Artes y Letras

Miami, no apta para turistas. Nuevo libro de Medina León

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Muchos venden Miami como ese lugar en el que conviven la diversión y el dinero, el consumo y hedonismo instantáneos. El que reside, o quiera alejarse un poco de las anchas avenidas, encuentra otra ciudad: una de serios contrastes, más emparentada con América Latina que con los Estados Unidos.

El nuevo libro del escritor Pedro Medina León (Lima, 1977) retrata esa Miami no apta para turistas. Callejeros (Sudaquia Editores) sigue los primeros pasos de un veinteañero de nombre Martín por las calles de Coral Gables y Miami Beach. Es joven, recién llega de Perú, y todo lo que ve tiene la forma de una señal: el futuro es una revelación de momentos dorados. Mientras, la realidad le devuelve una condición frágil de visas y empleos.

El parpadeo de esa magra cotidianidad se refleja sobre las páginas de un diario que lleva el joven a modo de amuleto. Por ellas hay un cruce entre ficción y realidad, un collage de historias en blanco y negro que delimitan la acción durante algunos meses de 2002.

Pedro Medina León
Pedro Medina León Cortesía del autor

Pedro Medina León ganó el Florida Book Award 2017 por su novela Varsovia, y es autor de Mañana no te veré en Miami, Marginal, Tour: una vuelta por la cultura popular de Miami, Americana, La chica más pop de South Beach. Es co-editor de las antologías Viaje One Way y Miami (Un)Plugged. Además, es creador y editor del portal cultural y sello editorial Suburbano Ediciones y como gestor cultural ha sido cocreador de los programas ‘Pido la Palabra’, ‘#CuentoManía’, ‘Miami Film Machine’, ‘Miami Literario’ y ‘Escribe Aquí’. Es conferencista en temas de historia y cultura popular de Miami para el Florida Humanities Council. Estudió literatura en Florida International University y en su país Derecho y Ciencias Políticas.

¿Cómo fue la experiencia de volver a un texto que había escrito hace veinte años?

De este mismo tema hablé con mi mamá hace unos días, cuando salió publicado Callejeros, porque, al reencontrarme con esos apuntes, descubrí que en esa época fui inmensamente feliz. A pesar de que había dejado atrás mi país y la posibilidad de seguir mi profesión de abogado (que no me gustaba ni me interesaba) había llegado a Miami con una hoja de ruta en blanco, que se llenaba día a día, con solo ciento veinte dólares en el bolsillo, puedo decirte, que hace veinte años, cuando escribía esas notas en mis libretas, ha sido una de las etapas más felices de todas. Creo, pienso, improviso una respuesta, que mi vida llegó a un punto en el que ya no tenía ya nada que perder, todo lo que estaba por venir se asumía como mejor, y esa perspectiva me hacía vivir con una “ilusión” enorme. ¿Cuál sería en mi caso esa “ilusión”? Sería conseguir la legalidad, hacerme escritor, empezar de nuevo. También tuvo mucho que ver la gente que me recibió, eran tres veinteañeros, en las mismas condiciones que yo, todos compartíamos esas ilusiones, queríamos comernos el mundo, éramos muy unidos, y el contexto nos volvió una suerte de familia postiza, algo clave en una etapa en la que uno está solo, nadando en mar abierto, como suele ser la vida de un inmigrante a sus inicios, en los que muy a menudo necesita de un salvadidas para no hundirse.

Entre las páginas del joven Martín se siente la búsqueda de una identidad como escritor.

Sí, definitivamente. Uno de los motivos que me sacó de mi país, fue la de buscar mi identidad como escritor, de encontrarme como tal. Y los libros que escribimos, muchas veces son un reflejo de nuestros demonios, de nuestras búsquedas, incluso escribirlos nos puede hasta ayudar a no fracasar.

El género “diario” suele tener un registro íntimo. En Callejeros se percibe esa característica y, a la vez, la intención de que haya un lector para ese material. ¿Qué le sedujo de trabajar esa manipulación?

Callajeros es un texto híbrido en todo sentido, al menos yo lo veo así y así lo concebí antes de escribirlo. En algún momento llevó como título “La novela de Martín”, porque quería que quedara claro de que no era un diario. El libro recoge elementos del diario, también de la crónica, de la narrativa, pero, y aquí el detalle, todo cae dentro del marco de la ficción, lo que rodea a Martín es ficción, de hecho, hay personajes como Clarita que aparece en otros de mis libros. Entonces es eso lo que me sedujo: el hecho de escribir una ficción permitiéndome la licencia de tomar prestados ciertos aspectos de otros géneros. Al final de cuentas eso es la literatura: experimentar, jugar con las formas.

Callejeros cubre casi cuatro meses de la vida de Martín en Miami. ¿Por qué no hay más entradas?

Porque quería limitarlo a que termine en fin de año, desde que llega Martín hasta fin de año. “Ls Crismas” y el año nuevo, son fechas espantosas para muchos inmigrantes, sobre todo cuando recién se ha llegado. Entonces quería esa contundencia que tiene la fecha, para cerrar el libro. Pude ponerle más entradas, alargar la historia, pero siempre tengo preferencia por la narrativa en formato breve. Decir y transmitir todo lo que pueda. con tan solo un puñado de palabras, es siempre uno de mis mayores retos cuando escribo.

A grandes rasgos, ¿qué no tiene Pedro Medina León de Martín, el protagonista del libro?

Poco. Por eso arriba decía que lo que rodea a Martín es ficción, de hecho, Martín también es ficción, pero Martín es un vehículo por medio del cual he podido volcar todas las reflexiones, temores e inseguridades que me persiguieron cuando recién empecé a hacer mi vida en Miami. Elementos, puedo decirlo ahora que ha corrido mucha agua bajo el puente, comunes en los inmigrantes y eso hace de Callejeros un texto de lectura universal. No tienes que ser inmigrante para leerlo, de hecho, un amigo que no ha emigrado ni a la esquina de su casa en Lima, me contactó después de su lectura y hablamos por teléfono un largo rato, me decía que se había conmovido, me citaba frases expresas, pasajes. No sé, me parece que ese contraste entre la imagen de chicle de tutti frutti que tiene Miami, con nuestro Miami (el del inmigrante trabajador 24/7) nunca deja de sorprender y despertar cierto morbo.

¿Cuéntanos qué es el Noir tropical?

Así como hay noir nórdico, hay noir tropical. Es el noir o el realismo sucio (o asqueroso) que se escribe en Miami. Tiene sus palmeritas de fondo y no callejones oscuros; y los personajes visten guayaberas y toman coktails a plena luz y no caminan encorvados y envueltos en sus abrigos. Y, sobre todo y muy importante, tiene una mezcla de culturas riquísima, un choque cultural en muchas ocasiones. Noir Tropical es el género que ha dominado la escena literaria de Miami a lo largo de su historia, desde las primeras manifestaciones anglo, allá por 1920 más o menos, hasta nuestros días, en que sigue su camino en lo anglo, Les Standiford acaba de presentar la segunda antología Miami Noir, pero además, ahora que empieza a consolidarse la literatura en español en Miami, también empieza a dar muestras clarísimas de este registro narrativo. Algunos nombres, en nuestro idioma, que en sus obras recientes han dado cuenta de ese lado poco estimable de la ciudad son Gastón Virkel (Maldito Lasticon), Kelly Martínez Grandal (Muerte con campanas), Hernán Vera Álvarez (Los hermosos), Anjannete Delgado (La clarividente de la calle 8), Uva de Aragón (El crimen de Biltmore Way) y la lista continúa.

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