Artes y Letras

‘¿Cómo se interpreta una obra de arte?’ Un viaje emocional, visual y simbólico para aprender a mirar

Piter Ortega Núñez (La Habana, 1982) es crítico de arte, curador y periodista.
Piter Ortega Núñez (La Habana, 1982) es crítico de arte, curador y periodista.

El crítico de arte y curador Piter Ortega Núñez lanza su nuevo libro ¿Cómo se interpreta una obra de arte?, una obra accesible, inspiradora y profundamente necesaria en un mundo donde las imágenes nos rodean, pero no siempre sabemos cómo leerlas.

Este libro no está dirigido solo a expertos. Al contrario, nace con la vocación de acercar el arte al gran público, de abrir puertas y ventanas, de invitar a mirar con más atención, sensibilidad y libertad. Con un lenguaje claro, profundo y poético, Ortega guía al lector por los caminos de la interpretación artística sin tecnicismos innecesarios, sin solemnidad, pero con el rigor de quien conoce el arte desde adentro.

La obra está dividida en dos grandes secciones. En la primera, el autor ofrece una guía para aprender a interpretar una obra de arte: desde los elementos formales hasta el simbolismo, el contexto, la percepción subjetiva y la dimensión emocional del espectador. También se abordan distintos métodos de análisis y se reivindica el derecho de todos —no solo críticos o académicos— a interpretar una imagen desde su propia experiencia vital.

En la segunda parte, Ortega presenta una serie de interpretaciones personales de obras específicas que lo han tocado profundamente. Son textos nacidos del asombro, del estudio, pero también de la emoción. A través de ellos, el lector no solo aprende a mirar: aprende a sentir.

“Este libro no busca dar respuestas definitivas, sino hacer preguntas más ricas. Porque interpretar el arte es también interpretarnos a nosotros mismos. Y en tiempos de tanta violencia y confusión, mirar con sentido puede ser una forma de sanar”, afirma el autor.

La presentación oficial de ¿Cómo se interpreta una obra de arte? Un viaje emocional, visual y simbólico para aprender a mirar tendrá lugar el jueves 9 de octubre, de 6:00 p.m. a 8:00 p.m., en Saphira & Ventura Gallery (4 W 43rd St, Unit 416, New York, NY), en colaboración con la editorial Art-Sôlido. El evento contará con la participación del Dr. Juan Carlos Dumas a cargo de la presentación. Después del lanzamiento, el libro estará disponible para todo el público a través de Amazon.

Piter Ortega Núñez (La Habana, 1982) es crítico de arte, curador y periodista. Cuenta con una Maestría en Periodismo por City University of New York (CUNY) y una Licenciatura en Historia del Arte por la Universidad de La Habana. En 2022 fue galardonado con un Premio Emmy por su trabajo como reportero en la estación WXTV–Univision 41 Nueva York.

“Sobre el mapa y el territorio”

Prólogo de Tomás Sánchez al libro de Piter Ortega Núñez, ¿Cómo se interpreta una obra de arte?

Hay libros que nos explican. Otros nos invitan a mirar. Este es de los segundos.

Desde hace décadas, mi trabajo ha consistido, en parte, en contemplar. Este ejercicio nace de mi práctica de meditación, uno de los pilares de mi vida y mi obra. Contemplar no solo el paisaje, sino también la sensación de que somos uno con el todo. Así me he adentrado en un mundo hecho de lo que no se ve a simple vista. Aquello que se revela solo cuando uno se detiene, cuando deja de imponer su presencia sobre el mundo y comienza, humildemente, a escucharlo.

Este libro que tengo —que tenemos— entre las manos es un mapa. No en el sentido geográfico, sino en un sentido interior: traza líneas de discernimiento, contornos de una sensibilidad. Nos propone un recorrido posible —entre otros tantos— por muchas obras del arte cubano contemporáneo, con la excepción de PetroGraphos I, de la artista costarricense Cristina Gutiérrez. Es una invitación perceptiva y generosa a mirar estas obras con otros ojos: no los del especialista o el académico, sino los del ser humano que se deja tocar por una imagen. Ortega no propone una teoría definitiva ni una metodología cerrada, sino un mapa afectivo y plural, que nos conduce por caminos que pasan por el cuerpo, la intuición, la emoción, el pensamiento.

Pero —como advirtió Alfred Korzybski, y recordaría más tarde Michel Houellebecq— el mapa no es el territorio.

El arte no cabe en la palabra. La crítica no agota la experiencia. Y, sin embargo, necesitamos mapas: no para sustituir la vivencia, sino para animarnos a entrar en ella. En cambio, el territorio en que se adentra Piter Ortega está hecho de otra materia: la materia sagrada de la isla. Recorrer estas páginas es asomarse a obras que vibran con el pulso de ese fragmento de tierra que ha desbordado sus propios límites. Un territorio con sus heridas y su belleza, con sus contradicciones y su potencia. Cuba se nos revela aquí como un espacio mental, sí, pero también como un lugar vivo y concreto, del que emergen incesantemente nuevas y poderosas prácticas artísticas.

Interpretar, sugiere este libro, no es traducir ni imponer significados. Es abrirse, formular preguntas, asumir que toda lectura es parcial y situada. Ortega insiste en que todos —no solo los expertos— pueden interpretar, si se acercan con humildad, honestidad y curiosidad activa. Cada análisis en sí mismo es un ejercicio afectivo de lectura visual y poética. Se recurre a lo filosófico, lo espiritual y lo psicoanalítico, sin perder por ello el tono accesible ni el compromiso ético con las imágenes. Las obras se leen como portales: hacia lo humano, lo político, lo íntimo, lo trascendente.

Este libro traza, así, un retrato coral del arte cubano contemporáneo como espacio de resistencia, memoria y búsqueda de sentido. Una cartografía que, sin dejar de ser personal, ofrece coordenadas para pensar el arte como un lenguaje que nos revela… y nos salva.

Me siento profundamente honrado de haber sido convocado a escribir este prólogo, y de que la mirada singular de Ortega atraviese una pequeña parte del corpus de mi obra, que en este libro aparece tan bien acompañada por la de muchos artistas que admiro.

Invito al lector a recorrer este mapa con humildad. A no buscar verdades cerradas, sino preguntas fértiles. A no conformarse con leer, sino a permitirse sentir, detenerse, respirar.

Porque el arte no se enseña.

Se habita.

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