“Las malheridas”, una novela búlgara sobre el totalitarismo
Publicada por CAAW Ediciones y su editora Yovana Martínez en su catálogo Yulunkela, la novela Las malheridas, de la reconocida novelista y dramaturga Teodora Dimova (en su primera traducción del búlgaro al español por Eftim Stankov), nos lleva a los turbulentos años inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial en Bulgaria y de la ocupación soviética del país. Tras la instauración del régimen comunista, 144 miembros de la élite intelectual del país fueron fusilados, en 1945. Y entre éstos figuraron escritores, artistas, periodistas, sacerdotes, militares y hasta un hermano del rey Boris III, todos condenados por el Tribunal Popular en un momento que marcó un punto de inflexión para la historia del país y el contexto de la Europa del Este.
Tal vez porque Dimova nació en 1960, en Sofía, y es hija del reconocido escritor Dimitar Dimov; tal vez porque conoció la dictadura comunista en su país es que ha deseado explorar con profundidad a través de su obra las cicatrices y traumas dejados por ese régimen, haciendo hincapié en las purgas de 1944-1945. Para ella, lo vivido durante todos estos años de dictadura comunista marcaron para siempre la sociedad búlgara.
Su primera protagonista, Raina, ha sido testigo de la ocupación búlgara del ejército de Stalin, los despidos masivos y las purgas, el surgimiento de la Milicia Popular formada por delincuentes y convictos amnistiados por el nuevo régimen, en lugar de la antigua policía, la vigilancia, las delaciones y las obligaciones de participar en los mítines en apoyo al Ejército Rojo. Su esposo Nikola es escritor y periodista, editor de una revista que muy pronto el gobierno declarará fascista y vendida a los intereses de la Alemania Nazi.
Ekaterina escribe una carta inconclusa a sus tres hijos pequeños, desde el exilio y la pobreza. Un buen día, una pareja se apareció en su casa con orden de ser alojados por ella. Y días después, dos hombres más, con idéntica orden, se instalan en el gabinete de trabajo de su marido. Finalmente, recibe una orden de desalojo y de traslado hacia Lukovit, tras la confiscación de su casa por el Tesoro Público. Los propios invasores de su propiedad le ayudan a empacar. Su esposo, el padre de Mina, ya había sido encarcelado, torturado, despojado de sus bienes y condenado a muerte. Un hombre que simboliza la represión política contra el clero y la religión; un sacerdote compasivo, un intelectual respetado, el consejero espiritual de la comunidad y la representación de la integridad moral, que termina víctima del terror comunista, y cuya muerte y la desgracia posterior de sus hijos dejan una huella profunda en la comunidad de Bolyarovo.
Viktoria y Magdalena, madre e hija adoptada, vivieron el arresto y fusilamiento de Boris, el padre de Magdalena, hasta que fueron desalojadas y reubicadas en Etropole, otro pueblo. Cuando se autorizó, veinticinco años después, que los desalojados regresaran a sus lugares de origen, ellas no figuraban en las listas de deportados. Cincuenta años pasaron hasta que con el fin del comunismo Magdalena recuperó parte de lo que les habían quitado. Vieja, rica y sin tener a quien dejarle lo recuperado, repasa todo lo que fueron aquellos años y los muchos sinsabores que ella y su madre vivieron, hasta el deterioro emocional y la muerte de su madre. Una vida marcada por un vacío biográfico, el trauma de que le robaron cincuenta años de su existencia.
Alexandra, la hija de Siya y nieta de Raina, tiene cinco años cuando su padre, pintor de profesión, muere. ¿Por qué reventó el corazón de su padre? ¿Quién fusiló a su abuelo? ¿Por qué dicen “ellos” mataron a su abuelo y a su padre? ¿Quiénes son ellos? ¿Cómo los mataron? ¿Por qué? Una vida moldeada por el duelo y la soledad. Una vida que cierra la vuelta generacional de la novela, mostrando el impacto duradero del trauma en quienes llegan después, muchos años después de los sucesos.
Con prosa sólida y gran maestría para hilvanar historias, Teodora Dimova, investigó, recopiló testimonios y entrevistó a muchos de los que fueron testigos de los años oscuros del comunismo en Bulgaria. Para cualquiera que haya padecido la represión autoritaria provocada por este tipo de régimen las historias de estas mujeres pudieran resultar familiares. El miedo, la violencia del Estado y la desolación son en cada una de ellas una constante, un hilo conductor a través de la memoria de lo vivido desde la misma noche de la ejecución de los prisioneros.
Son historias de resiliencia porque de eso se trata: de sobrevivir, cueste lo que cueste, porque hay hijos que proteger o, simplemente, queda siempre algo de esperanza de poder contar un día lo que han padecido, las humillaciones, los abusos, el dolor.
Mucho se ha hablado de todo esto, pero nunca es suficiente, y Dimova debe sospechar que la memoria de los seres humanos suele ser corta, como también sabe que son muchos los que esperan todavía porque se reconozca las atrocidades de que fueron víctimas.
Es por eso por lo que estas mujeres, doblemente malheridas por ser mujeres y porque no encajan en el molde de la sociedad comunista, nos cuentan sus verdades para que queden y para que no olvidemos la facilidad con que se pueden perder las libertades más elementales.
La novela puede adquirirse a través de Amazon y también del catálogo de la casa editorial.
William Navarrete, escritor establecido en París.