‘Antonia Eiriz. En el ojo de la Sibila’ recupera trabajos poco vistos de la artista cubana
“Antonia Eiriz. En el ojo de la Sibila” es, sin duda alguna, la exposición más ambiciosa que hayamos visto en Miami sobre la más importante pintora neo expresionista cubana de la segunda mitad del siglo XX. Antes vimos obras en muestras colectivas como, por ejemplo, “A Painter and Her Audience” (MDC Museum of Art + Design, Freedom Tower del Miami Dade College, 2013) y más recientemente también, tuvimos la oportunidad de ver obras suyas en la muestra “Ocho décadas de pintura figurativa y neo figurativa cubana” (Latin Art Core Gallery, Miami, 2024). Pero la muestra “Antonia Eiriz. En el ojo de la Sibila”, curada por Janet Batet, tiene el mérito de descubrirnos, facetas hasta ahora poco conocidas de esta gran pintora cubana. Además de las pinturas y grabados, la muestra contempla máscaras, que tienen una connotación escultórica, realizadas con la técnica del papel maché. Pero también se contemplan fotografías documentales sobre su trabajo, cuando hacía colaboraciones para teatro. Una faceta de la más curiosa, que arroja nuevas visiones sobre la singular obra de esta artista.
El título de la muestra “En el ojo de la Sibila” está inspirado en comentarios que le hizo el poeta cubano Rolando Pérez Escardó (Cuba, 1925-1960), con el que Antonia Eiriz desarrolló una gran amistad. Para él, ella tenía en sus imágenes poderes reveladores y proféticos ya que la figura de la Sibila, es un personaje de la mitología griega que podía predecir el futuro. En este sentido el arte de Eiriz era un reflejo y una advertencia de la represión, la desilusión y la violencia que se escondían tras la retórica revolucionaria.
Antonia Eiriz (La Habana, 1929-Miami-1996) es un ejemplo de los desaguisados de la política cultural de la revolución. Tanto la clase política, como la sociedad y el pensamiento artístico cultural de finales de la década de 1950 en Cuba, eran conscientes de que era necesario un cambio de ciclo. El golpe de estado protagonizado por Fulgencio Batista y Saldívar (Cuba, 1901-España, 1973) el 10 de marzo de 1952, contra el gobierno elegido democráticamente de Carlos Prio Socarrás (Cuba, 1901-Estados Unidos, 1977), había frustrado un período democrático en Cuba. Iniciado por la constitución de 1940, cuyo primer mandato democrático fue precisamente con la presidencia de Batista (1940-1944).
De ahí que, salvo raras excepciones, a principio de la revolución, una buena parte de la sociedad y de la elite intelectual cubana se ilusionarán con el régimen revolucionario. Antonia Eiriz no fue la excepción y, entre 1962 y 1964, enseña en la Escuela Nacional de Instructores de Arte de La Habana, desempeñándose después entre 1965 y 1969 como profesora en la Escuela Nacional de Arte (ENA) de La Habana.
Conforme la revolución abrazó una deriva totalitaria que se tradujo en una intervención dictatorial del espacio social, eclipsando además las libertades individuales, la pintura de Eiriz fue adquiriendo un cariz expresivo más dramático. En “En el ojo de la Sibila” hay dos magníficas obras de esos años que hablan de este conflicto, entre la expresión individual de libertad de la artista y el proceso de socialización dictatorial que estaba llevando a cabo el régimen revolucionario. “La Imagen”, 1966 y “Los de arriba y los de abajo”, 1963, son dos pinturas que nos sumergen en una visión tormentosa de la realidad. Pero también los guaches de esos mismos años revelan una compulsividad de la imagen como registro de un mundo que parece descomponerse.
En estas obras, donde el cuerpo humano está muy presente, hay un lenguaje descarnado, una luz gris, ambientes claro oscuros que emanan sentimientos de encierro y opresión. Son obras que transitan desde el lenguaje del arte informalista, en algunos casos recuerda la obra de Antonio Saura (España, 1930-1998,) hasta un franco neo expresionismo en la línea de una gran crudeza como sucede en las pinturas de Francis Bacon (Irlanda, 1909- España 1992). Estas obras de Eiriz sacuden, nos estremecen al mirarlas, tienen ese aspecto de las pinturas negras de Goya (España, 1746-Francia, 1828). Su mundo es el mundo donde la razón sueña, pero lo que emerge de ese sueño tiene tintes de pesadilla. Como dice Batet en su texto sobre la muestra, las obras de Eiriz son “Una patada directa a la boca del estómago. Uno de esos golpes contundentes que paraliza el diafragma y te deja sin aliento. Tal es el impacto de los cuadros de Antonia que, de repente y sin tapujos, meten el dedo en la llaga, ahí donde duele y se retuerce, apuntando al drama visceral que significa el desgarramiento interior de la época, la decepción, la incomprensión, la intolerancia. Es esa la expresión que emerge de sus personajes atormentados que son un poco nuestro espejo y el espejo de la artista”.
“Antonia Eiriz. En el ojo de la Sibila”, recupera trabajos muy pocos vistos y exhibidos de esta gran figura del arte neo expresionista latinoamericano. El ostracismo al que fue condenada por el extremismo político cultural revolucionario, señalándola por su obra. Una tribuna para la paz democrática, 1968, no hizo mella en su voluntad creativa. Y el sesgo que provocó sobre su obra, la represión institucionalizada del régimen totalitario cubano, solo consiguió afianzar esa voluntad como expresión de un espíritu libertario.
“Antonia Eiriz. En el ojo de la Sibila”, Museo Americano de la Diáspora Cubana, 1200 Coral Way, Miami, FL 33145. Hasta abril de 2025. Para más info: www.thecuban.org
Dennys Matos es crítico de arte, curador y editor especializado en arte latinoamericano. dmatos66@gmail.com