Artes y Letras

Ariel Orozco, exploración de lo cotidiano, la percepción y la memoria

‘Some Time’, 2025. Lienzos imprimados con diferentes perfumes. Dimensiones 11 x 8.5 pulgadas.
‘Some Time’, 2025. Lienzos imprimados con diferentes perfumes. Dimensiones 11 x 8.5 pulgadas.

Antes -y hablo de hace apenas unos años-, los días, las semanas, los meses y los años daban para más cosas. Antes era necesario, más o menos, una década para ver emerger una nueva generación y, también, más o menos una década para que otra quedara atrás. Antes, cuando el tiempo, las energías, el dinero y la humanidad alcanzaban para más, las percepciones de la realidad política, económica y sociocultural viajaban en autobuses y trenes, en aviones y barcos.

Espectadores interactuado con la obra  ‘Some Time’ de la exposición en sala “Ángulos de incredulidad”.
Espectadores interactuado con la obra ‘Some Time’ de la exposición en sala “Ángulos de incredulidad”. Cortesía del artista y Dimensiones Variables, Miami

Hoy van a la velocidad de la luz, o cercana a ella, y la realidad más instantánea ya está en iCloud y circula por Bluetooth. A esa velocidad la realidad y su percepción quedan laminadas por infinitos sucesos, por hechos que se suceden en segundos. La acumulación es tal que los pliegues entre un suceso y otro, entre uno y otro hecho, se tornan indistinguibles, se despliegan y repliegan constantemente unos sobre otros.

Retrato de Ariel Orozco, 2025.
Retrato de Ariel Orozco, 2025. Foto Yanet Martínez/ Cortesía del artista y Dimensiones Variables, Miami

Así el ayer parece quedar lejos ya hace tiempo, y el mañana es una entelequia que no tiene un asidero más allá de lo que nuestra humana vanidad sea capaz de imaginar. ¿Qué nos queda entonces? Pues lo que nos queda, parece resumirse en lo que nos venden cada vez más los eslogans publicitarios: El futuro ha llegado. Es decir, el hoy sucedió ayer, el mañana es ahora. Esto implica que lo cotidiano en su absoluta inmediatez, que sea el reloj que marca nuestro tiempo, nuestra existencia, miremos hacia donde miremos ahora, miremos hacia delante, o miremos hacia atrás.

Espectadores interactuado con la obra  ‘Some Time’ de la exposición en sala “Ángulos de incredulidad”.
Espectadores interactuado con la obra ‘Some Time’ de la exposición en sala “Ángulos de incredulidad”. Cortesía del artista y Dimensiones Variables, Miami

Para Orozco “La cotidianidad”, afirma en entrevista vía email, “es el territorio donde ocurre mi obra, entendida no como una rutina sino como un campo en transformación constante. Lo cotidiano, para mí, es un flujo, un devenir”. De ahí, amplía el artista, que “en mi caso —quizás movido por cierta ansiedad— me interesa dinamitar mis zonas de confort y asumir una posición más abierta: dejar que sea la siguiente obra la que me indique el camino”. Y ciertamente “Ángulos de incredulidad”, la muestra más reciente de Ariel Orozco (Cuba, 1979), resuma ese gusto por los micro sucesos, por las microhistorias que acontecen aceleradamente en nuestra cotidianeidad más inmediata.

‘Sides’, 2025, acero inoxidable. Radio de las esferas: 11 y 8 pulgadas.
‘Sides’, 2025, acero inoxidable. Radio de las esferas: 11 y 8 pulgadas. Cortesía del artista y Dimensiones Variables, Miami

Trabajos que hacen re experimentar los músculos perceptivos para “comprender” el mundo que se nos está dando. Como sucede, por ejemplo, en ‘Some Times’, ‘Chess’ y ‘Sides’, entre otras. ‘Some Times’, 2025, está formada por cuatro lienzos crudos imprimados de perfumes de grandes marcas globales. Cualquier lectura de este trabajo pasa porque los espectadores interactúen directamente, y a través del olfato, con los distintivos olores desprendidos por cada uno de estos lienzos. Aquí los perfumes activan, además de la “belleza estética del olor”, una constelación de recuerdos para cada espectador. Despierta, en ese proceso, imaginar no desde la imagen, sino desde el puro olor. En otras palabras, aquí la “imagen es olor”, no hay imágenes físicas más allá del propio lienzo sin imágenes, la piel de estos lienzos, no apela en primera instancia al sentido de la vista como suele suceder, sino al del olfato.

