‘El santo culto’, ¿quién mató a la niña Cecilia?
El 22 de junio de 1919, la niña Cecilia Dalcourt, de tres años, desapareció de su casa en la ciudad de Matanzas. Sus padres la buscaron desesperadamente en los alrededores sin que pudiesen encontrarla. Al día siguiente, desconsolados, reportaron su desaparición a la policía. Las investigaciones fueron dirigidas por el capitán Tomás Curtis, bajo la premisa de que se trataba de un secuestro con el fin de sacrificar a la niña en un ritual religioso llevado a cabo por brujos africanos.
Los detalles del horrible crimen, que fueron dados a conocer en un artículo publicado el 28 de junio de 1919 en el periódico La discusión, exacerbaron las ya tensas relaciones raciales existentes y provocaron numerosos actos de violencia que dejaron un saldo de siete muertos y varios heridos.
Es en esta historia, que el tiempo ha convertido en una verdadera leyenda urbana, en la que el escritor Oscar F. Ortiz se ha basado para escribir El santo culto (Kindle Direct Publishing, 2025), una novela que, aunque requirió una exhaustiva investigación de los hechos, tiene más ficción que realidad.
Quizás por eso en la contraportada el autor no la clasifica como “basada en hechos reales”, sino como “inspirada en hechos reales”. Y es que, aunque a menudo ambos términos se usan indistintamente, no son iguales. En el primero de ellos, la novela es más fiel a la historia original, mientras que, en el segundo, la trama se desarrolla de una manera diferente, se crean nuevos personajes y el tono utilizado es más literario.
Y es esto último lo que, justamente, ha hecho Ortiz cuando en el primer capítulo no solo introduce a los miembros de la acaudalada familia Miraflores (Fernando, el patriarca de la dinastía, su esposa Estrellita Vandrell, su hijo Gilberto y la hermana mayor de Estrellita, doña Rafaela) sino que también logra, en una dramática escena entre las dos hermanas y la criada Clotilde, sentar el tono de la trama cuando doña Rafaela, que padecía una grave enfermedad le reprocha a su hermana que la familia no había hecho lo suficiente para que se curase. Estrellita, ofendida, le responde: “Cómo puedes decir eso. Te han atendido los mejores médicos del país”.
La escena concluye con esta aseveración de la negra Clotilde: “A la señoa’ Rafaela no la va a salvá’ uno médico. Los santos sí lo pueden tó”. Así, poco a poco, los diálogos entre Estrellita y la criada Clotilde se vuelven más perturbadores. La ama, decidida a todo para salvar a su hermana. La criada, abriéndole las puertas de un mundo que no conocía -el de la “santería”- y que terminaría conduciéndola hacia un final sin redención posible.
El santo culto es una novela muy bien escrita en la que a pesar de que se alternan planos y secuencias diferentes (detalles de la investigación, conflictos sociales y secretos familiares) no se aparta de su continuidad narrativa. Es también, debe advertirse, una novela fuerte. La escena de la desaparición de Cecilia es tremendamente emocional; la del momento en que es sacrificada resulta, por su crudeza, realmente espeluznante. Su final, pura justicia poética.
Oscar F. Ortiz nació en Matanzas, Cuba, en 1959. Llegó a Estados en 1970. Ha escrito numerosos libros policíacos y de espionaje, entre ellos Los vientos de Ámsterdam, La culpa fue de Hammett, La cola del alacrán y La sombrilla del Caribe. Actualmente reside en Miami.