‘Gravitas’: un (des)equilibrio entre lo sensible y la insensibilidad en Piero Atchugarry Gallery
Es la primera vez que, en la muestra “Gravitas”, el escultor Tulio Pinto (Brasil, 1974) y el fotógrafo, especializado en moda, Eduardo Rezende (Brasil, 1977), funden sus esfuerzos para articular un curioso proyecto expositivo en Piero Achugarry Gallery, Miami. Ambos autores, cuentan con una intensa y reconocida trayectoria artística internacional en sus respectivas disciplinas: escultura y fotografía.
En este curioso proyecto, encuentran una armonización de sus perfiles poéticos y discursivos a pesar de lo distinto del medio empleado por cada uno. La obra de Pinto, tiende a expandirse en el espacio con esculturas objetuales abstractas geométricas, donde el metal y el vidrio tiene una gran presencia. La fotografía de Rezende, en cambio, enfocada hacia la moda, tiene su centro de gravedad en el cuerpo humano con sus vestimentas. Los reportajes sobre moda muestran a sus modelos con los cuerpos, más o menos (des)cubiertos de atuendos estéticos, en posturas que implican acción, que invitan al movimiento dentro de los espacios interiores como en exteriores.
Pero hay un detalle en sus reportajes fotográficos respecto al tratamiento de la imagen que le conecta a la obra escultórica de Pinto. Y es el carácter expansivo de las imágenes de Rezende cuando retrata en exteriores desde una perspectiva paisajística, habilitando su lente como dispositivo documental.
En “Gravitas”, ambas miradas, tanto desde el soporte de la fotografía como de la escultura, provocan una reflexión sobre las dimensiones espacio temporales, sobre el movimiento y lo estático, pero también sobre lo físico corporal frente a la materia. Y cómo estas dimensiones traducen simbólicamente los valores de peso y gravitación que intervienen en la relación sujeto-objeto dentro del imaginario de la cultura visual contemporánea.
“Gravitas”, curada por Jeniffer Inacio, se estructura en dos partes: “Gravitas Act I” y “Gravitas Act II”. La primera contempla, tanto obras de Tulio Pinto, como de Eduardo Rezende en un ditirambo sobre la relación entre la humanidad del cuerpo y el uso humano del objeto, como expresión del espíritu de nuestro tiempo. “Gravitas Act II”, por su parte, está formada solamente por obras de Pinto como, por ejemplo, Gravitas #02, y Gravitas #03, ambas realizadas en acero y cristal. Obras que referencian las particularidades de la obra escultórica de Pulido que, para Inacio, reflexiona sobre “las tensiones poéticas del peso material, el equilibrio y la resistencia, fuerzas que, aunque omnipresentes, a menudo pasan desapercibidas. “En Gravitas”, explica la curadora de la muestra, “Pinto amplía estas investigaciones centrales al introducir un nuevo elemento en su léxico visual y conceptual: el cuerpo humano”.
En la primera parte, es notable la manera en que Tulio Pinto y Eduardo Rezende interpretan la relación sujeto-objeto. Por ejemplo, la obra Gravitas - act 1 #07, 2025. Es una fotografía en blanco y negro que documenta la acción entre dos entes. Por un lado, una piedra de naturalidad cubica y superficie irregular y, por el otro, el humano esforzándose para izar, soga y rodillo de por medio, esa carga que descansa en el suelo.
Hay todo un set teatral, hay toda una puesta escenográfica en la que, de una parte, participa el estilo fotográfico de Rezende, donde destaca el movimiento (dramático) del cuerpo que está izando el peso de la piedra. Y aquí es perceptible referencias simbólicas al trabajo fotográfico de su compatriota Sebastián Salgado, en el modo de iluminar los claros oscuros, incidiendo en la apariencia metálica de las cosas, en los filos que surcan y destacan los volúmenes del cuerpo en “acción laboral”. La escultura de Pinto, es un volumen cúbico posado, intuyendo que en breve despegará del suelo. Imaginemos por un momento que, pendido en el aire, ese volumen escultórico cúbico ya no ejercerá peso sobre el lugar que ahora ocupa, sino que, gracias al esfuerzo del cuerpo que tensa la cuerda, permanecerá suspendido, mientras su peso en el aire recaerá sobre el esqueleto humano que estará a punto de quebrarse.
Aquí asistimos a lo que Rolan Barthes (Francia, 1915-1980), describía en su libro “La cámara lucida” (1980), como el elemento único de la fotografía: el punctum, como ese efecto sensorial, intensamente subjetivo de una fotografía en el espectador. Para Barthes “El punctum de una fotografía es ese accidente que me pincha (pero también me lastima, es conmovedor para mí)“.
Esta obra Gravitas - act 1 #07, pero también en Gravitas - act 1 #01, comparten esa sensibilidad de Barthes, porque ensayan un (des)equilibrio, una colisión, entre el cuerpo y la objetualidad de la piedra, entre lo sensible y la insensibilidad. Ensayan una especie de indeterminación, un amasijo rasgado entre la estructura rígida del objeto y las sinuosidades de la carne humana sobre su esqueleto cuantificado.
Fijémonos en un detalle: el cuerpo de quien iza el peso en Gravitas - act 1 #07, no está apoyado sobre las plantas, sino sobre las puntas de los pies. Posición desventajosa, porque desde el momento en que haya de izarse la escultura, se necesitará de todo un contrapeso para elevar el volumen, necesitará plantarse para contrarrestar la acometida del peso que se quiere primero izar y, posteriormente, mantener en suspensión y no vale aquí estar en puntillas. Pero esa postura, esos anclajes en puntilla, permiten estetizar la figura humana en situación de máxima tensión muscular, enunciando visiones inéditas de la corporalidad humana.
“Tulio Pinto. Gravitas”, Piero Atchugarry Gallery, Miami, 5520 NE 4Th Ave. Hasta el 17 de mayo. Para más info: www.pieroatchugarry.com
Dennys Matos es crítico, curador y editor, especializado en arte contemporáneo latinoamericano. dmatos66@gmail.com