Artes y Letras

‘Morir de exilio. Lejos de Cuba’, memorias y homenaje

Uva de Aragón publica ‘Morir de Exilio. Lejos de Cuba’ (Eriginal Books, 2026), una segunda edición en la que incluyó otras treinta nuevas semblanzas.
Uva de Aragón publica ‘Morir de Exilio. Lejos de Cuba’ (Eriginal Books, 2026), una segunda edición en la que incluyó otras treinta nuevas semblanzas. Miami

En enero de 2006, bajo el sello Ediciones Universal, Uva de Aragón publicó un libro titulado Morir de exilio, en el que recogía un puñado de artículos -apenas eran cincuenta- aparecidos en Diario Las Américas desde 1961 hasta 2005 y en los cuales rendía homenaje a un grupo de destacados cubanos que habían muerto en el exilio.

Algunos de ellos eran escritores, como Lino Novás Calvo, fallecido el 24 de marzo de 1983 en Nueva York y quien, antes de abandonar Cuba en 1960, se desempeñaba como jefe de redacción de la revista Bohemia. Unos años antes, en 1933, había publicado la novela Pedro Blanco, el negrero; y en 1942, el libro de relatos La luna nona y otros cuentos, con los que obtuvo el prestigioso Premio Hernández Catá de Literatura.

Otros eran músicos, como el reconocido pianista, director de orquesta y compositor, René Touzet, muerto el 15 de junio de 2003, en la ciudad de Miami. Touzet había salido de Cuba hacia México en 1960 y más tarde vivió en San Francisco y Nueva York. Su exitosa carrera lo llevó a compartir escenarios con Xavier Cougart y Desi Arnaz. Fue autor de los famosos boleros, La noche de anoche y No te importe saber, popularizados en las voces de Olga Guillot y Bola de Nieve.

En realidad, aquellos cincuenta artículos no eran simples notas periodísticas en las que se informaba, como si fuesen obituarios, la muerte de una persona. No lo eran -no podían serlo- porque estaban escritos no solo desde el dolor íntimo y personal de la autora, sino también desde el dolor profundo del exilio cubano que ve como se le van muriendo, con una silenciosa y melancólica tristeza, sus familiares y amigos.

Y ahora, veinte años más tarde, Uva publica Morir de Exilio. Lejos de Cuba (Eriginal Books, 2026), una segunda edición en la que incluyó otras treinta nuevas semblanzas, esta vez publicadas no solo en Diario las Américas sino también en El Nuevo Herald y en su blog Habanera soy. Todas ellas, al igual que las anteriores, escritas con la misma profundidad emocional y calidad literaria.

Una prueba de ello es la primera que aparece en esta segunda edición, la de Agustín Tamargo, en la que escribe lo siguiente: “Se nos ha ido Agustín Tamargo. El periodista, el cubano raigal, el padre y esposo amoroso, el amigo leal, para quien “Cuba primero, Cuba después, Cuba siempre” pasó de ser un lema para convertirse en un modo de vida. Puede que algunos amemos a Cuba tanto como Agustín, pero ninguno más que él. Quería a Cuba en sus costumbres, su literatura, su arte, sus dicharachos. Hasta en sus defectos. Pero siempre la soñó mejor. Los cubanos de diversas tendencias, edades y clases sociales se han unido para rendirle tributo final a este Quijote del periodismo que, pluma en ristre y micrófono en mano, luchó siempre por deshacer entuertos”.

Uva cierra el libro con la más extensa y conmovedora de todas las que escribió: la de su hermana Lucía, fallecida el 18 de julio del 2025 en la ciudad de Olney, Maryland. Y lo hace, primero, a través de sus recuerdos: “Me veo corriendo por las playas de Cuba junto a mi hermana. La veo en las aulas del colegio, mi hermana mayor, protegiéndome, inspirándome”.

Y, después, con un poema: “Lucía, eres aún, /como en aquellas / representaciones infantiles, / el camino que conduce / al misterio insondable / de la belleza de la flor / y el corazón humano”.

Solo para cerrar con estas reflexiones: “Nunca antes me ha parecido más misteriosa la muerte. ¿De veras me reuniré con ella, mis padres, mis tantos muertos? Mis preguntas no son hijas de la falta de fe, sino de la inquietud que todos tenemos en vísperas de viaje. Pasamos balance. Nos vamos despidiendo de cosas materiales, vanidades; sostenidos en la esperanza de que el verdadero exilio es nuestra existencial terrenal y que al morir por fin nos espera la tierra prometida”.

Ha hecho bien Uva de Aragón en publicar este libro. Y es que Morir de exilio. Lejos de Cuba, no solo celebra la vida y el legado de tantos cubanos buenos que han muerto en el exilio con el dolor de no haber podido ver su patria libre, sino que también los rescata del olvido con esta implícita promesa: mientras los recordemos, mientras escribamos sobre ellos, seguirán viviendo en nuestros corazones.

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