Artes y Letras

“Y después de este destierro”, las apariciones de la Virgen y sus predicciones sobre el destino de Cuba

Roberto Méndez Martínez
Roberto Méndez Martínez

Por ser docentes en esencia y pertenecer, por naturaleza, al ámbito académico, los libros de historia tienen mala fama. Y es que contienen tantas fechas, citas y análisis, que a los lectores no especializados les resulta una tarea abrumadora. Sin embargo, no ocurre lo mismo con las novelas históricas porque sus propias técnicas narrativas, tales como dramatizaciones escénicas, descripción de personajes, fluidez argumental y diálogos ficticios pero creíbles, facilitan su lectura.

Este es el caso de Y después de este destierro (Ediciones Universal, 2023), una estupenda novela del escritor y ensayista Roberto Méndez Martínez, cuya trama se sustenta en dos hechos reales poco conocidos: la aparición en 1908 de la Virgen de la Medalla Milagrosa durante la misa del Domingo de Pascua en la capilla del Colegio El Sagrado Corazón de la ciudad de Matanzas y la sanación de la devota María Vera.

En una siguiente aparición, la Virgen le pidió a María que difundiera al mundo “los designios que tenían para Cuba ella y su Hijo”. Desde un primer momento, la jerarquía de la Iglesia Católica reaccionó con escepticismo a la noticia de las apariciones. El primero en negarse a reconocerlas fue el obispo de La Habana, monseñor Pedro González Estrada. Ni siquiera lo hizo cuando el padre Pedro Pastor Bauzá, Miembro de la Congregación de la Misión de Matanzas, le mostró los cuadernos escritos por María sobre sus visiones. Con obstinación se limitó a decir: “Sé que la fe y la oración hacen milagros. Cada favor que el Señor nos otorga lo es, pero de ahí a creer a cuanta visionaria me pongan delante es otra cosa”.

portada
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Las infructuosas gestiones del padre Pastor Bauzá no fueron las únicas. Otros sacerdotes, a lo largo de varias décadas, las continuaron. Entre ellos el padre Manuel Martínez Pérez, quien contra toda esperanza dedicó su vida a la tarea, aun después de haber sido expulsado de Cuba, a presentar la “causa” de María ante el Dicasterio de las Causas de los Santos en el Vaticano para que fuese reconocida.

Es en este contexto que la novela alza el vuelo. La vida de la vidente María Vera (quien seguía difundiendo sus visiones, entre ellas la de que “viene un gran baño de sangre para Cuba, el primero de varios”) y la del padre Martínez (quien continuaba defendiendo a María y sus visiones a pesar de las advertencias del obispo) se entrelazan, no siempre cronológicamente, a los más importantes momentos históricos de Cuba, desde la caída del gobierno de Gerardo Machado hasta la Crisis de los Misiles en 1962.

Y después del destierro es una magnifica y abarcadora novela de casi 500 páginas que conjuga varias etapas históricas, introduce multitud de personajes y plantea dilemas, tanto religiosos como morales y políticos, que trascienden su tiempo. Aunque está escrita principalmente desde el punto de vista del padre Martínez y apoyándose en su expediente sobre la Causa de la Virgen Milagrosa, así como en fragmentos de cartas personales y segmentos del diario de María, la trama no pierde su continuidad.

En la escena final, el padre Martínez logra al fin entrevistarse en Roma con el cardenal Arcadio María Larraona, Prefecto de la Sacra Congregación de Ritos: “Martínez sintió que era el momento de exponer el asunto que le había llevado allí: los hechos principales de la vida de María Vera, su milagrosa curación, las principales revelaciones y las advertencias contenidas en ellas que ahora parecían cumplirse y la oposición de los miembros de la jerarquía para aceptar la veracidad de las visiones y apoyar la apertura de un proceso de beatificación”.

La respuesta del cardenal Larraona lo dejo frío: “En una cosa estamos de acuerdo, padre. Ese país con su iglesia perseguida necesitaría, entre otras cosas, algún santo o santa que sea un especial intercesor. Lo que, debo serle franco, no estoy seguro de que este sea el caso”.

Roberto Méndez Martínez nació en Camagüey, Cuba, en 1958. Es poeta, ensayista, novelista y crítico. Es Miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua y Correspondiente de la Real Academia Española. Ha estado vinculado desde hace décadas a la labor cultural de la Iglesia católica cubana. Fue coordinador de la Pastoral de Cultura en la diócesis de Camagüey y después en la de La Habana.

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