Artes y Letras

“Ritual para nacer dos veces”, poemario de Kelly Martínez-Grandal

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Ritual para nacer dos veces (Katakana Editores, 2025) es el más reciente poemario publicado de la escritora, ensayista e historiadora del arte Kelly Martínez-Grandal.

Este libro destaca por ser una obra profundamente introspectiva que explora la identidad y reconstrucción femenina tras experiencias traumáticas. Pero, ¿qué mujer no pasa por ese tipo de experiencias? Está inspirado además por el trabajo de la autora con sobrevivientes de violencia doméstica en Miami. A través de sus versos, Martínez-Grandal aborda la recuperación del sentido del yo y la sanación. Las viejas me custodiaron / cuando el mar gritó mi nombre. / Barco extranjero, noche de isla / llegaba con el viento y con la sal. / Hicieron lo que pudieron / para cuidar a ‘la niña’. No se trata solo de un registro del dolor, sino de una metamorfosis de vuelta a un mejor YO y para eso utiliza un lenguaje depurado, lleno de claves y símbolos.

La obra rinde homenaje a diversas mujeres, entre las que se incluye Sylvia Plath, la también poeta que murmuró al oído de Kelly el título para el libro, cedido de un fragmento de su novela autobiográfica La campana de cristal (The Bell Jar).

Detengámonos en el poema “Nushu”, que ocupa un lugar simbólico fundamental, y no solo por ser el que inicia el libro, sino porque actúa como el corazón de este y porque es la prueba de que existe esa “lengua secreta” que permite a la víctima reconstruirse y nacer por segunda vez. Su título hace referencia al Nüshu –literalmente “escritura de mujeres”–, un sistema de escritura silábico que fue desarrollado y utilizado exclusivamente por mujeres en la provincia de Hunan, China, para comunicarse en secreto y compartir sus vivencias fuera del control patriarcal. Nosotras las mujeres de Hunan / hablamos esta lengua que es solo nuestra… Para Kelly, el Nüshu no es únicamente un referente histórico, sino una metáfora de la resistencia femenina y de la creación de un lenguaje propio frente al trauma.

El poema va hacia la idea de que, cuando el lenguaje convencional falla o es impuesto por la violencia, las mujeres deben inventar “códigos”, rituales, gestos, versos (en el caso de Kelly) para entenderse entre sí y sanar. Al igual que las mujeres chinas bordaban estos caracteres en abanicos y pañuelos para que los hombres no sospecharan, Martínez-Grandal propone la poesía como ese espacio donde se puede decir lo que está prohibido. Con la diferencia de que puede ser leído también por los hombres que se verán retratados en ellos.

Los versos del libro, fuertes y breves, buscan señalar la esencia del dolor, para rescatar de alguna forma lo perdido pero no con gemidos ni quejidos, sino develando la índole de ese dolor, para ello mezcla elementos cotidianos con una atmósfera ritual, elevando la experiencia de la mujer a una categoría mítica.

Dado que el libro nace de su trabajo con sobrevivientes de violencia doméstica –y aquí es bueno aclarar que este es su primer libro de poesía escrito, aunque sea el tercero en publicarse–, no solo contiene textos poéticos, está acompañado por collages realizados por la propia autora, que ilustran las palabras de los poemas, lo que refuerza la atmósfera ceremonial. La relación entre los poemas y los collages que los acompañan no es fundamental para entender la obra, pero funcionan como una experiencia visual y ritual completa y te explico cómo se conectan estos dos lenguajes:

Kelly no solo utiliza el collage como ilustración, sino como una extensión de la palabra, como escritura visual. Al igual que el Nüshu histórico era una escritura “bordada” o plasmada en objetos cotidianos para ocultar su significado a los hombres, los collages funcionan como fragmentación y reconstrucción, al romper imágenes y crear con los pedazos algo nuevo, lo cual se utiliza metafóricamente, a pesar del tema directo del libro. Se reconstruye la identidad. Para ello utiliza lenguaje de capas, así como el poema sugiere que hay una lengua secreta bajo la superficie, los collages superponen texturas y símbolos que requieren una mirada atenta para ser descifrados.

