Artes y Letras

‘París era una rumba’, de cómo una joven habanera se convirtió en parisina

‘París era una fiesta’ de Zoé Valdés se presenta en la Feria del Libro el domingo 23 de noviembre.
‘París era una fiesta’ de Zoé Valdés se presenta en la Feria del Libro el domingo 23 de noviembre. Miami

En París era una fiesta, su póstumamente publicada autobiografía, Ernest Hemingway escribió: “Si tienes la suerte de haber vivido en París cuando joven, luego París te acompañará vayas donde vayas todo el resto de tu vida”.

En París era una rumba, su más reciente libro, Zoé Valdés escribió: “Sí, aquí sigo, con vida, todavía en París, adonde llegué en 1983, a punto de cumplir los 23 años”.

Aparte de la similitud de sus títulos (un probable guiño literario de Zoé), así como la de sus edades al llegar a la capital francesa (Hemingway también estaba a punto de cumplir 23 años) y la de que ambos comenzaban sus carreras de escritores (Hemingway acababa de publicar su primer libro, In Our Time, un volumen de cuentos; y Zoé su primer poemario, Respuestas para vivir), sus circunstancias no hubiesen podido ser más diferentes.

Y es que mientras él se pasaba las mañanas boxeando en el gimnasio Cercle Américain del Boulevard Raspail, las tardes visitando la casa de Gertrude Stein en busca de consejos sobre literatura y las noches emborrachándose en el Dingo American Bar de Montparnasse con otros escritores expatriados, Zoé comenzaba una nueva vida, sin abandonar su carrera literaria y enfocada en defender los derechos humanos en Cuba y en luchar por la libertad de sus presos.

París era una rumba no es una autobiografía. Ya eso ella lo hizo, a su manera, en La intensa vida (Almuzara, 2022). Es, eso sí, un canto de amor a la ciudad que le enseñó “el verdadero sentido humano y artístico de la palabra libertad”. Es, también, la historia de una humilde joven habanera que se hizo parisina aprendiendo a navegar las numerosas y confusas líneas del metro, comprando baguettes en la panadería del Boulevard Morland, visitando el Louvre y logrando hablar francés (con sus “erres” arrastradas) y escribirlo (“mediante el hurto de las pronunciaciones”) en versos “que ni yo misma entendía”.

Y son justamente esos versos los que, intercalados con la anécdota contada, van dejándonos ver cómo Zoé fue convirtiéndose en parisina, a veces a través de la poesía, como cuando leyendo a Rimbaud, sentada frente al estanque del Jardín de Luxemburgo, escribió lo siguiente: “Yo debería confesar al igual que él, que no escribo con rencor, pero sí con un poco de nostalgia. Porque he pasado hambre y frío, y estoy herida. Muy hondo”.

El proceso de conversión de Zoé en parisina fue, como ella misma ha dicho, a través del arte: “He conocido París a través de sus librerías y de sus cines, de sus escritores, artistas y museos”. Pero también fue a través de la indagación de su nueva cotidianeidad, cuando “estudiaba a fondo cada minucia e intentaba integrarme en una cultura que no era ni remotamente parecida a la mía”. Es decir, viviendo día a día. O lo que es lo mismo: trabajando por salarios mínimos, posando para pintores en las tardes, cuidando niños por las noches, comprando ropa de segunda mano en las tiendas árabes del Boulevard Barbès, leyendo y escribiendo mucho, escuchando grabaciones de Ives Montand y Edith Piaf, comiendo millefeuilles sin que le importase que al morderlos “se le entalcase toda la cara de azúcar”, besándose en los parques y llorando por amor bajo los árboles de la Plaza de Fürstenberg.

París era una rumba es un libro excepcional. Nada que ver, en mi opinión, con lo que ha escrito anteriormente. Por sus páginas desfilan los personajes -vivos o muertos- que tanto influyeron en su formación: Emile Cioran, Arthur Rimbaud, Marcel Proust, George Whitman y Julio Cortázar. Los textos que lo conforman, cortos pero líricos y repletos de detalles, están escritos con increíble franqueza. Algunos son tremendamente esperanzadores; otros de una tristeza abrumadora. Todos aleccionadores.

En el último de ellos, Zoé escribe lo siguiente: “París infinita, como aquella Habana eterna de antes de 1959. París, la ciudad que fue una fiesta para Hemingway, y luego en mi juventud se me reveló en una rumba. Aquí, en donde aprendí a ser libre siendo cada vez más rebelde”.

‘París era una rumba’ de Zoé Valdés se presenta en la Feria del Libro el domingo 23 de noviembre a las 6:00 p.m. Salón 8503, Edificio 8, Quinto Piso. 300 NE Segunda Avenida, Miami Florida, 33132.

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