Líneas ancestrales en el quinto aniversario de FAMA
Ancestral Lines (Líneas ancestrales), en el Coral Springs Museum of Art, tiene el carácter de una celebración multicultural en el quinto aniversario de la creación de la Fiber Artist Miami Association (FAMA).
Festeja la alianza creativa que concibieron durante la pandemia tres artistas (Aurora Molina, Evelyn Pulitzer y Alina Rodríguez-Rojo) y que agrupa hoy a cerca de 300 artistas textiles y/o que incorporan la fibra en múltiples medios, así como su alta capacidad de entretejer colaboraciones institucionales. Pero, sobre todo, celebra el crecimiento de artistas locales y de la Florida que han transformado su lenguaje al redescubrir o afianzar en sus obras la potencialidad de un medio milenario que un siglo atrás apenas empezaba a ser considerado arte en la modernidad europea, pero que siempre ha mantenido un hilo de continuidad con saberes ancestrales, no sólo en los pueblos originarios de América, sino en muchas culturas.
Las y los artistas textiles (la mayoría son mujeres) reviven la relación entre el término latín texere (tejer o entrelazar telas, o palabras) del cual provienen sustantivos como texto y textil, desplegando historias que en este caso responden a la convocatoria hecha por FAMA y el Coral Spring Museum of Art: explorar en sus obras el legado de sus antepasados y “aprender de ellos, honrarlos, perdonarlos y sanar con ellos”, como puntualiza su directora, Juliana Forero, quien precisa que los 60 artistas escogidos “nos remiten a una multitud de referencias culturales diversas y a historias ancestrales desplegadas en un amplio rango de técnicas textiles”.
La instalación Thread Heritage, 2025, de Mila Tapperi Hajjar, artista que encontró en el textil un lenguaje que al fin le ha permitido articular sus visiones con la fuerza que buscaba, está construida como un enorme ADN. “Para crear la forma de esa estructura que nos hace humanos, y que nos conecta con el resto de la humanidad, usé numerosos tipos de telas y texturas, retazos de ropas porque estar vestidos -en infinidad de formas- nos diferencia como especie, además de alfombras, botones y piedras de joyería”, dijo la artista.
Una espectadora invidente a la cual su esposo le describía la obra fue invitada por ella a tocarla y al descubrir todas las texturas y materiales le dijo que percibía la multiplicidad de lo que somos, como seres humanos. También está hecha de ropa de encendido naranja la obra Rosa dos Ventos (2018-2025) que Robertha Blatt concibió como una escultura relacional y que se activó en el museo siendo destejida por tres generaciones de mujeres de la misma familia. El soporte amplifica enormemente un sencillo artefacto de tejido doméstico y por sus dimensiones el acto de tejer o destejer se realiza colectivamente y supone formas transformadoras de interacción presencial en cada performance. Ashnide Jean-Baptiste crea elaboradas pelucas en medios múltiples unificando arte vestible, moda y diseño, y transformando el drama personal de la pérdida de su cabello en performances sanadores.
La obra de Debora Rosental, Bond on Life, Tz’ror Hachaim, 2025, cumple la función ritual del arte, no sólo porque su título evoca la plegaria que en la tradición judía se hace por los que han partido, pidiendo que sus almas estén atadas en el haz de la vida, sino porque cada piedra sostenida en la obra colgante delicadamente tejida a mano con algodón y fique, tiene una presencia espiritual.
Arrival and Departures, 2023, de María Lino, repite la imagen serigráfica de la llegada de su familia desde Cuba a Miami, reflejando las ausencias de los que han partido, e incorpora materiales como la cincha para evocar el oficio de su padre tapicero. Más allá de las alusiones personales, la obra funciona como un texto que evoca las oleadas de migración de Cuba hacia los Estados Unidos y se conecta con la colectividad de migrantes.
Marine Fonteyne, perteneciente a la primera generación de una familia belga establecida en Brasil creó la instalación Ancestral lines-Inherited Ties, 2025, uniendo muebles y colchas tejidas pertenecientes a sus antepasados, nacidos en la ciudad reconocida por sus encajes, Brujas, con hilos rojos y bordando con estos el marco de sus fotos en patrones que evocan la tradición belga.
Hay muchas obras destacables como las intervenciones textiles de Paola Mondolfi en Lighter Legacy, Weaving chairs, 2025; Requiem, 2024, con hilos y cerámicas telúricas de Milena Martínez Pedrosa; o Chromatic Memory, de Jacqueline Reis, inspirada en las cartas de colores que manejaba su padre, químico textil; entre muchas otras.
Es imposible describir aquí el modo en que lo ancestral y lo colectivo, y las evocaciones de muertes y nacimientos se recrean en numerosas técnicas textiles y en instalaciones marcadas por el diálogo entre tradiciones culturales diversas. Menciono apenas ejemplos como invitación a recorrer con el tiempo requerido esta exhibición que las entrelaza y no excluye visiones críticas.
Laura Marsh muestra sus banderas conceptuales. En una de estas se lee: “Reset humanity”. Ese llamado a recomenzar colectivamente resuena con la video instalación de Carola Bravo Threads of Yanomami Wisdom, 2022, que recrea la estructura habitacional circular del “chabono”, refugio de este milenario pueblo que habita espacios abiertos al cielo y a la visión de la naturaleza.
La chilena Isabel Infante usa la técnica ancestral del telar de cintura y la fibra vegetal del agave en la obra geométrica Sisal I, 2023, que recupera y reactualiza el uso de este material lleno de antiguas cargas simbólicas mesoamericanas referidas a la relación con la tierra, y hoy desplazado por el plástico.
La brasileña Silvana Soriano trabajó con otras dos artistas de su país -Fernanda Froes y Bella Cardim- para recrear en su obra Blanket, 2025, la fuerza de lo colectivo en la tradición del “quilt” (o colchas hechas de retazos de ropa o tela) que no sólo fue una temprana práctica de reciclaje para las mujeres que venían con las oleadas de colonos europeos a Estados Unidos, sino una “escritura” de memoria cultural que revivía la poderosa tradición textil africana y creaba patrones de resistencia, como fue el caso de las “guilters” de Gee´s Bend en las orillas del Río Alabama.
Las fricciones culturales animan a su vez la instalación totémica de Diane Arrieta, Good Little Soldiers, 2024. Las columnas circulares construidas con fibras textiles culminan en poderosas cabezas de animales que rinden homenaje a sus antepasados pertenecientes al pueblo originario Jeaga, mientras las columnas que finalizan en objetos como la Biblia o la Cruz exorcizan el dolor ante el desplazamiento de sus tierras y creencias en el sur de la Florida bajo la imposición de la fe cristiana.
En The Winds of Homecoming, 2023, Yolanda Sánchez trae al arte contemporáneo la tradicional técnica coreana del bojaqi, anudando fragmentos de telas de colores translúcidos, y sus implicaciones de buena fortuna, a modo de una práctica que une varias culturas e invita, como en la línea del poema de Rainer María Rilke que le da título, a “no vivir separados”. Al fin y al cabo, Líneas ancestrales implica en conjunto un proceso de rememoración y sanación que nos conecta a la memoria multicultural de la humanidad.
‘Ancestral Lines’, Coral Springs Museum of Art, 2855 Coral Springs Drive, Coral Springs, FL 33065. Hasta el 5 de julio.