Homenaje a Marcos Antonio Ramos: trayectoria y testimonios
A Marcos Antonio Ramos se le puede describir de varias maneras: como erudito historiador, enjundioso ensayista y dedicado maestro; como prolífico escritor y notable articulista; como académico de la lengua española; o como humilde pastor bautista. Y también, claro, como el defensor a ultranza del patrimonio cultural de nuestra patria (Cuba).
Es por todo eso que, en ocasión de cumplir 75 años de edad, sus amigos acaban de homenajearlo con la edición de un libro, Marcos Antonio Ramos, una vida de historia (Eagle Press, 2020), que sin ser una biografía recoge, a través de los testimonios de colegas y familiares, su trayectoria vital.
Editado por el teólogo y bibliógrafo, Carlos R. Molina, este peculiar y valioso libro-homenaje abre con un texto escrito por el propio Ramos en el que cuenta, de una manera breve pero detallada, su vida.
Pero antes de hacerlo, Ramos advierte con sencillez: “Soy simplemente alguien que ha realizado algún tipo de labores para proclamar el reino de Dios”.
Solo para enseguida pasar a narrar su auto semblanza: “Iniciaré este testimonio con mis recuerdos de Cuba, teniendo en cuenta especialmente lo que aconteció en mis últimos días en la isla”.
Y la concluye con estas emotivas palabras: “Aquel joven que salió de su patria superado por los acontecimientos, al llegar a la ancianidad cerró formalmente su carrera y su vida pública para seguir predicando y escribiendo sin mayores ambiciones”.
El libro está estructurado en cuatro partes en las que se incluyen varios artículos escritos por conocidas figuras de nuestra comunidad, mayormente teólogos y académicos, que compartieron para la ocasión sus recuerdos sobre Marcos Antonio Ramos.
La lista de ellos es extensa y prestigiosa: el reverendo Martín Añorga (“Tony no ostenta sus títulos como bandera para reclamar aplausos”); Juan Manuel Salvat (“Marcos Antonio demostró un profundo espíritu ecuménico en las actividades que desarrolló con Monseñor Agustín Román”); Carlos Alberto Montaner (“Lo conocí en los años sesenta. Era un cubano tolerante y abierto que siempre encontraba las virtudes de casi cualquier ser humano”); José Azel (“Tony Ramos comparte su sabiduría libremente y con alegría, combinándola por igual con humor y sentido común”) y el padre José Luis Menéndez, quien escribió lo siguiente: “La prédica del reverendo Marcos Antonio Ramos no se reducía al púlpito de la iglesia bautista. Todas las denominaciones dejaban que usara el suyo, porque de sus labios solo salían palabras de amor y consuelo”.
Hay muchos más testimonios, pero es imposible relacionarlos todos.
En su tercera parte, titulada Releyendo al maestro, aparecen algunos de los trabajos escritos por él. Sus títulos pueden dar una idea de lo abarcador de sus intereses intelectuales y de la profundidad de su pensamiento: Introducción al panorama del protestantismo en Cuba; Alma cubana, espíritu universal y José Antonio Saco en el siglo XIX cubano.
Hay otros de similar complejidad, como el titulado Hacia un futuro estudio del protestantismo cubano en el exterior, donde Ramos no teme decir lo que piensa: “La comunidad protestante cubana está representada adecuadamente en Miami y sus alrededores por todo tipo de denominaciones y grupos. Numerosos problemas han surgido en la relación entre iglesias anglosajonas e hispana, sobre todo por problemas de comunicación entre los pastores anglos e hispanos, pero también por los prejuicios raciales de algunos clérigos, en especial los procedentes de los estados del sur de la nación”.
En el libro, intercaladas convenientemente entre los textos, hay decenas de fotografías que testimonian gráficamente momentos esenciales de su carrera. Y hay también facsímiles de los numerosos premios y reconocimientos que recibió a través de los años.
En la cuarta y última parte se incluyen prólogos a sus libros así como críticas a los mismos y una extensa bibliografía confeccionada por la profesora Beatriz Ferreiro.
Marcos Antonio Ramos, una vida de historia, es un libro que como explica Carlos R. Molina en su introducción, “es una forma de recordar el valor de nuestro homenajeado, preciado por muchos dentro y fuera de su país”.
Sí, han hecho bien sus amigos en publicar este libro. Y es que Marcos Antonio Ramos, ese cubano insigne al que todos quieren, se lo merece. Por muchas cosas, pero sobre todo “por su vida fecunda y ejemplar, donde la fe y la patria han sido luz y guía en la palabra y en la pluma”.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de enero de 2021, 8:00 p. m..