Artes y Letras

El octogenario ‘Tintín en el país de los soviets’


Tintín y su perrito Milú en una exposición retrospectiva en la ciudad española de Barcelona.
Tintín y su perrito Milú en una exposición retrospectiva en la ciudad española de Barcelona. EFE

Como se suele decir, lo bueno nunca pasa de moda. Y este es el caso de Tintín, que en el octogesimoquinto aniversario de la publicación de su primer álbum, Tintín en el país de los soviets, continúa siendo un icono del mundo del cómic.

En 1929 nacían las primeras aventuras de este personaje creado por el dibujante belga Georges Remi (Hergé). Este había recibido el encargo de su jefe en el diario católico Le Vingtième Siècle, el abate Norbert Wallez, para que en el suplemento juvenil Le Petit Vingtième apareciera una historia que sirviera de propaganda antimarxista para los niños.

De esta manera, Hergé dio vida al joven periodista de tupé rubio que, en su primera aventura, viajaría a Moscú para hacer un reportaje sobre las políticas impartidas por Stalin en Rusia, lugar en el que tendrá que usar todo su ingenio para descubrir intenciones y secretos que guardaban los bolcheviques.

Pero lo que parecía una historieta más en las publicaciones de la revista se convirtió en algo que ni el propio dibujante hubiera soñado. Tintín y su fiel fox terrier Milú se convertían prácticamente en héroes nacionales y él sería el autor de referencia en el mundo del cómic.

ÁLBUM LIGADO A LA POLÉMICA

El éxito fue tal, que cuando la misión de Tintín en territorio ruso finalizó, se hizo un recopilatorio con las tiradas de la revista en las que los fans seguían las aventuras del personaje, para así publicar el primer álbum en 1930 con el nombre Tintín en el país de los soviets.

Debido al clamor popular en la revista, una estación de ferrocarril de Bruselas fue testigo de la simulación, representada mediante actores, de la llegada de Tintín tras su estancia en territorio ruso.

El coleccionista español de Tintín, Melchor Beltrán, explica que “de esta manera se promocionó el álbum de Tintín en el país de los soviets y los fans podían tener recopilada toda la historia”.

Según Beltrán, “desde aquella época hasta la fecha es el álbum que se encuentra más apartado de la colección, probablemente porque Hergé no se sintió del todo orgulloso con ese trabajo”.

Además, el experto comenta que la revista para la que trabajaba el dibujante “poseía una ideología católica y conservadora que buscaba criminalizar a la Unión Soviética. Bélgica también era un país católico y tuvo éxito porque formaba parte del pensamiento de la época”.

Beltrán, que vivió casi 30 años en la capital belga, relata que “Hergé fue evolucionando y se desvinculó más del tema ideológico. Es posible que en la editorial Casterman (quien llevaría las aventuras de Tintín después de los tres primeros álbumes) no quisieran incluir Tintín en el país de los soviets en el listado, por ser el más polémico, pero gracias al interés de grandes coleccionistas se reeditó en 1973, y será en 1981 cuando tenga un éxito a gran escala en sus copias en facsímil”.

Así como Beltrán hay muchos seguidores de Tintín repartidos por el mundo. Otro tintinófilo español reconocido es Pedro Rey, quien en su Galicia natal, recibió a los seis años un regalo que sería el inicio de su colección: Las aventuras de Tintín en el país del oro negro.

Como ejemplo de su gran afición, Rey posee álbumes en 95 lenguas, además de otros muchos artilugios relacionados con el mundo del personaje. “No paro de perseguir nuevas cosas porque nunca se sabe qué sorpresas te puedes encontrar”, asegura Rey.

“La publicación del primer álbum fue polémica pero, al igual que hubo gente que dijo que Tintín en el Congo tenía connotaciones racistas, tienen que entender la cultura de las sociedades en las que se publicaron esos libros”, reitera el gallego.

Por ello, ambos coleccionistas opinan que, “aunque Tintín en el país de los soviets sea un cómic, hoy en día los niños que quieran leer este álbum con tal carga política y social, no lo entenderían porque tendrían que conocer los sistemas y los pensamientos de los años en que fueron publicados”.

Como anécdota, Beltrán cuenta que, aunque no sabe el motivo exacto, “en estas nuevas ediciones han eliminado una página de su contenido” pero aún así calcula que “el valor de las primeras ediciones del libro, siempre que estén en buen estado, podrían superar los 30,000 euros (33,800 dólares), cifra que Rey aumenta hasta los 80,000 (90,300 dólares), debido a que “es el álbum más buscado por coleccionistas, ya que se hicieron pocas ediciones, pese a que en su momento se vendían ediciones pirata en el mercado negro”, apunta Beltrán.

