Artes y Letras

Gastón Garreaud, un artista de alto vuelo


Dibujo de Gastón Garreaud que muestra en su mente el proyecto del avión del héroe Jorge Chávez.
Dibujo de Gastón Garreaud que muestra en su mente el proyecto del avión del héroe Jorge Chávez.

Gastón Garreaud (1934-2005) combinó con particular talento arte, ingenio y aventura, y dejó a su paso una obra innovadora e imperecedera. Una restrospectiva, en Washington D.C., trae consigo un encuentro con un hombre libre y creador que supo volar hasta lo más alto de su imaginación. Homenaje a César Vallejo, hasta el 30 de octubre, en la galería Fernando de Szyszlo de la Embajada de Perú, demuestra las facultades de este artista.

Nacido en Lima, Garreaud viajó a Europa en la década de los años 50 con el propósito de estudiar arquitectura. En el barco que lo trasladaba al Viejo Continente, Garreaud conoció a un pasajero quien durante todo el trayecto se dedicó a pintar. La pasión y la disciplina de aquel personaje lo impregnó profundamente y llegando a Roma escogió el camino de la pintura y el dibujo.

Al igual que tantos jóvenes artistas realizó y vendió sus primeras obras en la Piazza del Popolo en Roma. Con el producto de las ventas pudo sostenerse en la capital italiana y pagar sus estudios de aviación, que fue otra de sus pasiones.

Cuando sus padres viajaron a Europa para ver los progresos de su hijo en arquitectura tuvieron que asimilar el hecho de que Gastón se había decidido por el arte y la aviación.

Garreaud llevaba el arte en la sangre. Su bisabuelo Emile Garreaud fue uno de los pioneros de la fotografía en el Perú a mediados del siglo XIX. Por otro lado, un tío carnal fue actor y trabajó muchos años en Chile con el nombre de Lucho Córdoba.

De Roma se mudó a París, donde evolucionó plenamente como artista. Participaba frecuentemente en largas tertulias con escritores y poetas latinoamericanos residentes en la Ciudad Luz, quienes con entusiasmo y admiración recitaban a Vallejo. Una noche, el poeta cubano Fayad Jamis acompañó a Garreaud a su casa en Montparnasse. En el trayecto fue contándole en detalle anécdotas de la vida y obra del inmortal poeta peruano. Fayad y Gastón se reunieron muchas veces, internándose cada vez más en la obra vallejiana.

Así se consolidó la pasión de Garreaud por Vallejo.

Garreaud, magnífico pintor y prodigioso dibujante, realizó con maestría muchas series de desnudos, personajes y retratos, experimentando variedad de técnicas.

De regreso al Perú empezó a trabajar una secuencia de dibujos y monotipias sobre César Vallejo al mismo tiempo que se abría paso como aviador. La aventura en el aire comenzó en aviones cargueros y luego fue piloto de la compañía Aerolíneas Peruanas, que en la década de los años 60 volaba por Sudamérica, Estados Unidos y Europa.

Por entonces se casó con Lucrecia y tuvieron una hija, Nicole.

Su ritmo de vida era intenso. Garreaud, apasionado del color, la línea y el volumen, exploró con entusiasmo las nuevas tendencias de expresión plástica de los 60s. Desarrolló un estilo pictórico constructivista, componiendo con fragmentos de cerámica y tejidos precolombinos una totalidad armónica que resultó en obras de gran madurez estética.

Cuando dejó de funcionar Aerolíneas Peruanas, Garreaud con 9,534 horas de vuelo, se entregó completamente al arte. Por entonces leyó el libro de Guillermo Garrido Lecca “El accidente de Jorge Chávez”, héroe de la aviación peruana, quien en 1910 se convirtió en el primer hombre que cruzó los Alpes en avión muriendo en el aterrizaje.

Garreaud, inspirado por la hazaña de Chávez, emprendió la construcción del legendario monoplaza Bleriot XI con la idea de cruzar los Alpes por la misma ruta del intrépido aviador peruano. Incluso escribió un guión con la idea de poder realizar una película más adelante. Consiguió los planos originales del Bleriot en el Smithonian Institute de Washington e invirtió más de $20,000 para hacer una réplica.

Cuando el entonces comandante general de la Fuerza Aérea del Perú José Zlatar supo del proyecto de Garreaud le brindó todo su apoyo. El Bleriot se construyó en el taller de mantenimiento de la Fuerza Aérea Peruana (FAP). Se hizo una prueba antes de desarmarlo para llevarlo a Europa y ocurrió que el monoplano cayó a tierra.

El Bleriot fue reconstruido, pero Garreaud consideró que en esas condiciones la máquina no era lo suficientemente segura para cruzar los Alpes. El sueño, sin embargo, no quedó trunco. Gastón Garreaud perseveró y con el apoyo del gobierno suizo, que le proporcionó un monoplano Pipper Super Cup de 1950, pudo revivir el 23 de septiembre de 1985 el vuelo de Jorge Chávez. El Bleriot fue expuesto en el marco de la restrospectiva en homenaje a Garreaud que se realizó en el 2008.

Gastón Garreaud, creador y constructor como un renacentista, dejó una obra que refleja a un hombre generoso, intenso y entregado totalmente a lo que más amaba.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de octubre de 2015, 1:11 p. m. with the headline "Gastón Garreaud, un artista de alto vuelo."

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