“¿Por qué Fidel abandonó al Che?”, un libro de investigación periodística
Sobre Ernesto “Che” Guevara se han escrito numerosos libros; sobre todo biografías. Una de ellas es la del periodista estadounidense Jon Lee Anderson, titulada Che Guevara: una vida revolucionaria, que a pesar de haber sido escrita contando con la ayuda del gobierno cubano (le dieron “acceso exclusivo” a sus archivos y le permitieron entrevistar en numerosas ocasiones a Aleida March, la viuda del Che), terminó siendo un libro tremendamente imparcial que defraudó las expectativas de La Habana de que fuese la “inmaculada biografía oficial” que esperaban.
Otra de ellas es Ernesto Guevara, también conocido como el Che, de Paco Ignacio Tabio II, escritor hispano-mexicano de novelas policiacas, activista de izquierda y simpatizante de la revolución cubana, que a diferencia de la de Anderson tuvo, por su parcialidad ideológica, el beneplácito de las autoridades de la isla.
Sin embargo, ambas abordaron de una manera superficial uno de los aspectos claves en el desenlace de la última aventura guerrillera del Che en Bolivia: la decisión de Fidel Castro de no enviar refuerzos para ayudarle a romper el cerco del ejército boliviano y salvar su vida. Que es, justamente, el tema principal de ¿Por qué Fidel abandonó al Che?, el más reciente libro del escritor y periodista Alberto Muller, presentado en la Feria del Libro de Miami de este año.
Estructurado en siete enjundiosos capítulos, también cuenta con un prólogo escrito por Martín Guevara, sobrino del Che (“Los historiadores imparciales podrán ver la lealtad a las ideas, la testarudez y el alto precio del error; pero también verán la historia de una traición consumada”), una introducción del autor (“La jornada guerrillera del Che en Bolivia fue una larga sucesión de imprecisiones, indisciplinas, delaciones y abandonos, que condujo inevitablemente al fracaso del proyecto guerrillero y a la muerte del Che”), así como con una sección de citas y documentos, una abarcadora bibliografía y una galería de fotos.
Pero el prólogo, la introducción, los documentos y las imágenes, aunque útiles y complementarias al texto, es lo menos importante del libro. Lo verdaderamente valioso es la profundidad con la que están analizados los hechos que aparecen narrados en cada uno de los capítulos, desde el primero, que abarca su niñez y adolescencia en la ciudad de Rosario, sus conocidos viajes en motocicleta por América del Sur y su llegada a México, donde conoce a Fidel Castro y sella para siempre su compromiso con la causa revolucionaria, hasta el último, en el que Muller analiza a fondo eventos, algunos ocurridos muchos años antes, que pudieran explicar por qué Fidel abandonó al Che.
Una de las causas, que Muller llama “el primer eslabón del abandono”, ocurrió durante la comparecencia del Che en la Conferencia Afroasiática de 1965, celebrada en Argelia, en la cual acusó a los soviéticos, justo cuando Fidel estrechaba su relación con ellos, de ser “imperialistas y mercantilistas”, provocando la primera y gran discrepancia entre ellos dos.
Según Muller, “el segundo eslabón del abandono”, ocurre con la “errada y sospechosa elección de Bolivia como el lugar apropiado para organizar la guerrilla a donde se enviará al Che”, siendo “el tercer eslabón” la decisión de Fidel de escoger a Mario Monje, secretario general del Partido Comunista Boliviano, para apoyar a la guerrilla sabiendo que este era un incondicional de la Unión Soviética.
Pero es en el “cuarto eslabón” donde se demuestra cómo el Che no recibió ayuda cuando más la necesitaba: “El Diario del Che en Bolivia es el gran fiscal contra Fidel Castro, no hacen falta subterfugios ni especulaciones ni inventivas”. Una prueba de ello es cómo todos los meses el Che escribía en su Diario: “Seguimos sin contacto con Cuba”.
¿Por qué Fidel abandonó al Che? es un libro de investigación periodística sumamente valioso, no solo porque analiza en detalle las circunstancias que rodearon la decisión de Fidel Castro de abandonar al Che a su suerte, sino también porque demuestra, con contundentes ejemplos, que el Che no es el Santo de la Higuera, como lo canonizó la izquierda mundial, sino el Verdugo de La Cabaña, como lo conocieron los familiares de sus miles de víctimas.