Artes y Letras

Eugenio Valdés Figueroa: ‘Una nueva era para CIFO’


Una vista de la última exhibición en CIFO titulada ‘Impulse, Reason, Sense, Conflict. Abstract Art from the Ella Fontanals-Cisneros Collection’.
Una vista de la última exhibición en CIFO titulada ‘Impulse, Reason, Sense, Conflict. Abstract Art from the Ella Fontanals-Cisneros Collection’. Oriol Tarridas

Eugenio Valdés Figueroa fue nombrado recientemente director y comisario de la Fundación de Arte Cisneros Fontanals, CIFO. Con prolífero currículo de vida, Valdés Figueroa propone “una nueva era para CIFO, enfocada en consolidar un camino ya recorrido y en hacer circular aun más su colección internacionalmente”.

En exclusiva para el Nuevo Herald, concedió esta entrevista para que los artistas y amantes de las artes en Miami conozcan el nuevo rostro de Cisneros Fontanals Art Foundation, su formación, su trayectoria, y los nuevos planes para esta institución cultural.

Eugenio, su trabajo como comisario de arte es extenso. ¿Cuál ha sido su formación académica y cómo fue el camino hasta llegar a dirigir arte y educación en la prestigiosa institución suiza Casa Daros Latinoamérica de Brasil? “Soy historiador de arte, formado en la Universidad de La Habana, aunque suelo identificar mi período como investigador y cocurador en la bienal de La Habana, a inicios de 1990, como mi segunda escuela. Ya habían transcurrido algunos años de mi salida de la bienal, cuando en el 2001 Hans-Michael Herzog se me acercó en una de sus primeras visitas a Cuba para invitarme a que escribiéramos juntos el primer boceto de lo que luego se convertiría en un proyecto curatorial ambicioso –Casa Daros.

Casa Daros se proponía ser una plataforma de encuentro, reflexión y experimentación del arte contemporáneo de América Latina, y llegó a tornarse una referencia internacional; tanto por su formidable colección de arte latinoamericano, por sus exposiciones y publicaciones, así como por la puesta en práctica de una filosofía pedagógica que concebí con la colaboración de un equipo de profesionales muy competentes que formamos en Río de Janeiro y en Zurich, y con los aportes fundamentales de artistas como Luis Camnitzer, Oscar Muñoz, Juan Manuel Echavarría, Vik Muniz, Ernesto Neto, Carlos Cruz-Diez, Lázaro Saavedra, René Francisco Rodríguez, Antonio Caro, entre tantos otros. Soy cocreador y cofundador de ese proyecto, al cual estuve dedicado por casi 14 años, hasta el pasado mes de diciembre”.

Trabajó desde el 1990 hasta 1997 como comisario de la Bienal de La Habana. ¿Qué representaron esos siete años dentro de su carrera? “Como mencionaba antes, siendo todavía muy joven, tuve la oportunidad increíble de integrar el equipo de investigadores y curadores de la bienal de La Habana, en una época en que ese evento venía reformulando el modelo de “bienal de arte”, heredado de la de Venecia, para afincarnos en un formato novedoso que asumía un criterio de curaduría temática, contrario a la idea de “representaciones nacionales”, que era lo que predominaba entonces. Probablemente su antecedente más inmediato habían sido las ediciones de la bienal de Sao Paulo curadas por Walter Zanini, en 1981 y 1983.

Pero, a diferencia de aquellas, la de La Habana propuso un espacio alternativo al mainstream, que mostraba lo mejor del arte contemporáneo de entonces llamado Tercer Mundo –así se ganó un apelativo, acuñado por Pierre Restany–, introduciendo una mirada mucho más diversa sobre lo “global” y, en cada edición, traía problemáticas de actualidad desde esa mirada no hegemónica. En esos años –segunda mitad de los 1980 y primera mitad de 1990– la bienal de La Habana llegó a convertirse en una de las muestras más innovadoras de su tipo, con una enorme repercusión, pues reunía otras maneras de entender el arte, otros modos de aproximarse a lo estético. El arte asiático, el africano, el latinoamericano, el de su diáspora en Europa y Estados Unidos, se confrontaban e interrelacionaban desde una óptica diferente sobre lo “regional” y sobre lo “internacional”.

En esa etapa en que fui cocurador de la bienal de La Habana, pude también especializarme en arte contemporáneo de África Subsahariana, adonde yo viajaba con regularidad para desarrollar estudios diagnósticos in situ de la situación del arte en esa región. Estuve en Senegal, Ghana, Benin, Nigeria, el Congo, África del Sur… Fue una experiencia muy enriquecedora, que marcó profundamente la visión que hasta hoy tengo sobre la historia del arte”.

