‘La conspiración del castellano’, la verdad sin censura sobre el más extendido de los idiomas españoles
Sobre el origen, evolución y desarrollo del idioma castellano se han escrito muchos libros. Algunos, los más académicos, se han ocupado de su fonología, morfología y sintaxis. Otros, utilizando múltiples recopilaciones léxicas, se han enfocado en resaltar su riqueza lingüística. Y están, además, los que queriendo lograr una mejor comprensión sobre las realidades del idioma castellano, combaten no solo las terminologías erróneas y manipuladoras, sino también las confusas reglas gramaticales que terminan convirtiéndose en mitos. Que es justamente lo que el periodista y traductor Allan Tepper, ha intentado demostrar en su libro, La conspiración del castellano (Ediciones Tecnotur, 2026), cuya segunda edición acaba de salir a la venta.
Por su título podría inferirse que este interesantísimo y valioso libro trata sobre conspiraciones en contra del idioma castellano o sobre los ataques que hoy día en España, ocultos detrás de la defensa del catalán, el gallego y el euskera, tratan de excluirlo.
Sin embargo, ese no es el caso. Sí aborda, entre otros muchos temas, los intentos de la Real Academia de la Lengua para que se le llamase “español” al idioma castellano. Y lo explica de esta manera. “Desde 1780 la Academia mantuvo el nombre correcto del idioma (castellano) en el título de su Diccionario. Hasta que, en la edición de 1925, tristemente pasó a llamarse Diccionario de la lengua española”. También describe, en el capítulo titulado El daño lingüístico causado por Franco, todas las órdenes y decretos emitidos sobre el idioma y que, aunque intentaban proteger el castellano, terminaron por conseguir lo contrario. Y así estuvo hasta que la nueva Constitución Española de 1978 puso todo en su sitio al establecer en su Artículo 3, lo siguiente: “El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”.
La conspiración del castellano es un libro que no solo profundiza en la vieja polémica histórica sobre el legítimo uso de los términos “castellano” y “español”, sino que también se ocupa de sus normas gramaticales, no a la aburrida manera de los profesores, sino a la ligera y amena de los periodistas cultos.
Un repaso a los títulos de sus capítulos nos da una idea. Por ejemplo, en Mito de la no acentuación de las mayúsculas, explica: “Las letras mayúsculas deben escribirse con tilde si les corresponde llevarlas, tanto si se trata de palabras escritas en su totalidad con mayúsculas como si se trata únicamente de la mayúscula inicial”.
O como nos dice en el titulado, El verbo “hay”: único en su categoría: “El verbo conjugado “hay” está ligado al infinitivo “haber” en cuanto a su formación y conjugación, por regla, no debe pluralizase. En el tiempo presente de indicativo, es “hay”, tanto en singular y plural”.
En otros, utilizando un tono exento de academicismos, se ocupa de los retos que enfrentan los redactores y traductores cuando, ante las palabras y modismos que varían entre los países, deben preguntarse: ¿Jugo o zumo? ¿Papas o patatas? ¿Plomero o fontanero?
Es imposible enumerar todos los capítulos. Sin embargo, debe decirse que ninguno de ellos descansa en extensas bibliografías ni agotadoras citas textuales. Es como si el autor quisiera iniciarnos, sin excesivos esfuerzos, en el maravilloso mundo del idioma castellano. Y lo logra: con conspiración o sin ella.
Allan Tépper, nació en Connecticut y sin raíces hispanas. Es periodista tecnológico, traductor y activista lingüístico. Ha impartido seminarios en varias universidades en Estados Unidos. Es autor de numerosos libros, entre ellos El encubrimiento de la Real Academia y The Royal Spanish Coverup. Es fundador y director de la radio internética CapicúaFM.