Artes y Letras

Consuelo Castañeda: versatilidad extrema


‘Sin título”, 1983. Grupo Hexágono.
‘Sin título”, 1983. Grupo Hexágono. Consuelo Castañeda

Salida de la mítica generación de los 1980, la artista Consuelo Castañeda ha devenido en una de las “hacedoras” más camaleónicas y hábiles de aquella hornada. Su versatilidad y su control absoluto sobre los medios y las estructuras del lenguaje, la convierten en una auténtica bestia de la articulación objetual y espacial. Si un rasgo distingue su hacer es, posiblemente, la creación de ficciones, de espejismos, de realidades ilusorias que interrogan ese otro mundo que entendemos como el escenario de lo real. Y, sobre todo, su indiscutible destreza para alternar entre el arte y el diseño.

Castañeda nació en La Habana en 1958 y estudió en la Escuela Nacional de Artes de San Alejandro (1977) y en el Instituto Superior de Arte (1982), donde además fue profesora por algún tiempo, ejerciendo una gran influencia en quienes luego serían responsables de dinamitar el panorama de las artes visuales cubanas. Como la mayor parte de los integrantes de su generación, fustigados por la hegemonía de un arte y una política cultural que seguían el modelo ruso, salió de Cuba en 1991 rumbo a México, D.F. Allí expuso su obra en Ninart Centro de Cultura, y tres años más tarde se trasladó a Miami, donde reside actualmente.

Tal y como afirma la artista, “a través de las artes me adentro en el terreno de las comunicaciones. Desarrollo entonces un lenguaje que no se limita solo a las habilidades de lo bidimensional. Casi todo el arte desenmascara su propio artificio y pone en evidencia sus límites –y agrega– de ahí que me interesa mucho operar con esos mismos límites para asumir el espacio como contenido, como motivo para elaborar instalaciones. Ese límite existente entre el espectador y lo observado, es muy relevante en mi trabajo”. Su obra se organiza sobre un campo de cruces, interferencias, superposiciones y mezclas bastante rabiosas, ofreciendo un espacio que narra disímiles itinerarios de la imagen en constante reapropiación y relectura.

De este modo, pasó a ser parte de esa gran nómina de artistas exiliados que debieron fundar nuevos escenarios en los que dar a conocer y validar su trabajo. Desde entonces su obra se ha expuesto ampliamente dentro y fuera de Estados Unidos. Casi todo su trabajo, haciendo un uso impecable del lenguaje, se ocupa de disertar sobre las contradicciones y paradojas de la cultura contemporánea. Entendida muchas veces como reality show en que el espectador, a ratos, resulta un agente pasivo, extrainteractivo. Ante esa “metástasis generalizada” o “clonación del mundo” de los que hablara Jean Baudrillard, la artista propone un modelo que recupera el rol activo de los espectadores ante el hecho estético en sí. Esta obsesión le viene desde que, junto a Humberto Castro, Antonio Eligio (Tonel), Abigail García, Sebastián Elizondo y María Elena, formaban el Grupo Hexágono. La obra entonces tenía un carácter efímero, más gestual; cobraba sentido y dimensión solo como “acontecimiento”.

En los 90 comienza una colaboración con la artista Quisqueya Henríquez, que durará toda la década. Y es justo a partir del 2000 cuando el lenguaje de sus instalaciones se hace mucho más interactivo, demandando de una constante participación del espectador. Opción que se enfatiza aún más en años recientes donde la obra adquiere el estatus de dispositivo de interacción que supera los límites tradicionales de este. No en balde Carolina Ponce de León segura que, “la obra de Consuelo Castañeda ha girado en torno a la manipulación y apropiación de lenguajes e imágenes de la historia del arte. Con una incisiva óptica conceptual, resemantiza elementos iconográficos extraídos de esa fuente para problematizar la percepción y la función del arte en las relaciones entre la periferia y la hegemonía occidental”.

Su discurso dota a cada imagen de un fuerte sustrato conceptual que la conectan con lo mejor de esa tradición en el arte cubano. Castañeda es una tránsfuga de la ortodoxia, una disidente de la norma, una desobediente frente a ese tipo de arte que nace y muere en el narcisismo de superficie.

Andrés Issac Santana reside en Madrid y es escritor, comisario y crítico de arte.

artnexus73@yahoo.es

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de agosto de 2015, 9:03 a. m. with the headline "Consuelo Castañeda: versatilidad extrema."

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