Artes y Letras

Mariana Córdoba explora la memoria y la transformación a través de la abstracción

Mariana Córdoba en su estudio de Londres. La artista colombo-estadounidense desarrolla una práctica pictórica centrada en la abstracción, donde la memoria, el color y la experiencia de vivir entre distintas culturas convergen en superficies construidas a través de capas y transformaciones.
Mariana Córdoba en su estudio de Londres. La artista colombo-estadounidense desarrolla una práctica pictórica centrada en la abstracción, donde la memoria, el color y la experiencia de vivir entre distintas culturas convergen en superficies construidas a través de capas y transformaciones.

La obra de la artista colombo-estadounidense Mariana Córdoba forma parte de una exposición colectiva que puede visitarse hasta el 10 de junio en la galería La Cometa de Miami, junto a trabajos de figuras de reconocimiento internacional como Sophie Calle, Guillermo Kuitca, Delcy Morelos, Glenda León y Zhivago Duncan, entre otros.

En ese contexto, la presencia de Córdoba resulta particularmente interesante por la manera en que su trabajo aborda cuestiones relacionadas con la identidad, la memoria y la experiencia de habitar entre distintos mundos culturales. Actualmente radicada en Londres y graduada del Royal College of Art, la artista ha desarrollado una práctica centrada en la abstracción, donde el color, el gesto y la acumulación de capas funcionan como vehículos para explorar experiencias personales y colectivas sin recurrir a narrativas literales.

Las pinturas de Córdoba se construyen mediante un proceso de acumulación, borradura y reconstrucción. Cada capa conserva rastros de decisiones previas, convirtiendo la superficie en un registro visible del proceso creativo.
Las pinturas de Córdoba se construyen mediante un proceso de acumulación, borradura y reconstrucción. Cada capa conserva rastros de decisiones previas, convirtiendo la superficie en un registro visible del proceso creativo. Cortesía de la artista

Para Córdoba, una pintura no parte de una imagen completamente definida. La obra se construye gradualmente, a través de un proceso de adición, modificación y descubrimiento. Cada superficie conserva rastros de decisiones previas, creando composiciones que revelan tanto lo que permanece visible como aquello que ha sido transformado durante el proceso.

“La revisión es fundamental para cómo trabajo”, explica. “Rara vez una pintura tiene un resultado fijo desde el inicio. Se desarrolla a través de una serie de decisiones”.

Esa metodología convierte a sus lienzos en espacios donde la incertidumbre juega un papel tan importante como la planificación. Las capas sucesivas, las marcas que aparecen y desaparecen, y las áreas que son raspadas o reconstruidas forman parte de un lenguaje visual propio que la artista ha ido refinando con el tiempo.

“Las capas son la forma más importante en que una pintura se construye”, señala. “Pero la borradura es igual de importante. Raspar una línea o eliminar una forma también forma parte del trabajo”.

“Vivir entre culturas me ha hecho consciente de lo fluida y compleja que puede ser la identidad”, afirma Mariana Córdoba. Esa reflexión atraviesa gran parte de una obra que explora la relación entre memoria, lugar y pertenencia.
“Vivir entre culturas me ha hecho consciente de lo fluida y compleja que puede ser la identidad”, afirma Mariana Córdoba. Esa reflexión atraviesa gran parte de una obra que explora la relación entre memoria, lugar y pertenencia. Cortesía de la artista

Aunque sus obras evitan referencias explícitas, la experiencia de vivir entre distintas culturas ha dejado una huella evidente en su manera de entender la pintura. Nacida en Colombia y formada entre diversos entornos internacionales, Córdoba considera que la identidad está en constante transformación, una idea que atraviesa gran parte de su producción.

“Vivir entre culturas me ha hecho consciente de lo fluida y compleja que puede ser la identidad”, afirma. “Cada lugar deja una impresión visual y emocional que continúa apareciendo en mi trabajo, aunque no siempre de forma evidente”.

Durante una etapa de su vida en España, por ejemplo, encontró inspiración en los colores asociados al paisaje andaluz. Esas experiencias terminan filtrándose en sus composiciones, donde el color actúa no solo como elemento formal, sino también como una forma de registrar percepciones, recuerdos y estados de ánimo.

La selección cromática suele surgir de manera intuitiva, aunque existe un proceso previo de preparación y mezcla que aporta cohesión a cada serie. Córdoba describe la elección de un color junto a otro como una decisión difícil de racionalizar por completo, guiada muchas veces por una lógica interna que aparece mientras trabaja.

Influenciada por artistas como Joan Mitchell, Córdoba desarrolla composiciones abiertas y dinámicas donde el gesto, el color y la materialidad de la pintura adquieren un papel central.
Influenciada por artistas como Joan Mitchell, Córdoba desarrolla composiciones abiertas y dinámicas donde el gesto, el color y la materialidad de la pintura adquieren un papel central. Cortesía de la artista

Entre los artistas que reconoce como referentes se encuentra Joan Mitchell. De la pintora estadounidense le interesa especialmente la capacidad de construir composiciones abiertas y dinámicas que parecen expandirse más allá de los límites físicos del lienzo. En la obra reciente de Córdoba puede percibirse una afinidad con esa libertad estructural, aunque traducida a un lenguaje personal que evita la cita directa y privilegia la exploración de la superficie pictórica.

Más allá de cualquier referencia histórica, el objetivo principal de la artista es establecer una conexión emocional con quien observa la obra.

“Lo que más deseo es que las personas sientan algo”, dice. “No importa exactamente qué emoción sea. Lo importante es que exista una respuesta”.

Esa voluntad de generar una experiencia abierta, sin imponer interpretaciones únicas, constituye uno de los aspectos más atractivos de su trabajo. Sus pinturas no buscan ilustrar una historia concreta ni ofrecer respuestas definitivas. Invitan, en cambio, a una observación pausada, donde las capas de color, las huellas del proceso y las tensiones entre presencia y ausencia adquieren protagonismo.

Las pinturas de Córdoba se construyen mediante un proceso de acumulación, borradura y reconstrucción. Cada capa conserva rastros de decisiones previas, convirtiendo la superficie en un registro visible del proceso creativo.
Las pinturas de Córdoba se construyen mediante un proceso de acumulación, borradura y reconstrucción. Cada capa conserva rastros de decisiones previas, convirtiendo la superficie en un registro visible del proceso creativo. Cortesía de la artista

En una época marcada por la inmediatez visual, la obra de Mariana Córdoba propone una relación distinta con la imagen: una que privilegia la contemplación, la ambigüedad y el descubrimiento. Su participación en la muestra de La Cometa ofrece una oportunidad para acercarse a una práctica que entiende la pintura no como una representación cerrada del mundo, sino como un espacio en permanente construcción.

Galería Cometa, 1015 NW 23rd Street, unit 2, Miami, FL 33127.

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