La Calle Ocho ya tiene su novela
Fue amor a primera vista. Cuando la escritora de origen puertorriqueño Anjanette Delgado conoció la Calle Ocho de la Pequeña Habana, le fue imposible no enamorarse de sus tiendas y cafeterías, del color que anima sus paredes, de la gente que habitualmente camina por el barrio.
Ese amor se ha vuelto tributo al elegir la zona –y titular la obra– como una de las protagonistas de su última novela, La clarividente de la Calle Ocho. La otra, sin duda, es su protagonista: la encantadora cubanoamericana Mariela Esteves. Con dos divorcios a cuestas y cercana a los 40, ella ha sabido transformar las heridas del alma en una liberación y abrazar así el rol de amante.
Mariela disfruta a pleno su sexualidad con el argentino Héctor Ferro, que además de ser su inquilino, es un hombre casado. Sin embargo, ese mundo se derrumba cuando su amante es asesinado. Entonces el humor y las escenas de la vida doméstica dan paso a misterios esotéricos y a los que se encuentran en las buenas novelas policiales.
Con su debut, Píldora del mal de amor, Delgado ganó el premio Internacional Latino Book award a la mejor obra romántica en inglés.
Hay muchas mujeres hoy en día que padecen lo que la protagonista, Mariela Esteves. Ella de alguna manera podría ser un signo de los tiempos en la sociedad.
Lo mejor de un personaje como Mariela en términos de su posible influencia sobre las mujeres contemporáneas es que ha decidido ser la otra mujer y lo acepta. Y no lo digo porque sea deseable ser la otra mujer. Lo digo porque tenemos que parar de construir heroínas que son malas si tienen sexo y buenos si se mantienen fieles o virginales o cualquiera de esas tonterías retrógradas. Mariela no es ni buena ni mala. Es solo una mujer tomando decisiones con lo que sabe. El sexo y sus relaciones de pareja la influencian, claro, pero no son el total de quien ella es. Tenemos que dejar de decirles a nuestras hijas que los hombres no compran la vaca luego que comen de ella y esas otras cosas. El sexo es algo que damos y recibimos… no es algo que usamos para obligar a que otros nos quieran. No tenemos que atrapar a nadie. Somos maravillosas. El que sepa lo que es bueno, se enamorará de nosotras.
El libro también trata el tema del odio-amor en la pareja.
Siempre me ha fascinado la noción de duración en las relaciones de pareja. Que nos prometamos cosas que no sabemos si vamos a poder cumplir. Que nos aseguremos a nosotros mismos que jamás vamos a cambiar, a querer una vida diferente, a desear a otra persona. Mi ficción trata sobre la otra parte de esa ecuación, la parte que intenta lidiar con las promesas rotas de su pareja. Pienso que de ahí viene el odio. De ese “Tú cambiaste antes que yo. Me dejaste de querer cuando yo todavía te quería”.
En su novela hay guiños a la novela Chiquita y a Mitchell Kaplan, dueño de Books and Books. ¿Qué le han dicho los protagonistas?
Mitchell está encantado. Creo que secretamente le encanta saber que los lectores se preguntan si él es el asesino de Héctor Ferro o no. Lo admiro muchísimo. Y de Antonio Orlando Rodríguez, el autor de Chiquita, ¿qué pudiera decirte? Es un escritor maravilloso, de una elegancia suprema. Me honra que me haya dado permiso para citarlo y meter sus palabras, aunque fuera un puñado de ellas, en mi mejunje.
¿Por qué creó una protagonista cubanoamericana y no alguien de su origen?
Porque sería muy aburrido siempre crear personajes que no son sino un facsímil de uno mismo, ¿no te parece?
hveraalvarez@yahoo.com
@HVeraAlvarez
En la Feria del libro, De viva voz, sesión de despedida con lecturas de textos breves por los autores Harkaitz Cano, Daína Chaviano, Anjanette Delgado, Jordi Doce, Jorge Galán, Chely Lima, Guillermo Martínez, Carlos Pintado, Ana María Shua, Pablo Simonetti y Julio Trujillo. Hoy a las 5:30 p.m. Room 3314. Wolfson Campus.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de noviembre de 2014, 7:00 a. m. with the headline "La Calle Ocho ya tiene su novela."