“El pasado mío” y “Afrocubanismo” recuperan y reevalúan la presencia afrocubana en la historia del arte cubano
El Lowe Art Museum presentas dos exposiciones enfocadas en las artes visuales cubanas con temática afrocubana: El pasado mío y Afrocubanismo: Joyas de la Colección de Ramón y Nercys Cernuda. Ambas muestras, aunque distintas en sus intenciones tienen, sin embargo, varios puntos en común. Por ejemplo, inciden en una perspectiva cubana etno racial y contemplan artistas tanto de la vanguardia, como artistas más contemporáneos. También ambas muestras han sido curadas por Alejandro de la Fuente, profesor de Harvard, y director del Afro-Latín American Research Institute, Harvard University.
De la Fuente ha escrito un libro fundamental para el conocimiento de la relación problemática entre la raza, el racismo y la nación en el espectro histórico y sociocultural cubano contemporáneo: Una nación para todos. Raza, desigualdad y política en Cuba. 1900-2000, Ed Colibrí, 2001. Pero también, desde hace ya unos años, ha puesto en práctica, desde el punto de vista curatorial, un programa de exposiciones donde despliega algunos de los enunciados contenidos en sus investigaciones sobre este tema, la primera Queloides: Raza y Racismo en el Arte Contemporáneo Cubano, 2010. A esa misma línea de recuperación de una memoria afrocubana relegada pertenecen Drapetomanía. Exposición Homenaje a Grupo Antillano, inaugurada en Santiago de Cuba en 2013 y presentada en Harvard en 2015; después vino Diago: Los pasados de este presente afrocubano, en 2017. Toda una genealogía de exposiciones con más de una presentación. El pasado mío no es la excepción. Antes del Lowe Art Museum fue presentada en Ethelbert Cooper Gallery of African & African American Art en Cambridge, Massachusetts.
La muestra El pasado mío (en su primera edición co-curada por Bárbaro Martínez Ruiz y Cary A. García Yero) que puede verse en el Lowe Art Museum contempla, como la anterior edición, una cronología de más de dos siglos de creación. Se incluyen obras con formatos y soportes muy diversos como pintura, escultura, instalación, fotografía y video. Pero la actual edición contempla más trabajos, un total de 83 frente a las 55 de la edición original, donde la obra más antigua está fechada en 1822 y la más reciente en 2022. “El Lowe Art Museum”, afirma Alejandro de la Fuente en entrevista vía Whatsapp, “nos permitió además hacer una muestra mucho mayor. En esta versión la sección dedicada al período pre-revolucionario está muy ampliada”.
Aunque la exposición se estrenó en Cambridge, siempre “Desde que concebimos El Pasado mío”, confiesa de la Fuente, “sentí que era indispensable traer la muestra a Miami. Y traerla al Lowe Art Museum, que es mi espacio preferido en la ciudad, por la excelencia de su equipo de trabajo, por la dedicación de su directora, Jill Deupi, y porque en un museo académico uno puede explorar ideas y narrativas improbables, como intentamos hacer con esta exposición”.
Hay cronología con un horizonte histórico que organiza a los artistas según las décadas en las que nacieron, comenzando por los finales del siglo XVIII, arrancando con Vicente Escobar y Flores (1762- 1834) y finaliza en la década de 1980 del siglo pasado con Harmonia Rosales (1984). En este itinerario se puede constatar, de acuerdo con Alejandro de la Fuente como “los sesgos, racializados y de género, que sostienen el canon tradicional del arte cubano que, como cualquier otro canon, está constituido a partir de exclusiones y olvidos”.
Esta muestra generó un libro escrito por Alejandro de la Fuente y Cary A. García Yero (El Pasado mío: Contribuciones Afrodescendientes al Arte Cubano. Madrid: Iberoamericana, 2025), donde se investiga a fondo las causas de estas omisiones. “En esto la Academia de San Alejandro”, destaca de la Fuente, “jugó un papel fundamental, dado que la misma estuvo cerrada a personas afrodescendientes y a mujeres durante buena parte del siglo XIX. Desde San Alejandro se construye un arte nacional blanqueado y europeizante que la revolución no alcanzó a transformar, a pesar de crear oportunidades significativas de acceso a las escuelas de arte”.
De ahí que la exposición “rescate” obras y artistas afrodescendientes prácticamente desconocidos, por ejemplo, es notable la presencia femenina en períodos en lo que apenas había habido referencias como son los casos, de Julia Valdés Borrero (1952), María Ariza y Delance, (1873-1959) Adelaida Herrera Valdés, (1941-2015) y Juana Valdés ((1963),
El pasado mío se proyecta hacia entrelazamientos de artista y obras que emergen provocando diálogos estéticos inéditos como, por ejemplo, las obras de Wifredo Lam (Cuba, 1902-Francia, 1982) y Elio Rodríguez (La Habana, 1966). Lam con pinturas como Femme Cheval, 1943 o Tótem, 1951 y Rodríguez con una escultura blanda en formato pictórico Jungla carnal, 2020, donde el artista reinterpreta desde un lenguaje escultórico contemporáneo la obra capital de Lam: La jungla (1943)
Pero una muestra como Afrocubanismo: Joyas de la Colección de Ramón y Nercys Cernuda, en cambio, pone el énfasis desde el cuerpo de obras de una colección privada, especialmente dotada sobre este tema, en cómo percibieron las vanguardias cubanas la inclusión de lo afrocubano dentro de una tradición pictórica muy marcada por el academicismo. Si expandimos esta mirada que cubre más seis décadas sobre las obras de artistas como, por ejemplo, Carlos Enríquez, Víctor Manuel, Mariano Rodríguez, Mirta Cerra o René Portocarrero, veremos cómo cada generación fue elaborando desde sus respectivos lenguajes una síntesis poética y discursiva en torno lo afrocubano como valor esencial del ente sociocultural cubano, incluso cuando muchos de estos artistas, no eran socialmente considerados afrodescendientes.
Entre ambas exposiciones se articula una comprensión más amplia, compleja y necesaria de lo afrocubano dentro de las artes visuales cubanas. Afrocubanismo: Joyas de la Colección de Ramón y Nercys Cernuda permite apreciar cómo la vanguardia incorporó ese universo, clave de la sensibilidad moderna insular, El pasado mío va más allá del reconocimiento temático para interrogar críticamente los mecanismos de exclusión, olvido y blanqueamiento que han modelado la historiografía artística nacional. Vistas en conjunto, ambas muestras no solo enriquecen la lectura del arte cubano contemporáneo, sino que contribuyen a reparar una memoria fragmentada, devolviendo centralidad a artistas, obras e imaginarios afrodescendientes que no pueden seguir ocupando un lugar lateral en el relato de la cultura cubana pasada y presente.
“El Pasado mío” y “Afrocubanismo: Joyas de la Colección de Ramón y Nercys Cernuda”, Lowe Art Museum, 1301 Stanford Dr., Miami, FL 33146. Del 1 de mayo al 12 de septiembre.
Dennys Matos es crítico de arte y curador. Especializado en arte latinoamericano contemporáneo. dmatos66@gmail.com