¿Qué planes inmediatos tiene como nuevo director y curador de la Fundación de Arte Cisneros Fontanals (CIFO)? “Aunque he seguido de cerca la labor de CIFO, fundamentalmente a través de sus exposiciones y catálogos, quisiera familiarizarme mejor con las magníficas contribuciones de los profesionales que me precedieron. Es una responsabilidad darle continuidad a ese trabajo y aprender de sus aportes. Me interesa profundizar en el perfil investigativo de la colección. Agradezco y me siento muy honrado con esa oportunidad que la señora Ella Fontanals Cisneros me ofrece al permitirme sugerir nuevos rumbos de pesquisa o desdoblar los ejes ya existentes.

Existen proyectos en marcha dentro de la programación habitual. El más inmediato es la exposición con los proyectos ganadores del programa de Becas y Comisiones, la cual inaugura el próximo 3 de septiembre. Hemos decidido reunir las obras de los diez ganadores bajo el título Intersecciones (después de Lautrémont). En este momento el comité asesor del programa para 2016 –con aproximadamente 40 prestigiosos profesionales del arte– ya ha conseguido enviar alrededor de 300 nominaciones hasta la semana pasada. Como ya es tradición, el comité de selección y nuestra junta directiva estarán debatiendo y seleccionando los proyectos ganadores para la próxima edición. Es un programa que tiene un gran potencial en el orden educativo y es un formidable estímulo a la creación”.

CIFO está llamada a ser la institución con la mayor y más importante colección de arte de la Generación de los 80 de Cuba. Si es así, ¿por qué este período específico de la plástica cubana? “Agradezco muchísimo tu apreciación sobre CIFO. Pero preferiría no “absolutizar”. Hablar de “la mayor y la más importante” sería pretencioso e ignoraría los esfuerzos y la dedicación de otras colecciones e instituciones, que durante los últimos años vienen tratando de rescatar ese significativo período del arte producido en la isla. Sin embargo, es cierto, hay obras importantes de esa generación incluidas en la colección. Y un buen ejemplo es Tramas, una exposición que realizamos durante la última edición de la bienal de La Habana, la cual incluyó alrededor de 70 obras emblemáticas de uno de los artistas de la llamada generación de Volumen Uno, Gustavo Pérez Monzón. Sin embargo, este foco en el arte cubano no se ha reducido a esa generación. La abstracción en Cuba en los años 1950 y 1960, por ejemplo, está también muy bien representada. Como sabes, construir una colección de arte es siempre una obra en proceso”.

En Miami existe una comunidad de pintores cubanos que no pertenecen a la Generación de los 80, qué hace su obra en esta ciudad, ya que ha quedado como olvidada por los grandes promotores de arte, más interesados en el que se hace en Cuba. ¿Alguna buena noticia para ellos? “Un buen número de artistas representativos de la generación de los 1980 hace muchísimo tiempo vive y trabaja en Miami y, probablemente, algunos de ellos forman parte de esa comunidad de pintores que mencionas, haciendo su obra desde esta ciudad y en relación con ella. La colección también incluye artistas de origen cubano que desarrollaron la mayor parte de su obra fuera de la isla, en Nueva York, en Los Ángeles, en Europa, y que no guardan un vínculo directo con la generación de los 1980 en Cuba. Te puedo asegurar que CIFO apuesta por el buen arte, independientemente de la procedencia. Y, aunque CIFO prioriza ganar visibilidad para el arte latinoamericano contemporáneo, trata de hacerlo evitando provincianismos. Lo hace pensando en reposicionarlo en la escena internacional, pero sin desconsiderar especificidades locales o regionales”.

A largo plazo, ¿cuáles son los planes de CIFO? “Ampliar los intercambios con la red de colaboradores con que ya CIFO cuenta a nivel local e internacional. Existen temas bien actuales, de gran interés investigativo para la fundación, siendo siempre los artistas y sus obras nuestros más sagaces y agudos interlocutores.

Veo este período como una nueva era para CIFO, enfocada en consolidar un camino ya recorrido y en hacer circular aun más su colección internacionalmente. Queremos continuar ofreciendo una plataforma dinámica para los artistas latinoamericanos a través de diferentes iniciativas en nuestro espacio en Miami, pero igualmente quisiéramos observar más de cerca lo que sucede en la escena artística de América Latina, conocer lo que se discute, participar en esas reflexiones e indagaciones, y favorecer intercambios con nuestra ciudad. En fin, veo con entusiasmo y mucho optimismo el papel que vienen desempeñando la señora Fontanals Cisneros y CIFO en la escena contemporánea latinoamericana, y espero poder contribuir a esos propósitos con mi propia experiencia”.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de julio de 2015, 0:00 p. m. with the headline "Eugenio Valdés Figueroa: ‘Una nueva era para CIFO’."

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