Artes y Letras

El mundo de Julio Larraz sin confinamientos

Julio Larraz en su estudio en Coral Gables, Miami, 2018.
Julio Larraz en su estudio en Coral Gables, Miami, 2018.

El mundo de Julio Larraz (Cuba, 1944) desborda los confinamientos y se afianza en la soberanía de una imaginación que se expande bajo sus propias reglas. La fuerza de su pintura se alimenta de una incesante avidez vital que se refleja en todo cuanto le rodea: las enredaderas crecen vertiginosamente en las paredes exteriores de su estudio; los innumerables libros que lo circundan son, como todo cuanto colecciona -desde sombreros de múltiples épocas hasta los falos precolombinos hechos por grandes talladores anónimos- rastros de una vida apurada hasta el fondo. La vastedad de su experiencia personal en ciudades habitadas como La Habana, Nueva York, París, Florencia, o Miami, se alimenta con sus incursiones incesantes en el fondo común de la memoria humana, y se vierte en el reino de una pintura inclasificable que acaba por contenernos.

‘Up Near Rutland’, 1990, óleo sobre lienzo, 52.5 x 83.25 pulgadas.
‘Up Near Rutland’, 1990, óleo sobre lienzo, 52.5 x 83.25 pulgadas. Don Queralto/Cortesia Julio Larraz Studio

En el mundo de Julio Larraz, más allá de la fascinación por la belleza de la violencia surrealista de Dalí y de la simultanea pena ante la decadencia del personaje que encarnó; de su inocultable distanciamiento frente a la genialidad transgresora de Marcel Duchamp; y de una cierta nostalgia por la maravillosa pintura realista americana -considera inextinguible la estela de Edward Hopper y atesora una obra de Andrew Wyeth- el arte es su propia respiración. Cada pintura, como el élam vitae enunciado por Henri Bergson, está marcada por la “percepción de la experiencia y el fluir del tiempo interno” y es inseparable de la sístole y diástole de su ser; pero al tiempo contiene el río de la historia.

‘Piety’, 2018, óleo sobre lienzo, 32.5 x 45 pulgadas.
‘Piety’, 2018, óleo sobre lienzo, 32.5 x 45 pulgadas. Don Queralto/Cortesia Julio Larraz Studio

Su madre le decía -no muy contenta de su afirmación- que su carácter encarnaba la tenacidad del salmón que nada a contracorriente; y él admite que ha pagado el precio de obedecer solo el mandato de sus reinos internos. Optó por la pintura figurativa cuando se proclamaba su muerte irrevocable y no sólo ello: ignorando el desdén de las décadas precedentes por la narratividad de la pintura ha desplegado un mundo en el que desfilan personajes fabulados o históricos. En sus cuadros podemos “leer” capítulo a capítulo, sus vidas imaginarias. Si bien se toma la libertad de traer al presente a personajes de la antigüedad como Homero y Anaxágoras, o de retratar a prelados y dictadores poseídos por los fantasmas del poder, sus personajes pertenecen a ese dominio de la ficción extrema. En sus escenas podemos hallar desde la ironía casi caricaturesca, como grotesco antídoto ante el predominante culto a lo banal, y retratos de aguda mordacidad política, hasta visiones de parajes que nos sumergen en el presente puro, en el gozo simple ante algún horizonte de belleza inventada.

‘The Tranquil Days of Autum’, 2021, óleo sobre lienzo, 30 x 40 pulgadas.
‘The Tranquil Days of Autum’, 2021, óleo sobre lienzo, 30 x 40 pulgadas. Don Queralto/Cortesia Julio Larraz Studio

El Coral Gables Museum está presentando la exhibición Julio Larraz: The Kingdom We Carry Inside, en colaboración con la Julio Larraz Foundation. La exhibición, comisariada por la curadora en jefe del Museo, Yuni Villalonga, reúne una selección de seis décadas de trabajo que abarca desde su exitosa época de caricaturista, cuando trabajaba para publicaciones como The New York Times o Vogue, hasta dibujos, pinturas y esculturas realizadas a lo largo de ese tiempo en diversas ciudades, e incluye obras recientes creadas en Miami. Cada una contiene un fragmento de su vida. Villalonga destaca, por ejemplo, la acuarela Cape Kennedy, 1969, que representa el lanzamiento de Apolo 11, creada cuando Larraz fue uno de los pocos artistas seleccionados para presenciar ese momento histórico. Fue en esa época cuando renunció a vivir cómodamente como caricaturista para inhalar y exhalar segundo a segundo en el reino de su pintura.

