Artes y Letras

Manolo Vellojín, el lado espiritual de la geometría

‘Sin título’, 1973.
‘Sin título’, 1973. Durban Segnini

Con la muerte en el 2013 de Manolo Vellojín (Barranquilla, Colombia, 1942), se perdió a uno de los “geométricos” más originales y menos conocidos de este movimiento, tan renovador para el panorama del arte contemporáneo en general y latinoamericano en particular. De hecho, Manolo Vellojín. The Spiritual side of the Geometry, en Durban Segnini Gallery viene a ser la primera gran muestra sobre el artista realizada en Estados Unidos, con una selección de 62 obras, la mayoría en acrílico pero también en técnicas mixtas. Una selección que recorre más de cuatro décadas de trabajo del artista, desde inicios de la década del 70 hasta entrado el siglo XXI. En fín, una retrospectiva en toda regla.

La crítica especializada ha destacado en la obra de Vellojín el componente simbólico de su religiosidad (estudió en un colegio jesuita). Y ciertamente, muchos de los motivos presentes en las pinturas expuestas apelan, entre sus fuentes de inspiración, a objetos e imágenes cargadas de misticismo religioso: un rosario, el cáliz, relicarios, un sudario, escapularios. Es decir, toda una heráldica de objetos reproducidos masivamente para el culto, para la liturgia religiosa que invocan los sentimientos, las pasiones y, también, una voluntad reflexiva desde un espíritu profundamente trascendental.

Series como Viacrucis, Cruzada o Sudario, hacen referencia a la metafísica religiosa (pensar en la vida y en la muerte como las experiencias más radicales de la existencia humana). Vellojín activa este discurso no solo en los títulos sino también en la “caligrafía geométrica” empleada como clave expresiva de su particular poética, una que convoca elementos tanto del minimalismo como del neoplasticismo.

Hay en la impecabilidad de las líneas de Vellojín, en su pulcrísima nitidez, una suerte de obsesión por generar espacios perfectos a través de estructuras duplicadas, o que se desdoblan en nuevas coordenadas o espacios temporales ideales. Es, de cierta manera, su obsesión por atrapar los espacios, por destilar su perfección en un arranque lírico que vuela hacia la pretensión de un mundo perfecto. En sintonía con ello, el crítico Galaor Carbonell decía: “Vellojín resultará pintor platónico, de los que en la pintura buscan la equilibradora rememoración de aquel otro espacio, el ideal, donde no vivimos pero que recordamos desde nuestro más antiguo sueño”.

Manolo Vellojín. The Spiritual side of the Geometry, cuenta, además, con un riguroso catálogo que incluye una completa cronología del autor, así como un esclarecedor ensayo del crítico e investigador Álvaro Medina. Una documentación excepcional para comprender la trayectoria de unos de los artistas de la tendencia “geométrica” más heterodoxos y singulares, pero también uno de los menos conocido.

Dennys Matos. Es crítico de arte y curador independiente. Reside y trabaja entre Madrid y Miami. www.dennysmatos.com

dmatos66@gmail.com

“Manolo Vellojín. The Spiritual side of the Geometry”, en Durban Segnini Gallery. 3072. SW. 38th Ave., Miami. Hasta febrero del 2015.

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