Artes y Letras

Olga de Amaral: una catedral del arte textil en el ICA, Miami

Imágenes de instalación de la exhibición Olga de Amaral en el Institute of Contemporary Art, Miami, ICA, presentado conjuntamente con la Fondation Cartier pour l’art contemporain, May 1-October 12, 2025.
Imágenes de instalación de la exhibición Olga de Amaral en el Institute of Contemporary Art, Miami, ICA, presentado conjuntamente con la Fondation Cartier pour l’art contemporain, May 1-October 12, 2025.

La maravillosa retrospectiva itinerante Olga de Amaral, originalmente concebida por la Fondation Cartier pour l´art contemporary, de París, y presentada en nuestra ciudad en colaboración con el Institute of Contemporary Art, Miami (ICA Miami), marca un hito en el reconocimiento -largo tiempo debido en los Estados Unidos- a esta inmensa pionera del arte textil contemporáneo nacida en Colombia en 1932.

Imágenes de instalación de la exhibición Olga de Amaral en el Institute of Contemporary Art, Miami, ICA, presentado conjuntamente con la Fondation Cartier pour l’art contemporain, May 1-October 12, 2025.
Imágenes de instalación de la exhibición Olga de Amaral en el Institute of Contemporary Art, Miami, ICA, presentado conjuntamente con la Fondation Cartier pour l’art contemporain, May 1-October 12, 2025. Foto ©2025 Kris Tamburello / ©Olga deAmaral

Aunque durante la primera mitad del siglo XX, Nueva York logró desplazar a París como capital mundial del arte, Francia ha seguido antecediendo a este país en su capacidad de insertar en la historia del arte a los grandes artistas latinoamericanos. Así ocurrió con el papel que tuvo la galería parisina Denise René en la temprana incorporación de figuras como Jesús Soto (cuyo arte cinético influiría en Amaral), o Carlos Cruz-Diez, que sólo alcanzaron visibilidad en EEUU en este siglo.

Imágenes de instalación de la exhibición Olga de Amaral en el Institute of Contemporary Art, Miami, ICA, presentado conjuntamente con la Fondation Cartier pour l’art contemporain, May 1-October 12, 2025.
Imágenes de instalación de la exhibición Olga de Amaral en el Institute of Contemporary Art, Miami, ICA, presentado conjuntamente con la Fondation Cartier pour l’art contemporain, May 1-October 12, 2025. Foto ©2025 Kris Tamburello / ©Olga deAmaral

Marie Perennès, curadora de la exhibición en París y co-curadora, junto con Stephanie Seidel -curadora del ICA- de su despliegue en esta institución, remarca cómo la visión de la exhibición responde al compromiso de la Fondation Cartier de dar visibilidad internacional a notables artistas latinoamericanos como ha sido el caso de Guillermo Kuitca o Claudia Andujar. Por su parte, Seidel cumplió un papel fundamental reafirmando el esfuerzo del ICA en subsanar la carencia del debido reconocimiento a figuras cruciales que lo ameritan y viajó a Colombia para incorporar nuevas obras de Amaral que obtuvo de la Fundación Olga de Amaral, así como de instituciones y colecciones privadas.

‘Strata XV’, 2009, lino, yeso, acrílico y hoja de oro, 90.5 x 78.7 pulgadas.
‘Strata XV’, 2009, lino, yeso, acrílico y hoja de oro, 90.5 x 78.7 pulgadas. Cortesía / Adriana Herrera

Amaral formó parte de la primera generación de mujeres que se formaron en Colombia en el Colegio Mayor de Cundinamarca como delineantes de arquitectura y, a mediados de los años 50, viajó -junto con las también pioneras Stella Bernal de Parra y Marlene Hoffmann- a estudiar diseño textil en Cranbrook Academy of Art. Allí complementó su formación con el influjo de la Escuela de la Bauhaus, cuyo legado en la integración de las artes modeló la modernidad en EEUU.

Es clave recordar que Anni Albers había logrado la primera exhibición de arte textil en el Museum of Modern Art, MoMA de Nueva York, en 1949, provocando un salto cuantitativo en la percepción de este medio hasta entonces considerado menor o solo artesanal, y que sin duda tardaría el resto del siglo en apreciarse en todo su valor en Latinoamérica. Pero, paradójicamente, el legado del textil y de la arquitectura prehispánica, habían sido primordiales en el desarrollo de su obra, tanto como en la de su esposo Josef Albers. Fue él, quien siendo maestro en Yale orientó a Sheila Hicks en su transición a los hilos que a él le habían enseñado tanto en su formulación de la teoría del color y la puso en contacto con Anni Albers. Siguiendo la ruta al sur de estos maestros de la Bauhaus que desde los años 30 habían descubierto en México la existencia milenaria del arte abstracto, Hicks viajaría a Chile donde estudiaría a fondo los textiles prehispánicos que serían decisivos en su carrera estelar.

