La realidad como espectro en la exposición personal de Roxana Barba que presenta Under the Bridge Art Space
Tocar, ser tocada, ser imperceptiblemente interpelada por algo que la lleva a moverse, a danzar como forma de apropiarse del espacio, de sentirlo, de verlo, de incorporarlo para luego soltarlo, hasta llegar otra vez a cero y empezar de nuevo es la fuerza que la da sentido a la obra artística y a la próxima exposición de Roxana Barba, Loop to Zero, en Under the Bridge Art Space, hasta el 1 de marzo, en el Norte de Miami.
Invitada por los artistas y gestores de este lugar, William Córdova y Lou Anne Colodny, la artista se ha propuesto, con este trabajo, expandir su reflexión en torno al cuerpo, la danza, el movimiento y el sonido, más allá de lo humano, de lo visible y de lo meramente digital.
Barba, quien inició sus estudios en artes plásticas en la Pontificia Universidad Católica de Perú (PUCP) en los años noventa, llegó a Miami en esa época y se matriculó en el programa de Artes Visuales de la New World School of the Arts del Miami Dade College.
Poco después, allí mismo volvió a la danza, pero nunca más apegada a sus formas más puras. Se interesó por su relación con lo visual, por los nuevos medios que usaban como soporte de audio y video, y por el sonido más que por la música. Sin embargo, tuvo que pasar mucho tiempo para que verdaderamente lo supiera y lo hiciera suyo de manera consciente.
Un poco de todo eso estaba contenido en los talleres de improvisación que tomó con Dale Andree, pero, sobre todo, en la improvisación de contacto que practicó con amigas y colegas de su misma generación, como Heather Maloney, Ileigh Reynolds y Jade Dewi.
Ambos elementos reaparecen ahora. La improvisación y el contacto son claves en la muestra de Barba, aunque ya no se entienden como movimiento y danza, sino como motor de lo visual, de lo algorítmico y de lo vivo.
La pieza central de la exhibición, Oscilaciones (2025), es una escultura de tubos metálicos emplazada allí para ser tocada, soplada, integrada al cuerpo y un video. Dentro de los tubos, los micrófonos mínimos pueden aumentar el sonido, el cual, a su vez, se separa en diferentes canales, se altera y se reprograma en vivo.
Al contacto humano, el artefacto resuena gracias a la manipulación off-stage de Andrew McLee, quien distorsiona el volumen, tanto literal como figurativamente. La pieza resuena y al sentirlo, la vista se encuentra con proyecciones de un mismo video en paredes laterales y frontales.
Son imágenes de la performance y detalles de la escultura presentados en formatos cuadriculados y rectangulares que pretenden romper con lo documental. Se articulan en un nuevo lenguaje visual que refuerza el potencial escultórico de Oscilaciones como objeto acústico. Los tubos se mueven, suenan, a veces de forma sutil, a veces de forma muy evidente.
Ahí puede que aparezca alguna de las performers, develando la curiosidad que el encuentro con este objeto les despierta. El día de la inauguración de la muestra estas performers (Betzabet Consuegra, Nicole Pedraza y Britney Tokumoto) actuaron en vivo, abriendo así el potencial interactivo de la pieza, lo que luego quedará sugerido solo a través del video.
Además de Oscilaciones, Loop to Zero presenta algunas piezas de cerámica, fragmentos de cuerpos y cuadros con proyecciones y/o superposiciones de luz pixeladas que dan cuenta de las interconexiones que integran a cada cuerpo humano hoy, a cada organismo. Ni todo es carne, ni todo es digital, ni barro, níquel o aluminio.
Del fango, a la arcilla, los materiales de un pasado ancestral, al hormigón y los metales, los pixeles y los algoritmos, según intenta señalar Barba, los seres humanos somos tanto máquinas como entidades de una misma inteligencia planetaria. Somos cyborg, de ahí el título de la performance presentada por esta artista en 2024 En mi centro, una semilla cyborg (”In my Center, a Cyborg Seed”), que marcó el giro creativo más definitorio de su carrera.
La cultura cyborg, entendida como la disolución entre los límites de lo humano, lo animal y la máquina, tal y como lo planteó la teórica y feminista norteamericana Donna Haraway en su Cybor Manifesto (1985), marca la estética y las indagaciones más persistentes de Barba desde que en el año 2022 fuera una de las recipientes de una beca de creación de la Knight Foundation. Esto le permitió expandir las experimentaciones en video, edición y coreografía en las que desde el año 2017 venía trabajando con su compañero en el arte y la vida, Claudio Marcotulli.
Después de concluir sus estudios en la New World School, Barba se fue a vivir a México, donde continuó su carrera como bailarina. Al regresar a Miami, sin embargo, pasó un periodo de impasse creativo, hasta que con Marcotulli salió a experimentar a las calles.
Ahora en dúo, cámara en mano, la bailarina dejó de actuar para la cámara y se metió dentro de ella.
Comenzó a editar, coreografiar con imágenes hasta llegar aproximarse al mundo de los softwares, los efectos, la realidad distorsionada y con ésta, la lectura de libros como God, Human, Animal, Machine: Technology, Metaphor, and the Search for Meaning (”Dios, humano, animal, máquina: Tecnología, metáfora y la búsqueda de significado”) (2021), de Meghan O’ Gieblyn, entre otros, que dan una idea de sus investigaciones más actuales alrededor de la realidad cada vez más entendida como espectro, como energía de onda.
“Loop to Zero”, exposición personal de Roxana Barba. La exposición permanecerá abierta hasta el 1 de marzo, del 2026 (Entrada gratis, cita previa). Under the Bridge Art Space, 12425 NE 13th Avenue, North Miami, FL, 33161. Más: (305) 987-4437, escriba a muiemom@aol.com o visite https://www.underthebridgeartspace.com.
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