Edouard Louis, contra la intolerancia
La novela Para acabar con Eddy Bellegueule es un testimonio que se ha convertido en grito contra la intolerancia y discriminación. Publicada ahora en castellano por la editorial Salamandra, en España y América, con ella Édouard Louis, que hoy tiene 23 años, dejó de llamarse para siempre Eddy Bellegueule, un nombre que era sinónimo de “maricón” y “pobre”.
Aquel niño, perteneciente a una familia del lúmpen-proletario de la región francesa de Picardía, recibió insultos, palizas, humillaciones y escupitinajos en la cara, en lugar de sonrisas, por parte de sus compañeros; prácticas que se sumaban a los maltratos de su familia, con un padre alcohólico que pegaba a su madre, y que pretendía que el joven cortara leña y le gustara el fútbol, hasta que a los 16 años decidió abandonar su casa y marcharse a París.
Édouard Louis ha visitado España para presentar su libro, traducido a más de 20 lenguas, y entrevistado por Efe explicó que había querido hacer “un libro político y no catártico”.
“Si el libro hubiera explicado mi propia historia, no habría sido interesante. Quería escribir la historia de todos los Eddy que han sufrido vejaciones y violencia, no solo los homosexuales, también las mujeres, los judíos o los negros”, precisó este joven que recibe decenas correos de personas que se identifican con su historia vivida y al que se le acercan contándole testimonios parecidos.
Hoy Édouard Louis vive en una de las universidades más importantes, École Normale Supérieure de París y tiene un mensaje claro: “Uno puede actuar contra su destino”. Además, indica que la situación que sufrió no depende de haber estado en un país u otro. “Me gusta más abordar el tema desde una óptica más sociológica y política. Creo que es más importante verlo desde el punto de vista de las clases sociales”, dice.
“Las clases sociales son las que nos determinan. Ser mujer, homosexual o emigrante es indiferente si vives en París, Madrid o Barcelona, que si lo haces en un pequeño pueblo de España”, subraya.
Louis, que no leyó libros hasta los 16 años, ya que en su entorno se consideraba un “síntoma de afeminamiento”, así como el hecho de que le gustara la escuela, hoy ha encontrado en la literatura su mejor forma de expresión para “hacer visible lo invisible, para hablar de la violencia que no se ve y para reflexionar sobre la negación del problema que hoy sigue existiendo”, indica.
“Mi madre no habría aceptado que estaba dominada, por ejemplo, y yo mismo escondo los nombres de los chicos que me atacaron”, matiza.
Para acabar con Eddy Bellegueule no es una venganza, asegura su autor, sino que intenta “comprender el origen de la violencia en mi entorno familiar, en la escuela y en la sociedad que nos rodea”.
“Intento trazar una arqueología de esa violencia que genera más violencia, algo que ha demostrado el psicoanálisis, algo que ha ocurrido también en el atentado de Charlie Hebdo, aunque se trate de una violencia más extrema”, indica el autor.
El padre del joven escritor, que en Francia ya ha publicado otro libro sobre uno de sus referentes, el sociólogo Pierre Bordieu, y que está terminando su siguiente novela que se llamará Historia de la violencia, le ha dicho a su hijo, por primera vez en su vida, que se sentía orgulloso de él.
“Cuando salió el libro me dijo que estaba orgulloso de mí y me llamó por primera vez Édouard. Me contó que había comprado muchos ejemplares del diario Liberación porque salía mi foto en la portada. A mi madre, sin embargo, el libro le ha parecido horrible, se ha puesto furiosa y dice que todo lo que relato es mentira”, concluye Édouard Louis.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de julio de 2015, 10:56 a. m. with the headline "Edouard Louis, contra la intolerancia."