Al frente "Memorias 3", 2011.  Inmediatamente detrás: "Tabla 28", 2013. Obras en lino, yeso, acrílico y hojilla de oro. Al fondo detalle de "Gran muro, panel 7B", 1976, lana, algodón, crin de caballo, yute, rayón, nailon and rafia. 
Al frente "Memorias 3", 2011.  Inmediatamente detrás: "Tabla 28", 2013. Obras en lino, yeso, acrílico y hojilla de oro. Al fondo detalle de "Gran muro, panel 7B", 1976, lana, algodón, crin de caballo, yute, rayón, nailon and rafia.  Cortesía: Adriana Herrera

En el caso de Amaral -y de sus contemporáneas colombianas- la valoración de los saberes artesanales, y la asimilación del legado, tanto del textil como de la orfebrería de los pueblos originarios de América, fueron parte fundacional desde el inicio de un trabajo deslumbrante que tardó décadas en ser aclamado.

Otro aspecto que marcó el desarrollo de Amaral y de las artistas textiles de su generación fue la llegada del hombre a la luna. Esa combinación extraordinaria del legado indígena -reforzado con el influjo del Museo del Oro de Bogotá, Colombia y complementado con el kintsugi japonés-, de los aprendizajes modernistas, y de una visión cósmica, se catapulta además gracias a su impecable trabajo en la integración del textil al espacio arquitectónico. Prueba de ello es una pieza cumbre como Cesta lunar 50B, 1991-2017.

Instalación en sala, ICA Miami. "Lianas", 1983. Lana y crin de caballo, 177.1 x 86.6 pulgadas. A la izquierda, detalle de "Farallón al ocaso", 1972, lana y crin de caballo, 86.6 x 62.9 pulgadas.
Instalación en sala, ICA Miami. "Lianas", 1983. Lana y crin de caballo, 177.1 x 86.6 pulgadas. A la izquierda, detalle de "Farallón al ocaso", 1972, lana y crin de caballo, 86.6 x 62.9 pulgadas. Cortesía / Adriana Herrera

De hecho, esas indagaciones propias de la búsqueda de una obra capaz de integrar las diversas artes y tiempos culturales originaron las monumentales paredes tejidas que ya en 1970 dieron título a su icónica exhibición Woven Walls en el Museum of Contemporary Crafts, New York. De ese período es la obra deslumbrante Luz blanca, 1969, hecha con polietileno y algodón. La exhibición incluye también otras obras inmensas como El gran muro, 1976, o Coraza en morados, 1977, comisionada por el Miami International Airport. Sólo un recorrido presencial permite al espectador sopesar el carácter experimental de la infinidad de materiales -crin de caballo, lana, yute, rayón, lino, algodón, acrílico, yeso, hojilla de oro y el raro metal, paladio- y las técnicas magistrales que Amaral empleó para “tejer (o anudar) sus pensamientos sobre una superficie”.

Panorámica de instalación en sala. Al frente 'Strata XV', 2009, lino, yeso, acrílico y hojilla de oro. 
Panorámica de instalación en sala. Al frente 'Strata XV', 2009, lino, yeso, acrílico y hojilla de oro.  Cortesía / Adriana Herrera 

La universalidad alcanzada por Olga de Amaral y su obra total -que sin duda encarna el sueño de los fundadores de la Bauhaus- se refuerza con el diseño museográfico realizado por la arquitecta Lina Ghotmeh. Ghotmeh situó la selección de seis décadas de la obra en el espacio del ICA entre los grandes ventanales abiertos a la visión del paisaje que fue una referencia primordial en la obra de la artista, y las altas paredes solo cubiertas de un tono plata lunar.

Es a través del juego de la luz sobre piezas textiles como Entorno quieto 2, 1992, en un espacio donde estas marcan las divisiones espacio-temporales, que el espectador puede descubrir, con un asombro que sólo le deparará su propio movimiento, la cualidad cinética de lo que sin duda son algunas de las obras textiles más bellas del planeta. Suspendidas entre altos tubos metálicos, revelan que no hay anverso y reverso, sino que cada lado de las obras textiles de Amaral es una conjugación única de colores, fibras, intersticios y resplandores.

Panorámica de instalación en sala de obras de la serie ”Estelas” en el ICA Miami. 
Panorámica de instalación en sala de obras de la serie ”Estelas” en el ICA Miami.   Cortesía / Adriana Herrera 

La exhibición potencializa la capacidad extraordinaria de sus obras de “generar espacios”, como advierte Ghotmeh, y no de cualquier tipo: su magistral uso de la hojilla de oro para convertir sus textiles en “doradas superficies de luz” y el desarrollo de series tituladas con reveladores nombres -Lienzos ceremoniales, Alquimias, Soles cuadrados y Estelas- invisten su obra de una forma de ritualidad que emana en torno suyo un modo de sacralidad. La percepción de la atemporalidad y la emoción real de la belleza lograda con un altísimo grado de maestría textil aguardan a los espectadores: entrarán a un laberinto construido con el despliegue de sus tejidos que contiene en su centro aquello que Olga de Amaral perseguía tocar con sus fibras, hilos, cuerdas y materiales metálicos: “la textura del tiempo”. Una textura expandida en el ICA como una verdadera catedral del arte textil.

Adriana Herrera es escritora, curadora y crítica de arte. Escribe para diferentes publicaciones, galerías y museos.

Olga de Amaral, Institute of Contemporary Art Miami, 61 NE 41st Street, Miami, FL 33137. Hasta el 12 de octubre.

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