Artes y Letras

Mateo Manaure, una panorámica de su obra

Hubo que esperar más de cinco años para ver una exposición tan completa sobre Mateo Manaure (1926-2018, Venezuela), una de las figuras claves de la abstracción en su versión más geométrica. “Anthology”, 2021, tiene un cuerpo de obras formados por 22 trabajos entre pinturas y esculturas. Es una selección que visita la trayectoria artística de Manaure, desde la década de 1970, hasta bien entrado los años 2000. Por lo que estamos frente a una panorámica que abarca los últimos cuarenta años en la producción del artista. En esta selección, los años 1970 están presente con la serie Cubo, los años 1980 con el fabuloso Tríptico. Figura geométrica, mientras que los años 1990 y 2000, están representados ampliamente por la importante serie Columnas.

Cuvision, 1970, acrílico sobre madera.
Cuvision, 1970, acrílico sobre madera. Cortesía/Durban Segnini Gallery, Miami

Hay en “Anthology”, dos figuras poéticas, Cubos y Columnas que son desplegadas discursivamente para representar un mundo que se hace cada vez más modular, cada vez más compartimentado. Por ejemplo, la serie Cubo, es un verdadero estudio sobre la comunicación visual apelando a la repetición de un módulo, cuyas variaciones expresivas se registran por medio de la relación fondo figura. Este mecanismo de representación aflora también en la serie Columnas, obras con una depuradísima expresión caligráfica (Columna policromada #36, #33, #34 y #42), que nos sumergen en laberintos de colores, líneas y planos, donde por mucho que sigamos el hilo acabaremos por extraviarnos.

En Tríptico. Figura geométrica, en cambio, hay un punto de encuentro, con una plasticidad majestuosa, entre los códigos expresivos de la serie Cubos y las Columnas. Es una obra donde Manaure discurre sobre cómo asumir radicalmente y sin cortapisas “las realizaciones puras de las líneas y los colores puros”.

Columna policromada #50, 2010, acrílico sobre madera.
Columna policromada #50, 2010, acrílico sobre madera. Cortesía/Durban Segnini Gallery, Miami

Una muestra como “Anthology” nos recuerda que Mateo Manaure (Venezuela, 1926-2018), además de un maestro de la abstracción geométrica, es un artista con aura de pionero en muchos sentidos. Por ejemplo, gana en 1947, en su primera edición, el Premio Nacional de Artes Plásticas de Venezuela. Un año más tarde participa en la fundación del Taller Libre de Arte. Pero su ímpetu adelantado no se detiene aquí y funda, en 1952 junto a Carlos González Bongen, la Galería Cuatro Muro, donde se realiza la “I Exposición Internacional de Arte Abstracto” en Venezuela. Muestra en la que, entre otros, participan el mismo González Bongen, el uruguayo Carmelo Arden Quin y el estadounidense Ellsworh Kelly. Todos estos hechos, además de su especificidad artística, son también históricos porque constituyen el arranque de fenómenos que marcan el desarrollo de las artes visuales venezolanas posterior a la II Guerra Mundial.

Columna escultórica policromada, 2002, técnica mixta sobre madera.
Columna escultórica policromada, 2002, técnica mixta sobre madera. Cortesía/Durban Segnini Gallery, Miami

Vistos en perspectiva y con el tiempo, por un lado, los premios nacionales se convirtieron en una especie de pasaporte (legitimador), a nivel nacional e internacional, de las artes contemporánea venezolanas para entrar y ganar presencia en la efervescencia de París y la post vanguardia artística internacional. Por el otro, la Galería Cuatro Muros dio cuerpo a la revuelta artística intelectual protagonizada por la revista “Disidentes”, (París, 1950), grupo del que también formó parte Manaure.

En todos los casos, el premio y el taller, la revista y la galería, aparece Manaure en su dimensión artística e intelectual para el pistoletazo de salida de hechos que habilitan primero la ruptura con la tradición figurativa y, después, la emergencia y desarrollo de la abstracción geométrica dentro del campo de producción artístico venezolano.

Columna policromada #2, acrílico y formica.
Columna policromada #2, acrílico y formica. Cortesía/Durban Segnini Gallery, Miami

Viéndolo así, da la sensación de que la obra de Manaure estaba en el epicentro de la revuelta artística contra los viejos cánones de una figuración, donde se representaba la identidad socio cultural venezolana con unos valores ya desfasados. Este espíritu queda explicitado en el Manifiesto de Cuatro Muros: “Haber descargado el arte de su contenido figurativo manteniéndolo en el plano de las realizaciones puras de las líneas y los colores puros, ha sido obra del arte Abstracto” (Caracas, 21 de febrero, 1952). En aquel tiempo, estas palabras desataban una revuelta artística intelectual en toda regla.

Y revueltos eran entonces los tiempos en Venezuela (como desafortunadamente lo son ahora bajo el yugo del chavismo), porque en 1948, año después de que Manaure reciba el Premio Nacional de Artes Plásticas de Venezuela, el general Marcos Pérez Jiménez protagoniza un golpe de estado contra el gobierno democrático de Rómulo Gallegos, quedando derogada la Constitución de 1947. A pesar de ello, a pesar del recorte del orden democrático, la economía y las finanzas, atizadas por la locomotora capitalista ya estaban introduciendo profundos cambios en la cultura y la sociedad venezolana sumergida en un proceso acelerado de modernidad. La industria extractiva (petróleo), como columna vertebral de la economía venezolana, aceleró también una cultura de la importación. La producción y el consumo que modula la vida, que condiciona el pulso del país comienzan a fijarse según los acordes del petróleo en la bolsa. Las cuentas de la nación y de los ciudadanos cuadraban, a la baja o al alza, dependiendo de cómo se iba comportando la columna de precio en la relación simbólica entre petróleo y nación.

Columna policromada #34, 2014, acrílico sobre madera.
Columna policromada #34, 2014, acrílico sobre madera. Cortesía/Durban Segnini Gallery, Miami

En este sentido de relación simbólica, cubos y columnas saltan a la vista como las dos figuras que articulan la poética abstracto geométrica de Mateo Manaure. De ahí que al repasar “Anthology”, tengamos la tentación de relacionar simbólicamente ese pulso discursivo sobre identidad y nación desde las perspectivas poéticas de la abstracción geométrica de Manaure. Representando un mundo hecho de Cubos y Columnas, plagado de procesos repetitivos que miniaturizan el conocimiento y mediatizan la percepción, percibiéndose a sí mismo a través de números y dimensiones. Pero es también de alguna manera la representación metafórica de una Venezuela que sedimentaba su proyecto de modernidad, es decir su ser nacional, su cultura y sociedad, sobre las columnas de la industria petrolífera.

Dennys Matos es crítico de arte y curador que reside y trabaja entre Madrid y Miami.

“Mateo Manaure. Anthology”, Durban Segnini Gallery, 3072 SW 38 Ave., Miami. Hasta final del verano. www.durbansegnini.com

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