Alexandre Arrechea, “Dreaming with Lions”: luchando contra la incertidumbre
‘Dreaming with Lions’, de Alexandre Arrechea (1970, Trinidad, Cuba), anima a pensar en todo lo que ha pasado y, también, en todo lo que está por venir. Y lo hace en una instalación monumental en forma de rotonda de 62 pies de diámetro (18 metros aproximadamente), con apariencia de una biblioteca cuyas estanterías, en lugar de libros, están compactadas por toallas. Entre los lomos blancos y rojos de estas, el espectador puede leer frases extraídas de “El viejo y el mar” (1952), novela del Premio Nobel de literatura Ernest Hemingway, (USA, 1899-1961). Frases como, por ejemplo, “Un hombre puede ser destruido pero no derrotado”. Para Arrechea frases como estas convidan a reflexionar sobre la actual situación desde un “diálogo interno, luchando contra la incertidumbre, manteniendo un diálogo con la muerte”. Y, sobre todo, insistiendo en la voluntad, en el deseo de mantenernos vivos, “de salir victoriosos –afirma Arrechea- a pesar de las circunstancias”.
El título ‘Dreaming with Lions’ está inspirado en la frase de Hemingway “dreaming about lions” y hace alusión al viejo que aún mantiene sus fuerzas, al espíritu juvenil que no se da por vencido, y sale al mundo a dar la batalla.
Es “invierno” en Miami, camino por South Beach y no hay otro lugar en el mundo con temperaturas más agradables. Es fácil ser valiente para tomar un chapuzón en la playa y luego secarse al sol que brilla como un diamante colgado en la inmensidad azul del cielo. Es un rico frío que invita a caminar y estar al aire libre, pero apenas hay gente en la playa. South Beach está desapacible, como apagada, sin el bullicio y la euforia que siempre le envuelve. No se recuerda una semana del arte en Miami tan lánguida y desabrida desde que en 2002 comenzó a discurrir paralelamente Art Basel Miami Beach y Art Miami, haciendo de esta conjunción la semana de arte más apoteósica del mundo.
Pero la verdad es que el mundo no estaba para ferias de arte, aunque el arte siempre sea la conciencia del mundo. En realidad, no estaba para nada que no fuera para salvarse de un monumental desastre sanitario provocado por la pandemia que ha devastado también el orden económico y la sociedad a unos niveles desconocidos hasta ahora. Sin ir más lejos, mientras redacto estas líneas, según diversas fuentes, Estados Unidos ha batido récord con 4,500 muertos por Covid-19 en un día, a razón de tres muertes por minuto, superando ya la barrera de los 380,000 decesos y 22.8 millones de contagios. Cifras escalofriantes que todo parece indicar seguirán galopando, como galopando van por todo el planeta las secuelas del virus, dejando tras de si un rastro de mortandad y penuria.
Solo la imponente instalación de Arrechea (1970, Trinidad, Cuba) en la deliciosa playa del Hotel FAENA vino a recordarnos, como un flashazo entre el mar y la arena, esos buenos tiempos, ese mundo de ayer que ahora ya nos parece tan lejano.
No ha sido fácil mantener la vida, los afectos y la convivencia en un mundo apestado por los cuatros costados. ‘Dreaming with Lions’, de Arrechea, nos anima a pensar en todo lo que ha pasado y, también, en todo lo que está por venir. Y lo hace en una instalación monumental en forma de rotonda de 62 pies de diámetro (18 metros aproximadamente), con apariencia de una biblioteca cuyas estanterías, en lugar de libros, están compactadas por toallas. Entre los lomos blancos y rojos de estas, el espectador puede leer frases extraídas de “El viejo y el mar” (1952), novela del Premio Nobel de literatura Ernest Hemingway, (USA, 1899-1961). Frases como, por ejemplo, “Un hombre puede ser destruido pero no derrotado”. Para Arrechea frases como estas convidan a reflexionar sobre la actual situación desde un “diálogo interno, luchando contra la incertidumbre, manteniendo un diálogo con la muerte”. Y, sobre todo, insistiendo en la voluntad, en el deseo de mantenernos vivos, “de salir victoriosos –afirma Arrechea- a pesar de las circunstancias”.
Y efectivamente, el 2020 llegó envuelto de circunstancias demoledoras. Un año en el que día tras días hemos estado desempleados y confinados a la vez, con toques de queda, con cierres parciales o totales, con movimientos perimetrados o simplemente encerrados a cal y canto. Con los miedos y la ansiedad dejándonos un profundo vacío, con las frustraciones y los desafectos estrujándonos espíritu y cuerpo como un latir de la vida, asaltada por el estado de excepción. Con desvelos y, también, con desesperos. Lo peor: la sensación de que no se puede hacer nada, porque todo parece nada frente a un enemigo invisible que va diezmando la voluntad irremediablemente. Ante ello, el ánimo no parece ser otro que el de resignarnos y esperar a que pase la tormenta.
Una obra como la de Arrechea nos saca, momentáneamente, de ese ostracismo, de esa oquedad convulsa y pre moderna a la que nos ha condenado la pandemia. Asumiendo la voluntad como el último asidero ante la duda sobre la razón de la vida y el abismo infranqueable que, en el ser, abre la muerte: la más radical de las experiencias humanas. ‘Dreaming with Lions’, curada por Direlia Lazo, hace un guiño al libro “Estética relacional” (1998) de Nicolás Bourriaud donde este comenta que “el arte es la organización de presencia compartida entre objetos, imágenes y gente”. Arrechea conecta con esta idea cuando el material fundamental de la instalación son las toallas, contenidas en esta especie de biblioteca forum sobre la arena como marca poética del lugar: La playa, identidad sociocultural de Miami. “Para mí”, dice Arrechea, “es importante integrar el espíritu y la energía de la ciudad identificando un objeto que forma parte de su verdadera identidad cultural”. Y la playa es un espacio que nos contacta con tres elementos naturales: El agua, la tierra y el aire. Esto remite, por un lado, a la proyección poética de ‘Dreaming with Lions’.
Por otro, a la perspectiva discursiva, que es su inspiración en la novela “El viejo y el mar”, donde se narra la experiencia humana enfrentada a la decepción y el desencanto, ambientada en el Mar Caribe. Y también reflexiona sobre cómo el objeto en la cultura postmoderna va encarnando la comunicación de los afectos.
Cuando el espectador circulaba dentro del espacio delimitado por esta escultura monumental –y esto es una invitación explícita a la poética objetual de la obra-, está inmerso en el paisaje majestuoso de la playa como lugar de reunión y entretenimiento, como espacio cuya naturaleza provee un goce intenso a nuestros sentidos. En medio de esa “voluptuosidad subjetiva”, de la que habla Baudelaire en su libro “Los paraísos artificiales” (1851), nuestro radar consciente estaba detectando otras de las frases extraídas de “El viejo y el mar” de Hemingway. Frases que Arrechea imprime en los lomos de las toallas: “Ahora no es el momento de pensar en lo que no tienes. Piensa en lo que puedes hacer con lo que hay”.
Faena Hotel, 3201 Collins Ave, Miami Beach, FL 33140.
Dennys Matos es un crítico de arte, curador y ensayista que vive y trabaja entre Miami y Madrid.