Artes y Letras

‘Sin ton ni son’, antología personal

Félix Luis Viera
Félix Luis Viera

¿Es Félix Luis Viera un poeta que escribe novelas y cuentos, o un narrador que escribe poesías? Por la cantidad de poemarios publicados -siete; entre los que se encuentra el premiado, Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Ediciones Unión, 1976)- podría argüirse que es lo primero. Pero también podría ser lo último. Después de todo, una de sus seis novelas, Con tu vestido blanco (Ediciones Unión, 1987) también fue galardonada y uno de sus libros de cuentos, En el nombre del hijo (Editorial Letras Cubanas, 1983), obtuvo el Premio de la Crítica.

De cualquier manera, lo cierto es que, a pesar de no escribirlas desde hace veinte años, llegado el momento de las antologías, escogió el camino de las poesías antes que el de la narrativa. De esa decisión genérica, nació Sin ton ni son (Publicaciones Entre Líneas, 2019), un compendio de su quehacer poético que comienza con sus primeros versos, quizás los más personales. Como, por ejemplo, el que le dedica a un hijo: “Vienes desde mis raíces / rápido como un golpe del amor. / Preguntas sobre algo que está por descubrir. / Matas de un solo y verdadero/ golpe de tu espada/ a cien enemigos nuestros de cada día”. O al árbol que un día plantó: “A mi limonero lo he visto crecer/ orgulloso en el traspatio anémico. / Esplendorosamente verde mi limonero/ enciende la ventana como un desafío. / Trabajo me costó la semilla/ germinando, / el cuido contra el viento y las hormigas. / Y encima de todo paciencia. / Y encima de todo esperanza.”

Portada
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Le siguen poemas de sus otros libros (Prefiero los que cantan, Cada día muero 24 horas, Y me han dolido los cuchillos, Poemas de amor y de olvido), en los cuales ya es posible advertir su tendencia a utilizar recursos de la poesía coloquial o conversacional, llamada así a partir de los “antipoemas” de Nicanor Parra y al carácter narrativo de algunos de ellos.

Sin embargo, Viera les incorpora su propio signo al adoptar nuevas estructuras líricas, pero sin abandonar del todo las tradicionales. También lo hace al fundir el lenguaje literario con el habla popular, pero solo después de revestir este último con atrevidas -y a la vez, bellas- metáforas. O al convertir un poema -novelista al fin- en narración, como hizo en No me visiten más por la noche sin previo acuerdo: “La visita no tiene la culpa, pero a veces uno le/ esgrime cara de miura, de tren espantado;/ esto sucede, claro, cuando la visita llega sin/ avisar, / sin comunicarlo oportunamente de/ manera/ que esté anotada en la agenda del plan diario nocturno.” O al abordar el erotismo -sin concesión a los extremos- con comedimiento: “Amo a la mujer de cabello largo, oscuro, /ojos redondos y también oscuros, / piel/ abrasada, nalgas/ macizas, senos pequeños, / que era la misma de talla de espiga, / pálida/ piel, / corto el cabello (la tonalidad, la aspereza del heno), labios/ sobrados, / la voz ese susurro que se va perdiendo.”

Sin ton ni son es una antología personal tremendamente ecléctica que, aunque contiene algunos rasgos del postmodernismo en su etapa inclusiva (elementos populares y el incipiente uso del coloquio) descansa básicamente en la originalidad lírica (incluida la sutil musicalidad de los versos y la ironía oculta en los símiles) del autor. Y es que en ella está, resumida poéticamente, su propia vida.

Félix Luis Viera, poeta, cuentista y novelista, nació en El Condado, Santa Clara, Cuba, el 18 de agosto de 1945. Ha publicado siete poemarios, tres libros de cuentos y seis novelas. Su poemario La patria es una naranja, que aborda el tema del exilio a la par que incursiona en la realidad mexicana, recibió en Italia el Premio Latina in Versi en 2013. Es ciudadano mexicano por naturalización. Actualmente reside en Miami.

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