De la Milla de los Milagros a las calderas del infierno: poesía de María Cristina Fernández
Desde las primeras páginas de El Quijote y mucho antes, desde “El Banquete de Platón” o la cena del liberto Trimalción, en El Satiricón de Petronio, la gastronomía ha estado presente en la literatura universal hasta nuestros días.
Las letras cubanas no han sido ajenas a la evocación culinaria. Lezama Lima, con su afición a los placeres gustativos, eternizaría el banquete ofrecido por Doña Augusta en las páginas de Paradiso.
En la Cuba del Período Especial, un joven Antonio José Ponte escribiría con Las comidas profundas, un ensayo que nos devela esa “marcha de calderos vacíos” que han marcado tanto la historia nacional.
La entrega reciente de la escritora cubana María Cristina Fernández, Miracle Mile (Editorial Casa Vacía, 2021) traslada esa pasión hedonista de las comidas a la cocina de un restaurante de lujo de Miami. Un libro que funge como un ente perturbador, poemas narrativos que pueden estremecer al lector más avezado. La cocina se torna en el hábitat de las calderas del infierno, para quienes fabrican o cuecen la ilusión, en la “Milla de los milagros”.
Cristina Fernández ofrece una galería trágica de la cotidianidad con cada personaje y su historia. Ella parece decirnos que la suerte de los seres que han tocado fondo no ha cambiado mucho con los años. Desde Tiempos modernos, de Chaplin, hasta nuestros días, el reposo suele tornarse en un acto subversivo, de quienes deben mantenerse ocupados, bajo el influjo de la prisa, y siempre buscarán la salvación a través de una vía enajenante. Como en las enseñanzas de Arthur Schopenhauer, el arte, la belleza, nos salvan. Una alcachofa en conservantes puede convertirse en una rosa, y en ese instante, en la felicidad.
Un poema como “Copper River Salmon”, deja que hasta la política transite sutil y levemente, con la temporada del salmón Sockeye, y como éste cambia de color y abraza la filosofía, que tiene un valor más trascendente: …“Hay monjes de túnica anaranjada cuyas vidas /parecen haberse curtido en el Copper River /y hay hombres comunes, tan predecibles /que van a quemar grasa en los gimnasios /para olvidar cuán difícil es en estos tiempos /atenerse al designio de la especie /de querer perpetuarse y olvidar”…
La autora se propone y logra entrelazar sabores y erotismo. Las palabras suelen ser para ella, también el recuerdo de aromas que se van descubriendo a la par que los libros, placeres sensoriales que decantan en el intelecto: …Cuando era niña mi madre /abría un manual enorme de ortografía /y mientras cocinaba sus comidas suculentas /me iba tirando palabras a la cara…
Cristina logra peculiares fusiones entre el sarcasmo, el humor lúgubre y la poesía, cuestionamientos sociales que devienen en certeros juicios humanos. Los sueños de los perdedores son la antítesis que da cierta luz a sus vidas. Un ex recluso mutilado, puede a veces mirar las estrellas, en la calma de la noche; un vendedor de langostas y mesero dice estar “cansado de la vida”, y reduce su mayor ambición a encontrarse con un calamar gigante, una muchacha “blanca y frágil” lavaplatos para subsistir, y toca violín en las fiestas.
Como todo escritor auténtico, Cristina Fernández tiene temas recurrentes, y uno de ellos, es su amor a la naturaleza o su contraposición con la avalancha consumista que se le impone. Miracle Mile no es ajeno a la realidad circundante de estos tiempos, y a través de una concha de Vieira, lanza los dardos a la indolencia, desde la sensibilidad: “Me he traído a casa una concha de Vieira /La más hermosa, /la más contrastante. /La he salvado del despojo, /de ir a la basura. /Las conchas de Vieira generalmente acaban en la basura /y compran otras. /Este es el juego: usar, botar, comprar. /Este no es el camino de Santiago /donde la concha de Vieira y el peregrino /se vuelven uno.
Con lenguaje esmerado, narrativa que fluye junto a la resonancia poética, María Cristina Fernández regala en breves páginas, un pedazo de ciudad desnuda y no acicalada, donde confluyen sublimidad y crudeza. Miracle Mile es también una búsqueda de la felicidad en cualquier parte, que devela los misterios del interior humano, todo eso se asoma en poemas como “Pas de Deux”, cuando concluye con lo que parece ser un teorema de su existencia: “…La vida es un mantra, /la vida es tántrica. /Todo lo demás es viral /y pasa.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de marzo de 2022, 0:50 p. m..