Los bebés de las mujeres que engañaron a Mengele
Nacidos en Mauthausen, de Wendy Holden, es el título de una crónica del sufrimiento padecido por las jóvenes Priska Löwenbeinová, Rachel Friedman y Anka Nathanová, que lograron salvar a sus bebés, Eva Clarke, Hana Berger y Mark Osly, del campo de concentración de Mauthausen casi al término de la Segunda Guerra Mundial.
Hija de Anka Nathanová, fallecida a los 96 años, Clarke tuvo muy claro que quería contar la historia de su madre y de cómo pudo sobrevivir y darle la vida a ella, y así se lo dijo a Holden cuando la periodista le indicó su intención de escribir el libro: “Llevo 70 años esperando”, contestó.
Eva Clarke, de 70 años, nació en una carreta repleta de mujeres muertas o enfermas a las puertas de Mauthausen, el campo de concentración conocido como “el quebrantahuesos” y al que llevaban a su madre, al igual que a las otras dos mujeres que protagonizan el libro.
“Tras 16 días de viaje en uno de los ‘trenes de la muerte’ sin comer ni beber prácticamente, Anka y las dos otras dos madres llegaron el 29 de abril de 1945 al campo de concentración, en cuya entrada se puso de parto”, ha recordado la autora.
Las tres mujeres habían pasado por guetos, por el campo de Auschwitz, por los trenes de la muerte y no pesaban más de 30 kilos, con una salud muy mermada.
“Y antes habían superado el examen al que eran sometidas por Mengele y, gracias a que sus embarazos eran muy recientes, pudieron mentir y decir que no lo estaban. El destino de las mujeres que esperaban hijos en los campos de concentración eran la cámara de gas o los experimentos del médico nazi”, ha señalado Holden.
Con 28 años, Priska Löwenbeinová consiguió seguir adelante con su embarazo a pesar de trabajar como esclava en una fábrica y apenas ingerir alimentos. Dio a luz a una niña que, tras el viaje en tren al campo de exterminio, estaba tan desnutrida y llena de piojos que la dieron por muerta. Sin embargo Hana, su bebé, sobrevivió.
Rachel Friedman también viajó en el mismo tren donde dio a luz en la oscuridad del vagón a su hijo Mark. Era el 20 de abril de 1945 y, para celebrar el cumpleaños del Führer, le dieron una camiseta con la que tapar a su hijo y una ración extra de agua sucia.
“Si mi madre estuviera aquí diría que no estaba hecha de una pasta especial. Pero nunca habría imaginado sobrevivir en una situación así”, indica Eva Clarke, que considera que salió adelante “gracias a su optimismo innato y a su convencimiento de que al final las cosas siempre salen bien”.
También “quizá el hecho de que estuviera embarazada le dio una motivación adicional”, ha señalado su hija, a la que nunca ocultó su historia.
Circunstancias como que a las tres mujeres les correspondiera un vestido holgado que disimulaba su embarazo, que a los nazis se les hubiera acabado el gas de las cámaras en Mauthausen o la inminente liberación del campo, fueron algunos de los muchos factores de suerte que les permitieron vivir.
Aunque Wendy Holden, ha publicado más de 30 libros, está convencida de que Nacidos en Mauthausen es el más importante de los que ha escrito hasta ahora y de los que escribirá en el futuro, una obra con la que ha intentado “dar voces a los que no tienen voz” y contar una historia “que también es de esperanza, porque estas tres mujeres dieron a sus hijos unas vidas felices y plenas”.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de julio de 2015, 1:59 p. m. with the headline "Los bebés de las mujeres que engañaron a Mengele."