Mario Vargas Llosa: ‘Defender la civilización contra la barbarie’
El premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa llamó a defender “las instituciones de la civilización” y a no sacrificar a la libertad de expresión en la lucha contra la “barbarie” que representan grupos terroristas como el Estado Islámico, durante un evento este jueves en la Universidad de Princeton.
En conversación con el periodista Philippe Lançon, uno de los sobrevivientes del ataque al semanario satírico Charlie Hebdo en enero de este año, el escritor peruano llamó a “no aceptar las reglas del juego de los terroristas” pues recordó que “la censura es el comienzo de cada dictadura, del totalitarismo”.
“Tenemos que defender la civilización contra la barbarie pero es muy importante […] que paremos en el límite en el cual podamos, inconscientemente, estar contribuyendo con los terroristas a la destrucción de la civilización, al considerar como un sacrificio que tenemos que hacer para ello, el imponer algunos límites a la libertad de expresión”, dijo y recordó cómo tras el ataque a esa revista francesa, muchos comenzaron a opinar que la publicación no debía “ridiculizar las creencias de las personas”, lo cual, a su juicio, solo lleva a la imposición de la censura.
No obstante, el escritor dijo que los países occidentales tenían derecho a defenderse pues sería “ingenuo permanecer impasible cuando sabemos dónde están los terroristas que vienen a matarnos”, al tiempo que recordó que la mayoría de las víctimas del terrorismo radical islámico son musulmanes.
Con igual pasión, Lançon defendió a la libertad de expresión como “la primera de las libertades. Podemos pensar sobre otras libertades si podemos hablar de ellas”, comentó el también periodista del diario Liberación.
Lançon encontró una “relación no solo política sino existencial” entre el ataque a Charlie Hebdo, con un saldo de 12 muertos, y la ola de atentados que sacudió a París el pasado viernes 13 de noviembre y que costó la vida a 129 personas.
“Ellos empiezan atacando la libertad de expresión y continúan [atacando] otras como la de asociación, o la libertad de reunirse a beber”, dijo en referencia a uno de los atentados recientes, llevado a cabo contra un bistro parisino.
“Hemos matado a Charlie”
El evento, presentado por el profesor Rubén Gallo, director del programa de estudios latinoamericanos en Princeton, fue la primera presentación pública del periodista francés desde el brutal asalto a la redacción de esa revista, reivindicado por la rama yemení de Al Qaeda y del cual sobrevivió con una severa lesión en la cara.
Los periodistas y caricaturistas reunidos en la primera junta del año, estaban discutiendo y bromeando cuando irrumpieron los hermanos Kouachi, vestidos enteramente de negro y armados con Kalashnikov. Lançon cayó inmediatamente al piso, herido, y solo pudo ver las piernas de los terroristas, mientras ultimaban a cada uno de sus amigos declarando Allahu Akbar (“Dios es grande”, en árabe), rememoró ante un auditorio repleto que escuchaba en vilo.
“Fue una masacre, pero a la vez, fue una matanza muy individual, los fueron matando uno a uno”. Él sobrevivió pues los atacantes lo tomaron por muerto (“no creo que eran profesionales”, acotó).
El periodista comparó las acciones de los terroristas con la de quienes pierden la razón y se encuentran en un estado de disociación tal que no pueden distinguir entre el símbolo y la realidad. “El mejor ejemplo es que declararon después que habían matado no a unos periodistas sino a Charlie. ‘Hemos matado a Charlie’, decían”.
Irónicamente, los terroristas “salvaron” económicamente a la publicación, que pasó de vender unos 30 mil ejemplares antes de ese evento, a más de 200 mil y hasta 4.5 millones de copias de su número especial tras el ataque.
Pese a la gravedad de lo narrado, la conversación entre estos dos escritores fue todo menos sombría. Ambos defendieron el derecho a la “irreverencia” y al cuestionamiento problemático de cualquier idea o creencia en clave satírica.
Lançon se refirió a las críticas que recibió el semanario de izquierda al decidirse a republicar las controversiales caricaturas danesas sobre el profeta Mahoma, tras lo cual fue acusado de “racista” y “vulgar” y fue atacado con cócteles Molotov en el 2011.