El poema “La apóstol” profundiza en la idea del testimonio y la entrega como formas de sanación: Llevo conmigo Magdala / la sombra de tus higueras. Si bien es una pieza que debe leerse en conjunto con el resto del poemario para captar toda su fuerza, aquí te cuento que el título sugiere a alguien que lleva un mensaje humano y doloroso, y en los versos se percibe un tono solemne. Como en otros poemas del libro, la estructura suele ser limpia y directa, evita el adorno innecesario para que la verdad del testimonio sea lo que brille. “La apóstol” es la mujer que sobrevivió al límite y ahora tiene el deber de dar fe de lo que vio en la oscuridad. La figura de “la apóstol” actúa como traductora del dolor y coloca las palabras allí donde solo había gritos o silencio para que sea bien escuchada: Su voz es un shofar / que toca la Tekiah. Ese toque largo, recto e ininterrumpido del shofar para desenmascarar el dolor y hacerlo reconocible por todos hasta el infinito.

En esa deconstrucción del libro hay un enfoque crítico del lenguaje, la poesía y la filosofía, como una vez desarrolló Jacques Derrida para desmantelar significados fijos, suposiciones y oposiciones binarias, aquí Kelly se expande, abre la comunicación a otro mundo de posibilidades. En la reconstrucción hay un diálogo con lo femenino cuando la autora –conocedora del mundo del arte– utiliza la imagen para dar cuerpo a las figuras que habitan sus poemas. Los collages suelen incluir elementos de la naturaleza, órganos o figuras femeninas clásicas que se entrelazan compartiendo el espacio. Refuerza la idea del poema sobre una comunidad de mujeres que se informa a través de signos que ellas comprenden. El acto de recortar y pegar es en sí mismo un ritual manual y doméstico, pero que en el libro está conectado con la tradición del Nüshu original, una práctica física y colectiva. Pero no olvidemos lo obvio, que el Poema es de por sí el elemento que con más fuerza propone la autora.

La Estética de la Precariedad, ese enfoque artístico y cultural que visibiliza la inestabilidad, la inseguridad y la fragilidad de la vida contemporánea se muestra en el libro, tanto en los poemas como en sus collages, Martínez-Grandal trabaja con “restos”. En la palabra usa el silencio y el fragmento. La belleza no está en la perfección, sino en la capacidad de articular un lenguaje con lo poco que queda tras la catástrofe. Las mujeres sobrevivientes de las que habla el libro han sido empujadas a los márgenes. Al crear un ritual (el poema) desde esa periferia, Martínez-Grandal convierte el lugar de la exclusión en un lugar de poder y enunciación. En la imagen usa recortes, papeles rasgados y costuras. Un diálogo entre formas. Si observas los collages, verás que las figuras suelen estar al borde del papel o atravesadas por líneas que parecen suturas. Es la representación visual de esa idea de que la cicatriz es el nuevo mapa. Tanto en los poemas como en los collages, el hilo es un símbolo de unión forzada y voluntaria. El límite físico del papel cortado y del verso breve es lo que le da fuerza a la obra.

Para concluir me acerco al lenguaje “quirúrgico” y “táctil” de Kelly en el libro, para ultimar diciendo que el poema “Nushu” deja de ser una pieza más que conforma el libro, para revelarse como la matriz de toda la obra. Es el punto de fuga donde el libro se resume y se expande: como si cada verso posterior no hubiera sido más que un girón de esa piel expuesta. Leer el libro es asistir al desprendimiento, ya que en la lectura de estos rituales comprendemos que todo el poemario es una disección y “Nushu” su cuerpo final cicatrizado de quien ha tenido que morir para aprender a nacer de nuevo. Una cosa aprendió Kelly en su recorrido primero en aquel trabajo y luego volcándolo en el libro, que las mujeres nacemos muchas más veces que dos; que cada vida nueva que nos llega nos fortalece más, nos convierte en más sabias, en más inteligentes frente a los problemas y más inquebrantables.

Por último creo que la belleza del libro no puede apreciarse en su enorme dimensión debido a la edición endeble que lo sostiene. Ojalá la autora decida en un futuro pensar en una reedición de lujo, él lo necesita para que nosotros podamos dilucidar el mensaje profundo del detalle.

“Ritual para nacer dos veces” se presenta el sábado 7 de marzo a las 5 p.m. en la librería Books & Books, 265 Aragón Ave., Coral Gables, FL, 33134.

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