Artes y Letras

‘Salir de casa’, la concentrada intensidad de la vida

Es posible que el cuento, como se afirma, esté en desuso. Es posible también, como muchos sostienen, que a las editoriales no les interese publicarlos. Si todo eso es cierto, no es de extrañar entonces que cada vez menos escritores cultiven el género. Sin embargo, hay algunos de ellos que a pesar de los agoreros signos de los tiempos y las desfavorables tendencias del mercado, siguen escribiéndolos. Son aquellos que siempre los han escrito; los que siempre seguirán haciéndolo; los que se resisten a engavetarlos. Uno de esos escritores es Luis de la Paz, quien a lo largo de su carrera se ha mantenido firme en su zona de confort narrativa. Es decir, los libros de cuentos. Justo como el que acaba de publicar, Salir de casa (Alexandria Library, 2015), en el que se incluyen no sólo sus más conocidos, sino también otros de nueva factura.

Casi todos los relatos que aparecen en esta estupenda colección (en realidad, una suerte de antología personal involuntaria), tratan sobre personajes que descubren algo que los hace reflexionar sobre sus vidas, como en el titulado Ojalá no exista, en el que un hombre, enfrentado a una paternidad que no desea, obliga a su pareja a interrumpir el embarazo (“Yo no lo deseaba, no quería que lo tuviera”), sólo para comprender más tarde el profundo significado del derecho a la vida. En Balseros, un camarógrafo de origen cubano regresa a la isla para cubrir el éxodo de 1994 (“Teníamos que ponernos a trabajar en cuanto llegáramos; sin embargo, no había un plan preparado con anticipación, lo cual nos ponía en desventaja frente a los otros medios de noticias en el lugar”) y al reencontrarse con su familia (de la que por circunstancias políticas se había distanciado) termina compartiendo su misma suerte cuando estos deciden lanzarse al mar en una balsa.

La mayoría de los textos están escritos en primera persona, quizás uno de los puntos de vista narrativos más apropiados para el cuento corto. Como el titulado, Otra forma en el tiempo, en el que un joven recuerda –por momentos en una especie de monólogo interior– sus primeras experiencias sexuales: “Mientras la miraba, después de tantos años, comencé a recordar cosas que hicimos, o mejor que ella hizo conmigo. Yo todavía salía saltando de la escuela, subía al muro que la rodeaba e iba haciendo equilibrio por el estrecho borde. Pero ya para esas horas de la tarde había experimentado placeres enormes, ella le había suministrado caricias a todo mi cuerpo, y también yo había puesto mis manos donde ella me había pedido”

De los narrados en tercera persona sobresalen Cita desde la infancia y Llegó Daniel. En el primero de ellos, uno de los pocos en que se adivinan algunos elementos biográficos (“Tras varias horas de navegación desde el puerto de Mariel, todavía el barco se resistía a alcanzar la estabilidad necesaria y un ritmo sostenido”), se cuenta la breve relación establecida entre José, uno de los muchos hombres que viajaban solos en la embarcación y una madre acompañada de sus dos hijas pequeñas: “Se incorporó lo mejor que pudo y logró un espacio junto a una familia, dos niñas y una mujer, que se apretaron aún más para cederle un minúsculo sitio”. Al llegar a Cayo Hueso, después de una azarosa travesía, se despiden pensando que nunca volverían a verse. Sin embargo, 20 años más tarde, el destino vuelve a unirlos. En el segundo, un hombre se enfrenta a su pasado con la llegada a su puerta de un joven desconocido: el hijo que nunca conoció. El encuentro, después de un previsible comienzo (“No sé qué decirte. Sí, yo conocí a Aurora, pero nunca me dijo nada...”), se convierte en un juego de intenciones equívocas en el que ambos, padre e hijo, ocultan sus respectivos secretos. El final es realmente inesperado.

Salir de casa es un magnífico libro de cuentos. Sus cotidianas historias no tendrán el aliento literario de las novelas, pero tienen en su brevedad descriptiva y en sus complejos personajes, toda la concentrada intensidad de la vida. La misma que late en cada una de sus páginas.

Luis de la Paz (La Habana, 1956), es escritor y periodista. Abandonó la isla durante el éxodo del Mariel, en 1980. Ha publicado los libros Un verano incesante (Ediciones Universal, 1996), El otro lado (Ediciones Universal, 1999) y Tiempo vencido (Editorial Silueta, 2009). Además, Reinaldo Arenas, aunque anochezca (Ediciones Universal, 2001), una recopilación de textos y documentos sobre el escritor Reinaldo Arenas, Teatro cubano de Miami (Editorial Silueta, 2010), selección de siete obras de dramaturgos residentes en Miami y Cuentistas del PEN (Alexandria Library, 2011), recopilación de 22 relatos de cuentistas miembros del PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio.

manuelcdiaz@comcast.net

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de octubre de 2015, 0:54 p. m. with the headline "‘Salir de casa’, la concentrada intensidad de la vida."

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