“We Didn’t Know We’re Ready” aborda la violencia y el desamparo socio cultural
La obra visual Nadia Kaabi-Linke (Túnez, 1978) reproduce y, a la vez, reflexiona sobre el carácter de transaccionalidad y multiplicidad identitaria que atraviesa a la sensibilidad de buena parte del arte contemporáneo más actual. Transnacional en el sentido de que, aun habiendo nacido en el Norte de África, su educación artística intelectual y sentimental discurre entre Túnez, Dubai (Medio Oriente, donde se trasladó su familia cuando la artista tenía 12 años) y Ucrania (Europa del Este, donde nació su madre). Identidad múltiple, porque en la reflexión de su obra se superponen elementos discursivos donde se hibridan contenidos procedentes de estas tres áreas geo culturales. Esta es la primera vez que se expone la obra de esta artista en Miami.
En la muestra “No sabíamos que estábamos preparados”, (Piero Atchugarry Gallery, Miami 2025) curada por Silivia Cirelli, la artista pone en perspectiva crítica esta hibridación identitaria que recorre su obra. Es una obra que aborda la violencia y el desamparo socio cultural, proyectando esas perspectivas críticas para discernir, documentar y denunciar sus causas socioculturales. Por ejemplo su obra Fátima, 2010, que es un homenaje a su abuela paterna de Túnez, se compone de cinco manos de dimensiones similares enmarcadas dentro de cinco cajas iguales.
La mano, en el mundo árabe, es un símbolo de feminidad, a menudo empleado como amuleto. En esta obra, las manos tienen aspecto visual primitivo donde descubrimos que no ha habido intención de estilizar, de jugar a estetizar esa imagen. Vista a distancia, resulta una mano informe con los dedos compactados a la base, como si de una sola forma se tratase. Pero cuando el espectador se acerca, descubre que cada una de estas manos están realizadas con materiales distintos: desde agujas y cabellos, hasta sangre, uñas y agujeros, provocando un estremecimiento sensible inesperado. Porque la crudeza del material, de alguna forma, nos traslada al mundo de lo mortuorio, a los espacios donde habita el olvido, espacios donde la visibilidad del sujeto femenino, solo es posible a costa del dolor y el desprecio. Y hay aquí una referencia al estatus de las mujeres en las sociedades musulmanas, cuyos espacios de sociabilidad, se reducen fundamentalmente al espacio de su habitar doméstico en su acepción más limitada. Han sido cesadas de su expresión cultural en el espacio público.
No One Harms Me Unpunished (Nadie me hace daño sin castigo, 2012) reproduce simbólicamente una cama, cuyo colchón está cubierto de cardos. Herbácea de flores pequeñas y espinas grandes que pinchan dolorosamente a quien quiera que las pise. Aquí Kaabi-Linke, vuelve a retomar el valor simbólico de los materiales, como lo hizo también en la obra Fátima, empleando uñas, pelo, sangre..etc. para representar una mano.
El título de esta obra Nadie me hace daño sin castigo, está inspirado en el lema de tres regimientos escoces del Ejército Británico. Estos a su vez lo adoptaron de una leyenda escocesa donde se narra que hace mil años un grupo de vikingos asaltaba de noche a un pueblo escocés. Uno de los asaltantes pisó descalzo un cardo, el dolor fue tan intenso que sus gritos alertaron a los habitantes del pueblo, organizando una defensa que expulsó a los invasores. Desde entonces el cardo se convirtió en símbolo de resistencia voluntariosa. Esta visión es traducida por Kaabi-Linke, en discurso sobre la resistencia pasiva ante la violencia en el mundo doméstico. En Nadie me hace daño sin castigo, el lecho esta tendido para descansar, pero está tendido de cardos. Por lo que la colisión simbólica entre placer y dolor, entre intimidad y desamparo, emerge silenciosa pero devastadoramente, sobre seres que aspiran tener una paz, un descanso en el mundo de los afectos y la privacidad. Ante la violencia sexual sobre las mujeres socialmente normalizada, el cardo metafóricamente emerge como resistencia. Esta es la imagen sobre una vida de resistencia asediada por la violencia, donde ni siquiera la intimidad ofrece un refugio para vivir la vida auténticamente.
Otra de las obras de esta muestra es Protected Area (Área protegida, 2025). Escultura objetual que interpreta un banco de los que comúnmente podemos ver en el espacio público. Un banco cuya superficie esta erizada de púas, convirtiendo lo que tradicionalmente es un espacio público de encuentro y confraternización, en un lugar de aspecto siniestro, un engendro que proyecta dolor de dimensión social. Esta escultura objetual nos hace pensar en cómo el espacio público se ha ido cada vez más privatizando, y viceversa, en cómo lo privado, es decir el espacio de la intimidad, esta atravesado cada vez más por una onda expansiva de lo espectacular.
Nadia Kaabi-Linke, “We Didn’t Know We’re Ready” (No sabíamos que estábamos preparados), Piero Atchugarry Gallery, 5520 NE 4th Ave, Miami, FL 33137. Desde el 14 de junio hasta el 6 de septiembre. Para mas info www.pieroatchugarrygallery.com
Dennys Matos es crítico de arte, curador y editor, especializado en arte latinoamericano. dmatos66@gmail.com