El hilo “Bajo la memoria” de Luis de la Paz
Hay libros que en la medida que se leen y encuentras una coincidencia con la narración, un calor en la espalda te muestra que conoces mucho de lo que está escrito ante tus ojos. A veces no se trata solo de la coincidencia temática, sino también porque fuiste parte de la misma, estuviste allí en ese lugar con la persona referida, en la situación que se describe. Resulta alucinante. Como si un hilo oculto te uniera al libro. Me sucedió leyendo Bajo la memoria (Ediciones La gota de agua, 2024), el reciente libro de Luís de la Paz. Leí y comprendí que yo era un narrador omnisciente fuera de la narración, una especie de Dios todopoderoso, que podía ver todo lo que se narraba, incluso lo que vendría después. No hay otra razón, estuve físicamente allí, no sé si antes o después de lo narrado, pero estuve con la misma persona en el momento en que se preparaba para “La Mudada”.
Hay otras coincidencias temáticas, Luís y yo hemos trabajado el azaroso y complejo asunto de la inmigración a Estados Unidos, coincidimos en develar sobre todo lo más álgido y desgarrador de enfrentar el país nuevo y extraño, las demarcaciones territoriales que representan un riesgo para el inmigrante, principalmente si es latino y peor, si además, es negro. El cuento “Nuestra familia” pone en letras imborrables los hechos como son, donde los protagonistas están a punto de perder la vida por el racismo. Aquí el autor se detiene en la descripción de los personajes porque, efectivamente, los detalles cumplen un papel sumamente importante para el desarrollo de las escenas y, por ello, él marca bien las características, estereotipos, también los convencionalismos sociales adquiridos del sistema de vida del redneck, ese campesino norteamericano blanco, de tierras altas, con muy pocos amigos y menos los que no se le parecen.
Pero en estas narraciones no se cuenta solo una parte: Adler fue asaltado por tres jóvenes negros, que lo golpearon por ser blanco, no hubo ninguna otra razón, pues se fueron dejándolo en el borde de la acera retorcido de dolor por las patadas que recibió en el estómago, y no le robaron el dinero que llevaba en la cartera… Sí, el racismo es un lastre por comparación, heredado de la esclavitud y desmedido hasta la insolencia. Inaceptable, pero realidad al fin en el mundo. Se puede descubrir mayormente cuando los exiliados de las islas llegamos a Norteamérica. Luis narra también el humor y las peripecias de esos “Los recién llegados” para conseguir cualquier otra cosa que sirviera y así ir armando el nicho.
El libro lo conforman diez cuentos, tres micro-relatos y seis mini-relatos epigramáticos, llamo así a los últimos por la poesía que se evoca en una frase breve y sagaz, a menudo satírica, que nos acerca al epigrama: El cuchillo tropezó en la pared. Las escenas son narradas con una prosa sucinta en capítulos breves y fáciles de leer, que seducen por las descripciones de espacios y objetos: Sin duda alguna era una belleza, una alfombra deslumbrante, con el colorido, el tejido y los símbolos decorativos (…) La manera en que estaban atados los nudos, los jufti, indicaba la delicadeza del trabajo y la antigüedad del telar. (…) Los vivos colores después de tantos años reafirmaban su calidad…
Hay relatos provenientes de la memoria porque Luis es de esos escritores que arrastran sus nostalgias y recuerdos, tal vez porque no quiere desprenderse de ellos, porque los considera su tesoro, o su daño, para no olvidar la ignominia con que se crearon esos recuerdos y que fueron detonantes para su decisión de partir al exilio. La de Luis de la Paz es sin dudas una narrativa del recuerdo, existencialista, con personajes de historias simples y atractivas, y precisamente por ese tratamiento resultan verosímiles en su totalidad. Como verosímiles son también las escenas descritas. Le dedica tiempo a su isla natal, subrayando las mismas injusticias, de “aquí” y de “allá”, que representan la época en sus diferentes momentos. Describe al ser social, la política inamovible de “allá” varada en la involución de una cultura que dejó de significar, y la convulsa de “aquí” que no encuentra asidero estable. El lenguaje explícito, chabacano y soez en ocasiones, el abuso de autoridad, allá, aquí y donde sea; como la situación de los turistas en Cuba y el acoso.
“Bajo la memoria” es un libro maduro, reposado, preparado para ser leído con entusiasmo. Se encuentra disponible en Amazon.