Detalle  escultura instalativa ‘Sides’ en sala.
Detalle escultura instalativa ‘Sides’ en sala. Cortesía del artista y Dimensiones Variables, Miami

Una obra como ‘That’, 2025, en cambio, enfatiza esta recepción tradicional. Porque ‘That’, está formada por dos cristales transparentes de las mismas dimensiones situados uno al lado del otro. Pero cuando el espectador se sitúa delante de los cristales, uno lo refleja, mientras que el otro no. Es una sensación extraña de estar y no estar, de visibilidad y ocultación, de presencia y ausencia. El espectador transita instantáneamente por ambos estados, emergiendo y desapareciendo en la superficie de cristales idénticos.

‘That’, 2025. Cristal reflejante y anti-reflejante, dimensiones: 36 x 24 pulgadas cada uno.
‘That’, 2025. Cristal reflejante y anti-reflejante, dimensiones: 36 x 24 pulgadas cada uno. Cortesía del artista y Dimensiones Variables, Miami

Crear pares de estructuras semánticas opuestas, es una estrategia recurrente en los enfoques discursivos de Orozco, que pone en práctica también en la obra ‘Fog’, 2020. Proyección en plano fijo de una bandera a 99% luz con 1% imagen. Ese 1% de opacidad es lo que permite que la luminosidad no eclipse totalmente la imagen y que al entornar la vista, percibamos que se trata de una bandera cubana. Es una superficie que parece absolutamente blanca, pero que en el último esfuerzo de la retina descubrimos los colores como si estuvieran “teñido de blanco”. Y en esta interacción sale a relucir una especie de auto calibración de las percepciones, como si el músculo óptico (la vista personal, lo íntimo como valor legítimo de expresión), condicionara la mirada sobre símbolos, sobre una heráldica de la identidad nacional de Cuba.

‘Suns’, 2025, círculos liberados de una regla-plantilla.
‘Suns’, 2025, círculos liberados de una regla-plantilla. Cortesía del artista y Dimensiones Variables, Miami

Orozco percibe este grado de especulación (distanciada) de lo íntimo cuando dice: “La política parece distante cuando se observa a través de una pantalla, pero su efecto envolvente termina siempre por ser personal. Cuando hablo de la naturaleza de las cosas, no me refiero tanto a una mirada social, sino a la experiencia interna que sostiene cualquier percepción posible”. Así que, en esa interacción propuesta por “Ángulos de incredulidad”, el espectador desata un imaginario que le llama a capítulos de una vida actual en ipso facto permanente.

‘Fog’, 2020, proyección de bandera 99% luz, 1% imagen.
‘Fog’, 2020, proyección de bandera 99% luz, 1% imagen. Cortesía del artista y Dimensiones Variables, Miami

Si el arte contemporáneo más actual muestra un gran interés hacia la llamada estética relacional, (hacer de la obra de arte una experiencia conectada con lo cotidiano, con la inmediatez), ello tiene que ver, fundamentalmente, con la percepción de que nos encontramos en un presente perpetuo. Si ese presente perpetuo se postula como una especie de súmmum de lo que hemos sido, de lo que somos y de lo que podríamos llegar a ser, se desliza entonces que una incisión, un laminado perceptual de nuestra realidad por instantáneas que sea, podría revelarnos algo de lo que José Ortega y Gasset llamada el “espíritu de nuestro tiempo”. ¿Y, cuál es el “espíritu de nuestro tiempo”?

“Ángulos de incredulidad”, de Ariel Orozco en Dimensiones variable, 101 NW 79th St, Miami, FL 33150. Hasta enero 17, 2026. Para más info: www.dimensionsvariable.net

Dennys Matos es crítico de arte y curador, especializado en arte contemporáneo. dmatos66@gmail.com

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