Poeta desafía la sociedad colombiana con cuentos de amor y sexo
Beatriz escribe para descifrarse a sí misma y para entender el mundo en el que vive. Ese mundo que ha sido constituido por Bogotá, Barranquilla y Miami. Su libro ‘Un mar en calma y otros cuentos de amor y sexo’ examina las realidades y problemáticas características de esos lugares bajo la lupa de las emociones y el erotismo.
La sexualidad ha sido un lente de observación de la realidad que las escritoras latinoamericanas han explorado desde hace varias décadas, aunque su entorno no siempre se los haya facilitado. Así lo afirmaba Marvel Moreno, escritora colombiana del boom latinoamericano, en una entrevista de 1988.
“Yo pienso que una persona no se realiza a sí misma si no ha realizado su sexualidad. Es decir que –es el pensamiento de Freud y también lo dice Reich– a partir del momento en que la persona se apropia de su sexualidad, se puede afirmar en el mundo”, dijo Moreno.
Marvel Luz Moreno resulta ser el referente literario de Beatriz Mendoza, quien más de 30 años después, también considera el sexo como una parte fundamental del ser humano.
“El sexo y el erotismo lo veo como algo natural, no le veo nada pecaminoso ni tabú. Es parte de la experiencia humana. Es una de las necesidades básicas que tenemos. Esa necesidad de tener contacto humano, cercanía, piel a piel es parte de lo que somos”, afirma Mendoza.
Algunos críticos dicen que la novela póstuma de Marvel Moreno, ‘El tiempo de las Amazonas’, tardó 25 años en publicarse después de ser escrita, por factores como la alta carga sexual de la historia. La experiencia de Mendoza ha sido distinta, según ella, precisamente por no vivir en América Latina, en esa sociedad que muchas veces se presenta como machista y homofóbica.
Es, precisamente, su experiencia en Miami lo que ha terminado de desarraigar cualquier ápice de machismo y homofobia que suele estar presente en su natal Barranquilla.
“La sociedad barranquillera es muy homofóbica, cuando yo emigro a Estados Unidos, llegó a Miami Beach, que es centro turístico gay de todos los EEUU. En mi mente de barranquillera nunca estuvo mal ser gay, pero allá nadie hablaba abiertamente de serlo”, afirma Mendoza.
Al llegar Miami Beach y ver cómo las parejas del mismo sexo andaban por la calle cogidas de la mano y dándose besos, las dos primeras semanas de Beatriz fueron chocantes.
“Luego empecé a ver ser humanos, no dos hombres y dos mujeres, sino dos humanos que se demuestran el amor en público y no le veo nada de malo a eso”.
Al migrar y escribir desde un país que no es el suyo, Beatriz también encontró una nueva denominación para sí misma: escritora en el exilio. Igual que muchos escritores que viven en el sur de la Florida, pero no nacieron aquí.
“Siempre estamos escribiendo desde el recuerdo, la nostalgia, la evocación. Eso se refleja en lo que yo he escrito. Es una experiencia común de muchos escritores que se han visto obligados a emigrar. Muchas veces no escriben tanto sobre el lugar en el que están viviendo como sobre el lugar que dejaron atrás”, dice Mendoza.
La escritora recuerda una vez más a Marvel Moreno, quien también dejó atrás Barranquilla para abrirse paso en la capital de Francia, pero cuyos cuentos tienen como escenario su ciudad natal.
En sus cuentos, Beatriz Mendoza explora problemáticas propias de Colombia, su primer hogar, como la incesante violencia. ‘Muñones’, el primer cuento de su nuevo libro, cuenta la historia de un soldado que ha perdido sus piernas y un brazo por una mina plantada en el suelo.
“Ser herido por una mina es una cosa tan impersonal, ni siquiera es una persona que te dispara y te hace daño, es un artefacto que dejaron ahí y destruyó completamente tu vida. El cuento ‘Muñones’ lo que busca es reivindicar a través del sexo y del amor entre un soldado mutilado y su esposa, a ese ser humano herido y volverlo completo”, afirma la autora.
Sin embargo, Beatriz entiende que la violencia atraviesa más de una dimensión. La violencia no es solo física, hay modos y costumbres más sutiles pero no por eso menos violentas que, de nuevo, pueden ser exploradas desde el sexo y el amor.
“Hay un tipo de explotación que vive el servicio doméstico en Colombia y hay un cuento que explora ese tema”, dice la escritora haciendo referencia a la historia de una trabajadora doméstica que entra en una relación consensuada con su empleador. “Ella no tiene cómo mantener a sus hijos y que ve, en tener un hijo de una persona que tiene medios económicos, una posibilidad de salir de la pobreza”.
Ahora, la autora tiene otras ambiciones con respecto a Miami, su segundo hogar. Se encuentra investigando una novela que tenga a la ciudad como su protagonista.
“Quiero que se vea reflejada la ciudad. No esa ciudad de Instagram, de playas, hoteles y reggaetoneros, sino la ciudad más real en la que vivimos tú y yo. La de ir al supermercado y escuchar a alguien hablar en creole y luego hablar en español, gente de todos los colores, eso me parece muy interesante. Nuestra ciudad es fascinante y tiene muchos recovecos que se pueden plasmar muy bien en un libro”, afirma.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de julio de 2021, 9:00 a. m..