Además de esto, Rey añade que “fue el único álbum en el que las reediciones no se redujeron en su número de páginas y tampoco se elaboraron a color”.

Beltrán añade otra curiosidad y es que “Hergé, en Navidad, felicitaba a sus allegados con una postal y, sin embargo, en las de 1980-1981 decidió hacer algo diferente y reproducir este álbum en miniatura y enviarlo como felicitación”.

LAS AVENTURAS DE TINTÍN

A partir de ese primer álbum y con la aparición de las siguientes aventuras, Tintín en el Congo y Tintín en América (cuyas publicaciones todavía se llevarían a cabo por Le Petit Vingtième), Tintín y Milú se iban consolidando como icono del cómic, a la vez que su número de seguidores se iba ampliando.

Tras ellos vendrían nuevas publicaciones, aunque ya vinculadas a la editorial Casterman. Algunos de los lugares que Tintín recorrerá y donde tendrá que enfrentarse a sus enemigos serán Egipto, Sudamérica o Escocia, e incluso territorios inventados por el propio Hergé, como Syldavia o Borduria. Además, Tintín formará parte de una expedición a la Luna años antes de que ese hecho suceda en la realidad.

El último álbum, Tintín y los Pícaros, publicado en 1976, sería el cierre de una colección de 23 que tendrán a Hergé como creador. Al listado habría que sumarle Tintín y el lago de los tiburones y Tintín y el misterio del toisón de oro, aunque estos dos títulos ya no fueron realizados por el dibujante.

Tintín y el arte alfa hubiera sido el vigesimocuarto título de la colección, pero la muerte de Hergé, quien trabajó en la historia hasta su fallecimiento, frenó la continuación de la aventura.

En 1986 el álbum fue publicado de forma póstuma, a pesar de no estar completo, y en el 2004 se creó una nueva edición con algunos agregados.

UNA COLECCIÓN PARA INVERSORES

La Fundación Hergé, conocida también como Moulinsart, es la organización que se encarga de custodiar y gestionar los derechos de imagen, merchandising y, en definitiva, de toda la obra de Hergé, aunque recientemente un juez ha dictaminado que esa jurisprudencia le corresponde, desde 1942, a la editorial Casterman.

Cada año salen al mercado nuevas figuras, fotografías, ediciones especiales y demás artículos que hacen referencia al mundo del personaje. No obstante, ese tipo de documentos que se pueden encontrar en cualquier librería, no son aquellos que los grandes coleccionistas o fieles seguidores de Tintín persiguen.

Además de las exposiciones en galerías, debates y concursos, cada vez que algún elemento del mundo de Tintín sale a subasta, se pone de manifiesto la importancia de la creación de Hergé. Muchas de sus piezas alcanzan descomunales cifras e incluso, uno de estos casos, como un dibujo original de ‘La estrella misteriosa’, se vendió por la cantidad de 2,5 millones de euros (2,82 millones de dólares).

Beltrán explica que el auge del coleccionismo “comenzó entre los años 50 y 60 y, como ya hace tiempo de eso, ha ido incrementando el valor y el interés hasta el día de hoy. Aun así, este tipo de documentos tan valiosos han dejado de ser algo que coleccionar para pasar a convertirse en algo en lo que invertir”.

Desde luego, cuando hablamos del tipo de cómic caro, nos referimos al franco-belga. Sólo las aventuras de Spirou, creadas por el belga Franquin, pueden hacer algo de sombra a Tintín, pero entre el valor de uno y otro encontramos cientos de miles de euros de diferencia, por los que el personaje de Hergé sigue siendo el predilecto.

Así todo, la asociación tintinófila de habla hispana ¡Mil Rayos!, en la que incluso encontramos a uno de los que fue médico personal del dibujante, reconoce cada año a un personaje del mundo de la cultura que, en algún momento de su carrera, ha demostrado su pasión por Tintín.

Entre ellos, destacan nombres como Joaquín Reyes y Paco Roca. “No pasa de moda y es agradable ver cómo a las generaciones futuras también les sigue gustando y se van enganchando las aventuras de Tintín”, aplaude Rey.

Casi un siglo después y, aunque a los más pequeños les interese más ver un proyecto de Tintín en la gran pantalla dirigido por el comandante Steven Spielberg, lo que está claro es que, gracias a su audacia y olfato periodístico, el reportero de flequillo rubio ha sido fuente de inspiración para muchos otros compañeros de profesión que deseamos correr sus intrépidas aventuras.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de octubre de 2015, 9:16 a. m. with the headline "El octogenario ‘Tintín en el país de los soviets’."

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