Artes y Letras

El periodista Alexis Ortiz halla felicidad en Miami


Gustavo Tarre Briceño, Alexis Ortiz y Pedro Corzo, en la presentación del libro de Ortiz ‘En Miami todos seremos felices’, en la Casa Bacardí, de UM.
Gustavo Tarre Briceño, Alexis Ortiz y Pedro Corzo, en la presentación del libro de Ortiz ‘En Miami todos seremos felices’, en la Casa Bacardí, de UM. el Nuevo Herald

Alexis Ortiz, escritor, periodista, consultor electoral, ex parlamentario y ex alcalde, ex dirigente estudiantil, cultural, comunitario, deportivo y ambientalista, que dirigió un diario, una emisora y una revista en su país, Venezuela, es una personalidad representante de ese exilio en Miami. Ha escrito unos 15 libros y ha conducido programas de radio y televisión en Venezuela y Estados Unidos. También ha sido corresponsal de revistas en España, Francia e Inglaterra.

Con todos esos atributos y logros, Ortiz nos entrega ahora un libro muy feliz, de Ediciones Universal, En Miami todos seremos felices. Lo lanzó en la Casa Bacardí del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos, en compañía de un gran grupo de venezolanos y cubanos, y asistido en el panel por Abel Ibarra, el poeta venezolano que sirvió de moderador; Gustavo Tarre Briceño, ex parlamentario venezolano; Pedro Corzo, periodista cubano, y Marco Antonio Justiniano, almirante boliviano, en una experta trilogía de nacionalidades.

Ibarra comenzó por presentar a todas las luminarias asistentes, y siguió haciéndolo a través de la noche. Luego explicó que este libro exhibe un nuevo supragénero “los ‘articuentos’, que reúnen el verso, la reflexión y la narrativa”.

Justiniano habló fundamentalmente de su relación con Ortiz y con Venezuela. Aunque su aporte sería referirse a la versatilidad y la amplia gama de recursos para narrar asuntos tan disímiles en el libro; su singular habilidad literaria persuasiva, y su reposada romántica declaración del amor de Ortiz por María Teresa. Explicó también la incongruencia de que haya una marina boliviana, que tiene que ver con su apego a Venezuela donde se entrenó en su carrera. Y habló de la amistad con el autor del libro, nacida en unos cursos de inglés en Miami.

Por su parte, cuando Corzo conoció hace unos siete u ocho años a Ortiz se dio cuenta de que este era un político y periodista, y que lograr ese objetivo de ser políticos y ser felices en Miami era muy difícil. Reseñó entonces algunos de los cuentos del libro diciendo que le molestaba no haberlos escrito él. “El libro es ameno y ligero, tiene una personalidad muy propia, universal, fácil de digerir, porque él es un tipo muy directo en su trato y muy dulzón”, dijo Corzo. “Asocia, como lo hubiera hecho Gabriel García Márquez, mucha fantasía, mucha realidad, son cuentos rotundos”.

“Un hombre decente”, calificó Ibarra a Gustavo Tarre Briceño, “que acaba de publicar también un libro sobre temas constitucionales, y que dio la pelea por las causas nobles en Venezuela”.

“Empecé a leer el libro en la computadora”, dijo Tarre Briceño. “No pude leer una advertencia, y me perdí dos claves, porque a medida que fui leyendo me preguntaba a qué género literario o subgénero pertenecía este libro: no es de ficción, no es una novela, no es un cuento, él mismo se califica como cuentero, no es poesía, pero a ratos sentimos que la prosa se convierte en verso, no es autobiografía, ni memoria, ¿habla en serio? Más de una página encierra un ensayo. En los epígrafes se va dando uno cuenta. Recuerdos, vivencias, lugares y personas, pero pienso que es un autorretrato, un análisis profundo de sí mismo, para trasmitir la expresión cabal de quién pinta”.

Y qué piensa el autor, ¿por qué tituló este libro En Miami todos seremos felices? Ortiz respondió: “Esta es una ciudad diversa, de muchísimas posibilidades, pero hay mucha gente despotricando contra Miami, repitiendo las consejas perversas del gobierno de Cuba, que la llamó la gusanera, llena de la gente más deleznable. Pero Miami es una ciudad hermosísima desde todos los puntos de vista, con la presencia emocionante de la naturaleza, algo vivo y vivificante una ciudad con muchísimas posibilidades económicas, y uno de los destinos turísticos mejor vendidos del mundo, donde ha brotado una vida cultural intensísima y de mucha calidad. Es la verdadera capital de Hispanoamérica, la más dinámica y más diversa, la más democrática, en libertad, donde se puede concebir la felicidad si la buscas. Si te dedicas a dormir y soñar en Miami te jodes, tienes que salir a competir. Miami es una ciudad donde es muy grato vivir, construida por desterrados, por perseguidos, nuestros hermanos cubanos nos la prepararon, para que no la pasáramos tan mal por eso llamamos al libro En Miami todos seremos felices”.

Esta es una ciudad diversa, pero hay mucha gente despotricando contra Miami, repitiendo las consejas perversas del gobierno de Cuba, que la llamó la gusanera, llena de la gente más deleznable.

Alexis Ortiz

Para concluir: lo que puedo decir de Alexis Ortiz es que escribe artículos periodísticos como si fueran cuentos. Ese es el caso, por ejemplo, de la historia de la profanación de la obra de Ai Weiwei, en la columna Romper jarrones chinos. Este estilo lo recomendaba uno de los libros de periodismo que utilizaba en mis clases en la Universidad Internacional de la Florida, porque lo que importa es convertir un suceso noticioso en una historia interesante al lector. Y luego escribe cuentos con una ética periodística, como el relato que le da nombre al libro En Miami todos seremos felices, donde cita a Corzo como el autor de esa frase y, de paso, se autorretrata, como acertadamente afirmó también Tarre Briceño. • 

olconnor@bellsouth.net

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de agosto de 2015, 2:17 p. m. with the headline "El periodista Alexis Ortiz halla felicidad en Miami."

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