de romper.

Despojar a un hombre de su libertad, no logra hacer de él una buena persona. Entonces, ¿Están las de María Cristina en peligro? Ojalá estas ficciones fueran sólo eso, pero desdichadamente son parte de la realidad.

María Cristina Fernádez nació en Santiago de Cuba y vive en Miami desde el año 2006. Tiene publicados los libros de cuentos Procesión lejos de Bretaña, El maestro en el cuerpo, y No nací en Castalia (Editorial Silueta, 2016), además de otros dos volúmenes para niños. Textos suyos han aparecido en revistas y antologías de Cuba, Estados Unidos, México, Italia y España.

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