Artes y Letras

Waldo Pérez Cino: El tiempo contraído


Waldo Pérez Cino
Waldo Pérez Cino Waldo Pérez Cino

Waldo Pérez Cino, autor de El tiempo contraído. Canon, discurso y circunstancia de la narrativa cubana (1959-2000) –que aborda la narrativa cubana posterior a 1959– y de varios volúmenes de poesía y prosa, está levantando también dos de los sellos más interesantes que pueden encontrarse ahora mismo en el mundo literario cubano: Bokeh Press y Almenara Press. Pérez Cino, quien reside en Europa desde 1997, nos cuenta de qué trata esta “aventura” editorial y quiénes son “sus” autores.

Repasando los catálogos de Bokeh y Almenara Press se nota un trabajo muy cuidado en cuanto a selección, diseño, etcétera. ¿Cuál es la poética de tus sellos editoriales? ¿Por qué dos? “Almenara publica ensayo académico –entendido sin ortodoxias: textos con aparato crítico– y sigue ciertos protocolos en ese sentido: cuenta con un comité editorial y la selección pasa siempre por un comité de arbitraje, hay un libro de estilo que garantiza la solidez del aparato crítico, etcétera. Bokeh, en cambio, publica literatura –narrativa, poesía y ensayo– y la selección es mucho más intuitiva. En ambos sellos hay, eso sí, una apuesta por la excelencia y por una cierta coherencia en los catálogos respectivos. ¿Adónde queremos llegar? A ese punto donde un libro de Almenara o de Bokeh pueda reconocerse con solo verlo, y con él no solo a la editorial sino sobre todo el perfil que propone, su fondo. Que ese fondo resulte, por así decir, indisociable de su forma como libro. A esa congruencia aspiramos, que no es poco.

Las discusiones sobre literatura cubana actual parecen girar alrededor de dos referentes: Diáspora(s) y la Generación cero. ¿Piensas que hay otros autores que debieran ser estudiados y publicados ahora mismo y no se les está prestando la debida atención? “Diáspora(s), en su día, y la Generación cero suponen una posición, una política más o menos explícita ante la escritura y su vínculo con la idea de nación que facilitó que la crítica los haya tomado, con razón, como hito o sostén discursivo. Ahora bien, si nos desplazamos hacia autores y obras individuales, en los aledaños por así decir de esos dos grupos se encuentran textos más difíciles de ubicar en el conjunto pero de relevancia especial, que conviene atender en su singularidad. Ahí están títulos como La sombra del caminante, de Ena Lucía Portela, o La fiesta vigilada, de Ponte, o El último día del estornino, de Fernández Fe. Un ejemplo más reciente: La diáspora (2984), de Orlando Andrade, una novela difícil de ubicar en términos de grupo o tendencia, pero cuyo registro narrativo apunta a otros desplazamientos. Y, por último, también textos de autores asociados con Diáspora(s) o la Generación cero que no son para nada reductibles a esa filiación, cuya lectura excede con mucho el patrón de grupo: El imperio Oblómov, de Carlos A. Aguilera, es buen ejemplo de esto último”.

¿Qué tiene que hacer un autor, como tú, para lograr al mismo tiempo escribir sus propios libros y seleccionar y editar la obra de sus contemporáneos? ¿Algún escritor que te gustaría publicar y hasta ahora se te haya resistido?

“Tal como lo siento, hay ahí un vínculo natural entre esas tres condiciones, la de autor, la de crítico y la de editor. Y no solo en mi caso, de una manera u otra ese vínculo suele estar presente en cualquier autor que se relacione con el trabajo de sus contemporáneos –y de sus predecesores, añadiría–. Revistas, antologías, poéticas de grupo, ¿no son todas en el fondo una forma de edición, de crítica, de selección que es también asertiva? En última instancia, la edición resulta también una manera de ejercer la crítica por otros medios, de proponer tanto una ‘biblioteca’ como una manera de leerla. Autores que me gustaría publicar, muchísimos, pero más allá de nombres me interesa que se establezca un diálogo intelectual efectivo entre títulos de autores consagrados y títulos de autores emergentes”.

De los años 1970 al momento actual la literatura cubana parece haber cambiado mucho. ¿Dónde radican estos cambios para ti? “Hay, al menos, dos factores a considerar respecto a esos cambios. El primero, el más obvio, pasa por una diversidad que es resultado, entre otras cosas, del alejamiento tanto de lo ideológico como de la idea de nación, sin que por eso se soslayen una dimensión política ni la circunstancia cubana. En ese sentido, el espectro de prácticas y de posiciones con respecto a la literatura y su relación con lo ideológico y con lo nacional es hoy más amplio que nunca. Ahora bien, otra cosa viene a ser cómo se lea esa diversidad, cómo circule en términos de legitimidad y valor, y ahí interviene un segundo factor, más complejo y que tiene que ver con la disfuncionalidad que introdujo en el canon literario cubano la escisión entre dos literaturas, una que todavía no había llegado –la literatura de la Revolución, que nunca llegó a cuajar como obra pero se mantuvo como desideratum durante décadas– y otra tradición literaria –fundamentalmente, la construida por Orígenes– que ya no podía ser plenamente efectiva en términos de influencia porque no respondía a las expectativas críticas del momento, hipertrofiadas ideológicamente y cuyo rasero valorativo estaba anclado a la inmediatez referencial y su eficacia como reflejo histórico. Esa escisión entre dos literaturas enfrentadas ya no existe como tal, pero la disfuncionalidad que produjo, o al menos sus efectos –sus secuelas, podría decirse–, se mantiene todavía. En ese sentido, la literatura cubana –y pienso no solo en la creación, también en su crítica y en la relación entre la una y la otra– sigue buscando su presente, salir de esa tensión entre el ya no y el todavía. En mi último libro, El tiempo contraído, me ocupo precisamente de esas cuestiones”.

¿Qué saldrá próximamente por Bokeh y Almenara Press? “Bokeh abre la colección de ensayo con Notas al total, de Gerardo Fernández Fe. Con una novela como Esquirlas, de Ahmel Echevarría, la poesía de Carlos A. Aguilera en Asia Menor y la de Rito Ramón Aroche en Límites de alcanía, ese conjunto mínimo ilustra la diversidad que mencionaba. En Almenara hay previstos unos cuantos títulos sobre literatura cubana: Devoraciones, de María Elena Blanco, recoge sus ‘ensayos de período especial’; se reedita Diseminaciones de Calvert Casey, de Jamila Medina, y hay varios proyectos en marcha sobre los años soviéticos en Cuba, por ejemplo”.

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de julio de 2015, 9:53 a. m. with the headline "Waldo Pérez Cino: El tiempo contraído."

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