Artes y Letras

El mito de Narciso como punto de partida

‘Paradox’, 2020, de Gustavo Acosta. Acrílico sobre lienzo, 56 x 56 pulgadas.
‘Paradox’, 2020, de Gustavo Acosta. Acrílico sobre lienzo, 56 x 56 pulgadas.

En la mitología griega Narciso, al verse reflejado en el agua de un estanque, queda prendado por una belleza que le resulta, a la vez, radicalmente ajena y misteriosamente consustancial: la de su propio rostro. Hipnotizado por esa imagen de potente bipolaridad, fracasa una y otra vez al tratar de asirla y muere de sed y hambre junto al estanque donde la descubrió. En Al Modo de Narciso. Especulaciones Estéticas de Jorge Brioso (La Habana, 1965) toma como punto de partida el mito de Narciso —antes que el psicoanálisis lo convirtiera en síntoma— para proponerle a su lector el siguiente problema: “¿qué significa pensar con imágenes?”.

Portada
Portada

Se ha usado hasta la saciedad el narcisismo como fórmula para tratar de entender el mundo contemporáneo donde la imagen propia se ve reflejada en todo lo que nos rodea —donde a la foto de lo que nos rodea la ha substituido el selfie. Al usar el mito original de Narciso y la pulsión de muerte que emite su imagen, Brioso intenta pensar un siglo en el que el mito de la excepcionalidad humana en la que se fundó Occidente está en crisis. “El conocimiento del universo crece, pero el humano no se reconoce en el mismo; no se siente reflejado en el mundo que su conocimiento ha construido. Hay pulsión de muerte porque el universo que el propio saber humano ha construido no sabe que estamos aquí, que somos parte de él. La pulsión de muerte es el verdadero giro copernicano.”

Jorge Brioso, 2018.
Jorge Brioso, 2018. Foto/Yansi Pérez

En su primer libro El privilegio de pensar (Ed. Casa Vacía, 2020), Brioso nos sumerge, con un aparato crítico-filológico, pero también estético y filosófico muy afilado, en temáticas literarias o relacionadas con la investigación crítico-literaria. En Al modo de Narciso. Especulaciones estéticas, (Ed. Casa Vacía, 2023), en su primera parte, se vuelve a abundar en esas temáticas, aunque con un estilo ensayístico más depurado, se libera al texto del recurso erudito de las notas a pie de página. En los ensayos de la primera parte de este libro se leen a escritores clásicos como Homero, Mallarmé, Poe, Borges, Darío, etc. Los problemas de esta parte son estéticos: “Diferentes modos de situarse ante el origen y de avizorar lo ilimitado. La relación que existe entre lo inteligible, la forma, el arquetipo de toda presencia, y lo que vive o merodea en la intemperie del sentido”.

‘Sueño de Yuri Gagarin’, 2010, de Néstor Arenas. Técnica mixta sobre lino, 56 x 60 pulgadas.
‘Sueño de Yuri Gagarin’, 2010, de Néstor Arenas. Técnica mixta sobre lino, 56 x 60 pulgadas. Cortesía/Néstor Arenas

Pero en la segunda parte del libro, Brioso despliega su fabuloso conocimiento estético filosófico para hablarnos, y esto es la gran novedad respecto a su trabajo anterior, de las artes visuales contemporáneas a través de las obras de los siguientes artistas: Gustavo Acosta, Néstor Arenas, Umberto Calzada, Mateo Maté, Geandy Pavón, Guillermo Portieles, José Arturo Martín y Javier Sicilia, y el cineasta Eliecer Jiménez Almeida. Entra de lleno en el cuerpo a cuerpo de los debates de las artes visuales contemporáneas con una gran originalidad de pensamiento y un fresco y resuelto estilo narrativo.

‘The Late Afternoon and Mondrian’, 1995, de Humberto Calzada. Acrílico sobre lienzo 48 x 72 pulgadas.
‘The Late Afternoon and Mondrian’, 1995, de Humberto Calzada. Acrílico sobre lienzo 48 x 72 pulgadas. Cortesía/Umberto Calzada

En cada uno de estos acercamientos artísticos brilla el rigor conceptual y un imaginativo lenguaje crítico que, valiéndose de figuras poéticas como las ruinas, el habitar, etc., nos plantan frente a las paradojas y contradicciones del arte actual. En esta segunda parte, quizás por su cercanía a la contemporaneidad y por la gran presencia de autores cubanos, lo estético se abre a problemáticas ético-políticas.

Tal vez por eso, el centro del libro sea el problema ya señalado: “¿qué significa pensar con imágenes?”. Ello se traduce en una apuesta por la especulación frente a la reflexión. La reflexión —al convertir el momento en que el pensamiento se mira a sí mismo en instancia filosófica privilegiada— pierde la perplejidad, el asombro de descubrir lo otro, la absoluta extrañeza de la realidad. La especulación, en cambio, mira a través de imágenes, como lo hace Narciso frente al estanque, descubriéndonos una otredad radical. Es decir, descubre algo que solo los otros pueden ver, y que es el propio rostro, ya que nosotros solo podemos ver nuestros rostros a través de imágenes o por los comentarios que nos hacen los otros, porque nunca tenemos una experiencia directa del mismo. También en esa imagen, se descubre la espalda del mundo todo aquello que se sale de la perspectiva de nuestra realidad. Eso es lo que se revela en la imagen especular de ahí que esta funcione al modo de narciso.

Fotografía de Geandy Pavón: ‘Day 13. Pietà’, 2021, de la serie ‘Quarantine. 40 Days and 40 Nights’, 13.5 x 20 pulgadas.
Fotografía de Geandy Pavón: ‘Day 13. Pietà’, 2021, de la serie ‘Quarantine. 40 Days and 40 Nights’, 13.5 x 20 pulgadas. Cortesía/Geandy Pavón

Mantén la mirada fija frente al espejo, haz que el iris atraviese al iris de tu reflejo. Al cabo de unos segundos sentirás como si fueran dos seres, uno frente a otro. Te miras fijamente al espejo y ves la distancia estremecedora entre tú y ese otro reflejado. Puedes reconocerlo, eres tú, pero, al mismo tiempo, no sabes nada de quien te mira, y no hay modo de saberlo. No sabes qué piensa de ti mientras te clava su mirada.

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA