‘Entre el cielo y el mar: La historia del balsero cubano’, una balsa en busca de libertad y un sueño
En las contraportadas de sus libros, la escritora Betty Viamontes siempre ha advertido lo siguiente: “Esta historia está basada en hechos reales”. Lo hizo en su primera novela, Esperando en la calle Zapote, cuya trama -su propia vida- era el relato de una madre, sola y con tres hijos, atrapada en el laberinto de incivilidad y degradación de la Cuba de los años setenta.
Desde entonces, no ha dejado de hacerlo. Como en la titulada, Cruzando hacia el norte, que se basa en las experiencias de Yasek Camacho, un médico cubano que, junto a su esposa, en un desesperado esfuerzo por llegar a Estados Unidos, atravesó la peligrosa selva del Darién. O en la conmovedora, Lloviendo sobre Teresa, que cuenta la historia de la presa política cubana, María Teresa Piñeiro, quien fue obligada a dar a luz, sin atención médica, en su celda de la Cárcel de Mujeres de Guanajay.
Su más reciente libro, Entre el cielo y el mar: La historia del balsero cubano, no es la excepción. Y es que, también, se basa en una historia real. En este caso, las de los hermanos Jorge y Roel Lago y su amigo Andrés Gómez quienes, cada uno por su lado, abandonaron Cuba en el verano de 1994 durante lo que se conoció como la Crisis de los Balseros.
El libro, escrito utilizando el testimonio de los propios protagonistas (que la autora, empleando las técnicas de la ficción, convierte en literatura) avanza en capítulos alternos en los cuales cada uno de ellos cuenta su historia.
Jorge Lago, por ejemplo, la comienza de esta manera: “El 19 de agosto de 1994, en plena temporada de huracanes, salimos de La Habana en una balsa después de la puesta del sol. Pasada la medianoche del domingo 21 de agosto, el mar comenzó a agitarse. Fuertes vientos acompañaban los intensos vientos y las torrenciales lluvias”.
Su hermano Roel, lo hace así: “Me fui de Cuba un par de días después que mi hermano Jorge, pero mis amigos y yo no llegaríamos muy lejos. Estábamos a pocos kilómetros de la costa cuando nos dimos cuenta de que algunos de los lazos que mantenían unida la balsa se estaban deshaciendo”.
Y Andrés Gómez, que salió de Cayo del Cristo, en Villa Clara, lo inicia de esta forma: “En la mañana del 30 de agosto de 1994, nos dimos cuenta de que no sabíamos donde estábamos. Teníamos una brújula que nos indicaba en qué dirección íbamos, pero la dirección no significaba nada en nuestra situación. Al día siguiente, un barco pasó cerca de nosotros, pero no se detuvo. No nos quedó más remedio que seguir remando. La comida se había acabado y no pasaría mucho tiempo antes de que nos bebiéramos toda el agua. Cuando eso estaba a punto de suceder, un barco de la marina norteamericana nos recogió”.
Entre el cielo y el mar, es un libro muy bien escrito. Está estructurado de manera en que las historias se van alternando en una suerte de lectura triple que permite, por cierta homogeneidad en las mismas, conectarlas unas con otras. Y es que en cada una de ellas no solo se cuentan los preparativos del viaje, los peligros que enfrentaron en el mar y el final de la travesía, sino que también se reconstruye el pasado de los tres jóvenes: desde su niñez y adolescencia, hasta el momento en que, ya adultos, deciden lanzarse al mar.
Los capítulos finales son un cierre justo a las historias de estos tres hombres que decidieron arriesgarlo todo por alcanzar la libertad. Sobre todo, la carta que, a manera de epílogo, Andrés Gómez les escribe a sus nietos: “Hace muchos años salí de Cuba en una balsa en busca de libertad y un sueño. Quería que mi familia viviera con dignidad. Cuando lean estas páginas, comprendan que el camino hacia la libertad nunca es gratis. Por favor, tomen ventaja de las bendiciones que se les han otorgado”.
Betty Viamontes nació en La Habana, Cuba. A los quince años llegó a Estados Unidos a través del Éxodo del Mariel. Ha escrito las galardonadas novelas Esperando en la calle Zapote y Hermanos: los niños de Pedro Pan. Actualmente reside con su familia en la ciudad de Tampa.