“Como caricaturistas si comenzamos a pensar que es mejor no publicar un dibujo porque puede ser ofensivo o porque alguien puede venir a matarnos, entonces es mejor no ser caricaturistas. La libertad de expresión en este contexto no puede dividirse. Existe o no existe”, opinó.
La libertad de expresión es la primera de las libertades. Podemos pensar sobre otras libertades si podemos hablar de ellas.
Philippe Lançon
Asimismo, subrayó que Francia tiene una larga tradición de caricaturas y que el humor de la publicación ha sido malinterpretado pues “es muy difícil trasmitir el sentido del humor de un país a otro”.
Vargas Llosa apoyó este argumento al considerar que “es imposible ser amable con todo el mundo; es inevitable ofender a alguien cuando escribes. Aceptar la diferencia es la base de la civilización, es lo que los fanáticos quieren destruir”, agregó el escritor quien también destacó la “reacción fantástica de los franceses” al comprar masivamente ejemplares del semanario justo después de que fuera atacado. “Vamos a comprar la revista incluso ni no nos gusta. Esa es la civilización, la democracia”, dijo.
Los dictadores creen que la literatura es siempre peligrosa. Mi impresión es que las democracias están equivocadas y los dictadores tienen razón.
Mario Vargas Llosa
Al referirse a la censura de sus libros en Cuba, debido a las críticas que ha vertido por décadas en contra de los gobiernos de Fidel y Raúl Castro, comentó que esto “era algo muy normal en las dictaduras. Los dictadores siempre quieren controlar la creatividad literaria, y la artística en general, porque creen que la literatura es peligrosa. Esto es algo que no sucede en la democracia, en la que nadie cree que una novela o un poema pueden ser subversivos, pero los dictadores creen que la literatura es siempre peligrosa. Mi impresión es que las democracias están equivocadas y los dictadores tienen razón”, comentó entre risas.
“Cuando leemos un gran libro, Moby Dick, Los Miserables, o Don Quijote, y retornamos al mundo real, algo ha cambiado en nosotros, algo que nos hace muy críticos del mundo en que vivimos. La razón es que hemos estado en un mundo perfecto, donde todo se puede entender, con un lenguaje fantástico. Luego regresamos al mundo real, que es tan imperfecto y eso nos hace muy críticos. Esto es muy subversivo en una sociedad donde el poder quiere controlarlo todo”, opinó.
“En una sociedad controlada completamente”, continuó reflexionando el laureado escritor, “la gente busca algo distinto y leen de manera diferente, tratando de encontrar en libros, cuentos y obras de teatro algo que ellos no tienen en los periódicos, la radio o la televisión, de modo que la literatura se convierte en un medio indirecto para expresar las críticas, en una alternativa. La buena literatura socava poco a poco la censura que los dictadores quieren imponer a la sociedad”.
Lançon, quien estuvo casado con una cubana y ha escrito dos novelas sobre Cuba, narró las dificultades para obtener los permisos oficiales para trabajar como periodista durante los años del “Periodo Especial”, en la década del 90, por lo que la mayor parte del tiempo lo hizo clandestinamente, con visa de turista o una familiar. “En Cuba, desafortunadamente, cuando todo estaba colapsando, la burocracia no estaba colapsando”, bromeó.
Sin embargo, esta estrategia fue la más útil pues “como no era oficial, la gente hablaba tan libremente en Cuba, te decían todo lo que estaban viviendo. Como reportero, conociendo gente, escritores, fue maravilloso; aunque tenía que firmar todos los artículos con un seudónimo”, rememoró.
Según el periodista, sectores de la izquierda francesa aún apoyan a Fidel Castro debido a un sentimiento de “antiamericanismo” aún latente. También porque “muchos creyeron en la Revolución cubana en su juventud. Es muy difícil deshacerse de tus ilusiones porque significa que te estás poniendo viejo”, comentó.
Lançon se encuentra preparando un libro sobre la experiencia de recuperarse físicamente de varias cirugías tras el ataque sufrido hace casi un año. Vargas Llosa, por su parte, finaliza la escritura de una novela ambientada en los últimos años del convulso gobierno de Alberto Fujimori en su natal Perú.
Nora Gámez Torres: 305-376-2169, @ngameztorres
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de noviembre de 2015, 8:38 p. m. with the headline "Mario Vargas Llosa: ‘Defender la civilización contra la barbarie’."