Píter Ortega o la crítica de arte como espejo
El próximo 10 de noviembre a las 8 p.m. tendrá lugar en la conocida librería Books and Books de Coral Gables la presentación del libro El peso de una isla en el amor de un pueblo, de la autoría del comisario y crítico de arte cubano radicado en Miami, Píter Ortega. Se trata de un segundo gesto compilatorio tras la suerte editorial de Contra la toxina (2011), su primer volumen publicado en La Habana por el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello. La presente edición, con poco más de un centenar de páginas y una veintena de textos sigue la misma lógica del libro anterior, ocupándose fundamentalmente de sistematizar la obra de artistas cubanos contemporáneos entre otros asuntos de interés; aunque este tiene el mérito de circular en el mercado estadounidense.
Píter Ortega (Nueva Paz, Cuba, 1982), quien actualmente se desempeña como comisario en la galería N’Namdi Contemporary Fine Art, en Wynwood, supo enrumbar su carrera después de licenciarse en Historia del Arte por la Universidad de La Habana en el 2006, pues escogió el difícil y polémico camino de la crítica de artes visuales, al tiempo que colaboraba con numerosas revistas y catálogos. De ahí que llame la atención la coherencia y sistematicidad con que ha trabajado todos estos años, habiendo comisariado más de 20 exposiciones de arte cubano contemporáneo en galerías de Cuba y del extranjero; además de recibir en el 2008 el Premio Nacional de Crítica de Arte “Guy Pérez Cisneros”, otorgado por el Consejo Nacional de las Artes Plásticas de la República de Cuba.
Inspirado en el célebre poema La isla en peso del escritor cubano Virgilio Piñera, el título del libro se hace extenso, pero orgánico, sobre todo, cuando comprobamos que el dilema de la cubanidad se convierte en una suerte de leit motive que atraviesa toda la lectura. Noción respaldada por la imagen de cubierta con la obra Fluido (2008) del artista Jorge Otero, que muestra el retrato hiperrealista y trucado de una chica con una “lágrima” en el rostro (metáfora irónica y síntesis nostálgica de la relación del sujeto cubano con su patria). El trabajo de este joven artífice es también analizado por Ortega Núñez en el cuerpo del libro junto a la producción más reciente y/o emblemática de artistas como Wilfredo Prieto, Carlos Martiel Delgado, Andrés Serrano, Rocío García, Juan Roberto Diago, Carlos Ernesto García, Jorge Santos Marcos, Lidzie Alvisa, Dionel Delgado, Joel Corrales o el grupo Stainless, entre otros.
Estructurado en cuatro capítulos breves, El peso de una isla en el amor de un pueblo reúne un grupo de reseñas y ensayos sobre arte cubano, publicados durante los últimos cinco años, aunque contiene textos inéditos y otros que fueron escritos expresamente para conformar el volumen. De modo que está integrado por varios artículos de corte monográfico a propósito de los artistas antes mencionados; ensayos que problematizan el impacto del reggaetón y los rezagos de la homofobia en la sociedad cubana actual, respectivamente; reseñas sobre exposiciones puntuales en los escenarios artísticos de Miami o Nueva York publicados por el autor en el Nuevo Herald, y otros textos provocativos, que resumen tópicos de actualidad.
Quien lea este libro podrá constatar en sus páginas una escritura impecable narrada en primera persona, criterios sólidos respaldados por un conocimiento cabal de los procesos artísticos y las operatorias del discurso posmoderno, además de ostentar el crédito de continuar la tradición de la crítica de artes plásticas en Cuba al acompañar a generaciones de artistas emergentes en los años 2000 como hiciera Gerardo Mosquera con los exponentes del Nuevo Arte Cubano en la década de los 80 o Rufo Caballero a finales del siglo pasado.
Pero esos mismos análisis de vocación ensayística que ponderan la interpretación y le conceden lugar especial a la fábula, están a un tiempo cargados de autorreferencias, pues Ortega Núñez además de hacer olas de sarcasmo y valerse de un lenguaje atrevido e insinuante, confunde la necesidad de expresión -sobre el tema que mejor domina- con un confesionario donde publica sus obsesiones, entre las cuales domina un marcado narcisismo. Sus textos se parecen a él de forma tan evidente, que pareciera utilizar la crítica de arte como un espejo donde mirarse o una selfie de moda que comparte con el resto del mundo. Sin que el juego o la “perversión”, ni la tendencia al espectáculo, al circo del yo, sean valores antipáticos, para algunos lectores dicha actitud puede resultar esnobista e innecesaria sobre todo cuando la inteligencia no tiene que ir siempre disfrazada de carnaval para ser auténtica. De todos modos, estamos ante un libro consistente y divertido que nos asoma a un mundo entrañable de las manos de un experto.
Rubens Riol es crítico de arte, promotor cultural y experto en cine. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de La Habana en 2009.
rubens.riol98@gmail.com
‘El peso de una isla en el amor de un pueblo’ se presentará el martes 10 de noviembre a las 8 p.m. en Books & Books, 265 Aragon Ave, Coral Gables.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de noviembre de 2015, 0:21 p. m. with the headline "Píter Ortega o la crítica de arte como espejo."