‘Two Hundred Years in Power’, 2013, óleo sobre lienzo, 60 x 72 pulgadas.
‘Two Hundred Years in Power’, 2013, óleo sobre lienzo, 60 x 72 pulgadas. Don Queralto/Cortesia Julio Larraz Studio

En los retratos más íntimos, como aquellos hechos en los tempranos noventa para sus hijas Maia o Miranda, o en la década pasada para Pablo, el predominio del blanco o el azul remite a la invocación de lo bello e impoluto, pero también es magistral la descripción del traje blanco del retrato alegórico de una mujer negra sentada en un sillón que sobrepasa la altura de su cabeza en la pintura Patria, 1999, o del trajecito en azul del niño que se asoma entre dos troncos y mira algo que no vemos en la obra Havana, 2001. Ambos tonos predominan en las pinturas donde el artista sueña invocando horizontes comunes como en Dream Children, Please, 2002, o En Cuba, 2007, donde un luminoso interior blanco permite contemplar la quietud azul del cielo y mar en calma desde el fragmento de una ventana.

‘The Lion Tamer’,1990, óleo sobre lienzo, 33 x 49 pulgadas.
‘The Lion Tamer’,1990, óleo sobre lienzo, 33 x 49 pulgadas. Don Queralto/Cortesia Julio Larraz Studio

En ciertas pinturas oníricas y filosóficas, los azules y los blancos se conjugan con tenues verdes de matiz amarillo: hay algo que está a punto de decirnos la figura intensamente luminosa del hombre retratado de frente en The Magician of Punta Agravox, 2011; mientras, el personaje de Time, 2015, observa, de espaldas al espectador, silenciosamente, el tren del tiempo que se desplaza en las nubes. Es la misma paleta de The Tranquil Days of Autumn, 2021, donde capta en el reflejo de un faro y una barca estacionada, la quietud que se alcanza al contemplar. Como precisa David Ebony en el ensayo del libro Julio Larraz, publicado para el reciente lanzamiento de la Julio Larraz Foundation, él es “uno de los pocos pintores y escultores que usa el tiempo como elemento”. En su pintura ha fraguado un modo múltiple de poseerlo y ha creado convenciones propias y distintas para retratar el tiempo poético y el tiempo -a menudo oscuro- de la historia que nos asalta.

‘The Magician of Punta Agravox’, 2011, óleo sobre lienzo, 78 x 60 pulgadas.
‘The Magician of Punta Agravox’, 2011, óleo sobre lienzo, 78 x 60 pulgadas. Don Queralto/Cortesia Julio Larraz Studio

Encapsulados en la ventana de autos negros vemos los adustos hombres de traje de pinturas como I Could Have Been a Contender, 2013, o Memory of a Former President (Study for Mr. War), 2015. También es negro el trasfondo y oscuras las gafas de su personaje The Legendary Madame Campamento, 2022, la ficticia dueña de un lupanar de lujo, cuyo nombre completo es Juana Campamento de Madrigales, y que aparece en numerosas obras satíricas con claves que remiten a la historia del mundo y del arte y persiguen iluminar las sombras del presente. Porque Julio Larraz sueña, como en su pieza The Wake of Orpheus, 2014, donde un cometa cruza el horizonte, que la pintura puede atravesar los tiempos y enhebrar visiones internas al mundo. En el suyo hay un sitio con un muelle largo donde un hombre de sombrero enorme pinta algo inefable que su pintura persigue y hay una poeta que sólo puede escribir debajo del agua. Y espera que su mundo habite nuestro reino interior.

‘Julio Larraz: The Kingdom We Carry Inside’, Coral Gables Museum, 285 Aragaon Avenue, Coral Gables, 33134. Hasta el 30 de abril de 2022.

‘La escolta de un poeta’, 2010, óleo sobre lienzo. 72 x 60 pulgadas.
‘La escolta de un poeta’, 2010, óleo sobre lienzo. 72 x 60 pulgadas. Don Queralto/Cortesia Julio Larraz Studio


‘Space Station’, 2020, escultura de bronce pintado,17 x 6 x 6 pulgadas.
‘Space Station’, 2020, escultura de bronce pintado,17 x 6 x 6 pulgadas. Cortesia/Coral Gables Museum
‘The Legend of The Sleepy Hollow’, 1998, bronce, 31.7 x 25.33 x 14.3 pulgadas.
‘The Legend of The Sleepy Hollow’, 1998, bronce, 31.7 x 25.33 x 14.3 pulgadas. Cortesía/Coral Gables Museum
Vista de la sala de exhibiciones del Coral Gables Museum.
Vista de la sala de exhibiciones del Coral Gables Museum. Smash Pixel Studio/Cortesía Coral Gables Museum
Vista de la sala de exhibiciones del Coral Gables Museum.
Vista de la sala de exhibiciones del Coral Gables Museum. Smash Pixel Studio/Cortesía Coral Gables Museum
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