‘T.O. (Theater of Operations)’, de Arnaldo Simón, un alegato sobre nuestra era
En junio de 1940, ante la inminente invasión nazi a Francia, el escultor suizo Alberto Giacometti abandona la capital francesa. En su huida, se enfrenta a los horrores de la guerra: cuerpos cercenados entre los escombros de ciudades bombardeadas. De esta traumática experiencia nace su icónica pieza La Main (1947). Esta exploración de fragmentos corporales está directamente asociada en su obra a la experiencia límite donde, según el propio Giacometti, se encierra “algo vivo y muerto simultáneamente”.
Este es también el punto de partida de la excelente muestra personal T.O. (Theater of Operations) del artista cubano afincado en Miami, Arnaldo Simón. Abierta al público en Zapata Gallery y compuesta por una treintena de piezas que combinan dibujo, escultura, instalación y video, la exposición constituye un potente alegato sobre nuestra era y ese teatro de operaciones post Segunda Guerra Mundial en el que todavía hoy estamos inmersos, aun cuando muchas veces no seamos conscientes.
El término militar que da título a la muestra -usado para delimitar áreas de conflicto- sirve aquí de guía para que el espectador transite los complejos y no fácilmente deslindables territorios de la sociedad contemporánea en los que nos zambulle el artista.
Le Main d’après Giacometti y Cerca de San Sebastián (2023 y 2024, respectivamente) reciben al visitante. La primera funciona como homenaje y prolongación del mismo conflicto y preocupación humanista que asiste a ambos artistas. Si bien ambas manos están realizadas en bronce, en La Main d’après Giacometti presenciamos una suerte de cyborg. El contacto directo entre el brazo humano y la huella de Giacometti impresa sobre el yeso que sirve para modelar la pieza ha desaparecido. Esta mediación impone una revisión del acercamiento al conflicto bélico en la actualidad, donde los drones han evolucionado hasta convertirse en armas versátiles y letales.
En el caso de Cerca de San Sebastián, se trata de una videoinstalación en la que las ondas del agua descomponen la geometría de una barrera de control de multitudes que yace en el fondo del lago. La instalación evoca voces apagadas bajo el agua, mientras que la reverberación alude a la capacidad del sistema de asimilar -y, en consecuencia, anular- la protesta.
Sin título, 2024, es un monolito que se erige como monumento a la sociedad contemporánea. La p[ieza, imitando a un macizo bloque de hormigón, de raigambre minimalista, emerge solo la mitad de un altoparlante. La contundente pieza alude a las redes sociales, que parecen prometernos voz cuando, en realidad, nos atrapan cada vez más en cámaras de eco que aceleran la polarización política y anulan la posibilidad de diálogo con el otro.
Partiendo de la Tríada Vitruviana (“Firmeza, utilidad y belleza”), Firmitas, Utilitas, Vetustas, 2025, se compone de 14 plantillas en acrílico. Cada una está dedicada a un edificio destruido a lo largo de la historia por guerras, atentados o cambios de gobierno. Horadados, aparecen elementos de los blueprints originales que, diseñados para su reconstrucción, pueden convertirse en un riesgo de seguridad en tiempos de guerra si caen en manos enemigas.
Tras Firmitas, Utilitas, Vetustas resuena el principio griego de la kalokagathia, que combina la belleza física con el valor moral.
La impactante serie de dibujos al carboncillo, compuesta por seis dípticos donde se yuxtaponen tipologías arquitectónicas civiles y militares, parte de la mutua retroalimentación entre la gestión gubernamental y la estrategia de defensa. Esta confrontación evidencia el subterfugio de nuestra cotidianeidad: los gobiernos gestionan de manera divergente lo civil y lo militar, estableciendo una aparente escisión entre ambas esferas, aunque en la práctica se influyen mutuamente, mientras la ciudadanía carga con un peso inconsciente en las acciones militares del Estado. La contraposición de estructuras civiles y militares con soluciones arquitectónicas similares pone de relieve la interconexión tangible entre ambas esferas de la sociedad.
The Roaring Twenties, 2024, es una instalación sonora que establece una efectiva analogía entre los años veinte de este siglo y los del siglo pasado -los denominados “años locos”, despreocupados-, que fueron la antesala de la Gran Depresión. En la obra, dos fuerzas sonoras encontradas e inaudibles pujan por el dominio del espacio: de un lado, los líderes mundiales (políticos, religiosos, empresarios) ríen; en el otro extremo, se escucha el clamor de manifestantes, disturbios y presos. Estas fuerzas, aparentemente antagónicas pero indisolublemente ligadas, están en tensión, resaltada por el uso de cuatro tensores y una estructura antropomorfa central que mantiene la frágil equidistancia. Bajo la superficie, de manera velada, aparece una madeja de cables que alude tanto a la imposibilidad de discernir entre un bando y otro como a una red subterránea de conexiones, similar a un micelio.
Al final de la última sala nos espera Diubis, 2025, la primera instalación de una serie centrada en el sacrificio y su significado actual. Diubis toma como punto de partida el estudio de diversas fotografías del cuerpo baleado y sin vida de Diubis Laurencio Tejeda, de 36 años, durante las manifestaciones del 11 de julio en Cuba. El artista recrea fragmentos óseos que combina en una estructura evocadora del rocódromo, al tiempo que recuerda un columbario. La instalación, de carácter sobrio y lúdico, funciona simultáneamente como monumento y como gesto de olvido.
T.O. (Theater of Operations), de Arnaldo Simón, es una muestra de absoluta pertinencia que sobresale tanto por la indiscutible pericia técnica del artista como por la solidez conceptual y la actualidad de su propuesta.
Janet Batet es escritora, curadora y crítica de arte. Escribe para diferentes publicaciones, galerías y museos. janetbatet@gmail.com
‘T.O. (Theater of Operations)‘, de Arnaldo Simón, Zapata Gallery, 1333 Coral Way, Miami, Florida 33145.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de marzo de 2025, 9:10 a. m..