Artes y Letras

Álvaro Pombo, pasión por lo femenino

Apasionado del universo femenino porque considera que la mujer es “más sustancial que el hombre”, el escritor y académico español Álvaro Pombo vuelve con Un gran mundo, un retrato del período de entreguerras parisino y la alta sociedad madrileña de los años 50 con la mujer como protagonista.

Y con una mujer de alta sociedad, “fascinante y superficial”, llamada Elvira, cuya vida es vista por su nieto y dos primas de este, una de ella que se constituye como la otra protagonista de la novela en segundo plano y la voz narrativa de Pombo.

“Me gustan los retratos femeninos. Los hombres son accidentales, y las mujeres sustanciales, atendiendo el cuadro aristotélico. Soy muy feminista, partidario del feminismo como movimiento creador. Las feministas de las que hablo en mis libros son anónimas”, explica el escritor en su casa madrileña, que bien parece un camarote de barco, rodeado de montañas de libros y cuadros de barcos en altamar.

Los hombres son accidentales, y las mujeres sustanciales, atendiendo el cuadro aristotélico. Soy muy feminista, partidario del feminismo como movimiento creador

Álvaro Pombo

Y es que la nueva obra de Álvaro Pombo (Santander, 1939) sale a la calle también con la reedición de Donde las mujeres, una novela con la que obtuvo el Premio Nacional de Narrativa en 1997, otro retrato del mundo femenino, de mujeres cultas e independientes, aunque también elitistas y soberbias.

“No es que me haya puesto en la piel de una mujer, sino que la he dado voz –dice–. He vivido rodeado de mujeres toda mi vida, por mi familia y por las que he conocido. Y eran mujeres divertidas e interesantes; en general, a los hombres en conjunto los encuentro pesados, aunque hablo de mi tiempo. No sé como son los jóvenes”.

“Sé que tengo más lectoras porque los hombres prefieren un tipo de relato sin tantas complicaciones psicológicas”, subraya.

Según el escritor y académico, que está convaleciente de una operación como consecuencia de una peritonitis, “las grandes educadoras sentimentales han sido las mujeres”.

“En España tenemos un grupo de mujeres que fue muy importante, las mujeres del Liceo, entre las que se encontraba Zenobia Camprubí, que fue mucho más interesante que su marido, Juan Ramón Jiménez. Él era un pesado, y eso no le quita su grandeza”, precisa el autor de El metro de platino iridiado, Premio de la Crítica en 1990.

Y ese interés por Camprubí le ha llevado a Pombo a estar escribiendo un ensayo “descriptivo” en el que destacará –precisa–, la personalidad poética y sensible de aquella escritora “poética, como Juan Ramón, pero con muchos más quilates afectivos”.

“Lo que cuenta en la vida son los afectos y la profundidad de las relaciones, no como para Juan Ramón, para el que lo único importante era la obra”, sostiene Pombo.

Pero, como en la mayoría de sus obras, Un gran mundo, una novela río donde el amor por las palabras y la buena literatura empapan sus páginas, es también un tratado filosófico, una novela llena de idas y venidas y una lupa sobre el ser humano para, por ejemplo, hablar de la voluntad, y todo ello en medio de situaciones duras como la guerra y la falta de dinero.

Pombo pone a su protagonista, a la tía Elvira y a tantas de sus mujeres de clase alta y que tan bien retrata, en medio de mujeres que en aquella época estaban resignadas a la obediencia y a la resignación.

“Lo único malo que puedo ver en las mujeres jóvenes de hoy –advierte– es el peligro que tienen por copiar los malos modos, los tics de los chicos, entre ellos, el deseo de notoriedad, el deseo de poder o la victoria”.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de octubre de 2015, 8:02 a. m. with the headline "Álvaro Pombo, pasión por lo femenino."

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